«Gari» vence a la probabilidad

El número ha sido vendido en Alicante, Barcelona, Soria, Orense, Guipúzcoa, Jaén, Madrid y Zaragoza

ISABEL JIMENO | SORIA
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Ricardo Jiménez rompió ayer las leyes de la probabilidad. Si es difícil que toque una vez la lotería, que lo haga dos veces y en el mismo sorteo se torna aún más complicado, pero no imposible como demostró el dueño del Bar Gari, que además de repartir 97,5 millones de euros, se quedó con buena parte de este tercer premio y un pellizco del «Gordo», que también se fijó en Soria para depositar su suerte, precisamente en dos administraciones separadas por trescientos metros, en la calle Collado.

Ayer, el auténtico protagonista era Ricardo, no sólo por los quince décimos del 80076 que se quedó para él, su mujer y sus tres hijos y al menos otro del 32365, el primero —en Soria sólo se vendieron diez—, sino por haberlo repartido entre numerosos sorianos del barrio obrero de Las Barriadas. Y es que él compró los 1.950 décimos del número que vendió en el establecimiento que abrió sus puertas hace cinco años. «Gari, eres el mejor», le repetían una y otra vez al hostelero, que, con el traje de faena, seguía entrando y saliendo de la abarrotada barra. Poco más tarde de las 12.30 tenía que encargar el segundo camión de cava y sobre las dos, agotadas las existencias, se vio obligado a cerrar.

Seguirá trabajando

Eso sí. Aseguró a todo aquel que quiso oírle que iba a seguir trabajando, que para eso tenía tres hijos, pero que además iba a pagar el viaje a los seis empleados ecuatorianos que tiene en su bar, desde ayer el más popular de Soria.

Ricardo repartió la suerte, que adquirió —uno acabado en 6, pero que «no me gustaba mucho»— en la administración número 2 de la calle El Collado, a cuyo frente se encuentra María Celia Domínguez. En su casa también se quedó algo del premio, que conocieron por televisión, antes de abrir. Y en medio de la celebración, la alegría se multiplicó, cuando poco antes del mediodía el Gordo se acordaba también de Soria, con una serie vendida en la número 1 de la misma céntrica calle comercial, que ayer más animada, con la lotería en todas las conversaciones de una ciudad en la que la lotería dejó más de cien millones de euros.

El tercero fue el premio más madrugador. Tan sólo habían pasado cuatro minutos desde que las bolas comenzaron a salir y los niños de San Ildefonso todavía estaban afinando sus gargantas, cuando, en el segundo alambre de la primera tabla, a las 9.19 horas, Yesica y Dayana entonaban el 80076 que a muchos cambiará sus vidas, como la de un parado que ahora ve la crisis de otra forma o Miguel y Sergio, dos yesistas de Burgo de Osma a los que el parón de la construcción también les afecta, pero que ayer pudieron hacer fiesta.

«No creía en estas cosas, pero tocan», señala Alicia. «Todavía no me lo creo. Supongo que cuando veas en la cuenta tantos ceros, empezarás a creértelo», apunta Cristina, que lo celebra entre amigos. Son algunos de los afortunados, como los trabajadores de Metálicas Los Linajes, que también tenían el mágico número.

El de Ricardo no es un caso aislado en una de las ciudades más pequeñas de España, pero la segunda provincia que más dinero juega por habitante en el sorteo de Navidad. Mariano y Ana son un matrimonio al que la fortuna les ha vuelto a sonreír, y por partida doble. «Es la cuarta vez que me toca y una Primitiva», apunta Mariano, entre la alegría contenida y la ilusión desbordante que se contagiaba al llegar al restaurante, que convirtió el número 55 de la avenida de Valladolid en una auténtica fiesta, con charanga incluida. «No es suerte, es jugar mucho», confesaba Mariano.