“Tikiri” es una de los 60 elefantes que se encuentran sometidos a desfilar en las fiestas de Esala Parahera
“Tikiri” es una de los 60 elefantes que se encuentran sometidos a desfilar en las fiestas de Esala Parahera - Facebook/ Save The Elephants

Las fuertes imágenes de un elefante de 70 años explotado en un festival de Sri Lanka

«Save The Elephants» ha denunciado el maltrato de los animales que caminan encadenados marcando el paso a través del ruidoso caos nocturno de la fiesta budista de Esala Perahera

Paula A. Arocha
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La procesión anual del Kandy Esala es una festividad budista que tiene lugar cada año entre julio y agosto en la ciudad de Kandy, Sri Lanka, donde es recordada por ser una celebración colorida y divertida de la mano de 2.000 bailarines, bateristas y portadores de antorchas que se presentan junto a docenas de elefantes.

Este año las fotografías de las fiestas de Esala Parahera han dado la vuelta al mundo con la imagen «Tikiri» una elefanta de 70 años completamente esquelética desfilando junto a otros 60 paquidermos obligados a entretener a los vecinos de la localidad.

«Nadie puede ver el cuerpo huesudo de los elefantes porque llevan un disfraz. Nadie puede ver las lágrimas en sus ojos porque las luces obstruyen su visión. De hecho casi nadie puede observar el maltrato cuando hay una manta gigante cubriendo todo su cuerpo para ocultar sus patas esposadas», declaró una turista americana en su cuenta personal de Twitter.

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La organización benéfica británica «Save The Elephants» ha denunciado la explotación y el maltrato hacia los elefantes en las fiestas de Esala Parahera. De acuerdo con la organización, los 60 paquidermos trabajaron durante diez noches consecutivas hasta altas horas en medio del ruido, el humo y los fuegos artificiales. Muchos de los elefantes se encuentran desnutridos y caminan muchos kilómetros cada noche para que las personas se sientan «bendecidas» durante la ceremonia budista.

Lek Chailert, directora de «Save Elephant Foundation», lamenta que «todos tienen derecho a creer siempre y cuando esa creencia no perturbe ni dañe a otra. ¿Cómo podemos llamar a esto una bendición, o algo sagrado, si hacemos sufrir a otras vidas?».

Tras la difusión de las imágenes de los elefantes, Change.org ha logrado reunir 4.000 firmas para exigirle a Ranil Wickremesinghe, el primer ministro de Sri Lanka, que ponga fin a este abuso hacia los animales. Según la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales, son aproximadamente 3.000 elefantes lo que se usan para el entretenimiento en Sri Lanka y Tailandia, de los cuales un 77% son maltratados.