Su Majestad la Reina durante un homenaje organizado por la FAD al general Gutiérrez Mellado, en 1996. ABC

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, quince años de trabajo en la prevención de las toxicomanías

La historia de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), un proyecto osado e innovador, concebido e impulsado por el general Gutiérrez Mellado, cumplió ayer 15 años. El proyecto ha sabido adaptarse a los cambios sociales sin que su trabajo fundamental, prevenir el consumo de drogas y ayudar y orientar a los toxicómanos y a sus familias, haya perdido un ápice de eficacia.

MADRID. María G. Rodríguez
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En 1986, cuando nace esta institución privada, sin ánimo de lucro, independiente y aconfesional, para ayudar a los afectados por la lacra de la droga, era difícil de prever que fuera a calar tan hondo. En aquel momento España vivía en plena crisis de la heroína. Las familias afectadas, miles, demandaban asistencia y la sociedad entera pedía a gritos medidas urgentes para erradicar el problema. «Además de la visión de la degradación física de los heroinómanos, éstos estaban socialmente marginados, lo que generaba un problema de delincuencia», explica el actual director general de la FAD, Ignacio Calderón. En este contexto, el general Gutiérrez Mellado, impactado por el caso de un amigo con dos hijos adictos al «caballo», decidió ponerse manos a la obra y crear una institución exclusivamente dedicada a comprender y ayudar, desde la sociedad civil, a los afectados.

AYUDA DEL MUNDO EMPRESARIAL

«El general era un hombre de enorme carisma, gran inteligencia y sólidos valores», recuerda Calderón. Pero hasta para la voluntad más tenaz, llevar tal proyecto «de las musas al teatro» no era tarea fácil. «Gutiérrez Mellado se dio cuenta de la dificultad y decidió recurrir a personas del mundo empresarial», continúa. La respuesta no pudo ser más fructífera. Nueve patronos arroparon la creación de la Fundación y, con esos sólidos cimientos, Su Majestad la Reina aceptó la Presidencia de Honor. El 15 de septiembre de 1986, la FAD ya era una realidad.

«En aquel momento, la figura clave fue la de Eduardo Serra, quien ocupó el puesto de gestor y formó un «tandem» imparable con el general Gutiérrez Mellado», relata Calderón. Fue Serra quien decidió entrar en contacto con un equipo de especialistas para definir el campo de acción de la recién creada FAD: la prevención. En un contexto en el que la demanda masiva era de asistencia, la apuesta podía parecer arriesgada, si no algo temeraria. Sin embargo, fue sin duda un acierto. «Estábamos convencidos de que la prevención era la única vía para frenar el problema y, por otra parte, ya estaban apareciendo diferentes instituciones que han ido configurando la red asistencial más importante de Europa, como el Plan Nacional sobre Drogas, creado en 1985», apunta el director general de la Fundación.

A partir de ahí, la primera necesidad era establecer un nexo con la sociedad. Todos los medios de comunicación y agencias de publicidad estuvieron de acuerdo en trabajar gratis, algo que resulta inconcebible si no se tiene en cuenta la dimensión del problema de la heroína en aquella década. Durante 15 años, la televisión, la radio, la Prensa, los vídeos domésticos, las vallas publicitarias, el cine, se han hecho eco de los mensajes de la FAD. Desde la primera campaña, en la que los jóvenes salieron a la calle y llenaron España de pintadas contra las drogas, hasta las más recientes, ninguna ha pasado inadvertida. Quién no recuerda el gusano que simbolizaba la coca, el «No» de la Fundación, o la imagen de un padre y un hijo hablando sin lograr entenderse. «Sin ese apoyo, no habría sido posible», reconoce Calderón. Como signo de agradecimiento, en 1992 se incorporaron al Patronato editores de medios de comunicación.

Los otros dos frentes de actuación fueron la formación y la información. En aquel momento, no había expertos en toxicomanías y la FAD creó los Máster especializados y puso en marcha cursos para los profesionales de colectivos que estaban en contacto con el fenómeno, además de programas radiofónicos de sensibilización dirigidos a los padres. Por último, la Fundación creó un centro de documentación, que hoy es el mejor de Europa. A este centro se le añadió un «apéndice», creado por voluntad del general Gutiérrez Mellado para, además de informar, proporcionar consuelo y orientación: el conocido 900-16 15 15, número de teléfono gratuito que ha superado las 200.000 llamadas con una media de 22.000 anuales.

ETAPA ACTUAL

A partir de los años 90, ya controlada la crisis de la heroína, el problema de la drogadicción cambia de matices. «Se pierde de vista la presión visual de los heroinómanos», apunta Calderón. Y añade: «Tras la alarma general, la sociedad entra en una etapa de normalización, de convivencia con sustancias menos agresivas socialmente». El alcohol, el cannabis, la cocaína y las drogas de síntesis entran en el gran consumo e irrumpen de lleno en el mundo de los jóvenes. «Ahora, se trata de dotar a los jóvenes de factores de protección para enfrentarse con libertad a lo que les rodea». En otras palabras: educar para prevenir. Así, la Fundación ha lanzado una serie de programas de intervención dirigidos a educadores, padres y jóvenes. El cine, la literatura, la música y el deporte son algunos de los soportes utilizados por la FAD para prevenir un problema que tiene todavía muchas posibilidades de empeorar.