El Príncipe recibe la comunión de manos de Monseñor Álvarez, ayer, en la eucaristía celebrada frente a la Basílica. Efe

Don Felipe: «Covadonga es una de nuestras más bellas metáforas colectivas»

Su Alteza Real el Príncipe de Asturias presidió ayer, en el Real Sitio de Covadonga, los actos conmemorativos del centenario de la consagración de la Basílica. En su tercera visita al Santuario, Don Felipe destacó el «profundo significado» de Covadonga, símbolo de «la fusión de la memoria colectiva de España con el anhelo de un futuro de progreso solidario de todos los que en nuestra tierra desean vivir en paz y libertad».

CANGAS DE ONÍS (ASTURIAS). J. Bastante
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Pasaban diez minutos de las doce del mediodía cuando Su Alteza Real el Príncipe de Asturias llegó en helicóptero hasta el Santuario de Covadonga, procedente de Oviedo. A su llegada al Real Sitio, Don Felipe fue recibido por el presidente del Principado, la presidenta de la Junta General del Principado, la delegada del Gobierno y el alcalde de Cangas de Onís, así como por representantes del Ejército y la Guardia Civil. Por parte de la delegación eclesiástica, estuvieron presentes el nuncio de Su Santidad, Manuel Monteiro de Castro; el cardenal de Toledo, Francisco Álvarez; y el arzobispo de Oviedo, Gabino Díaz Merchán. Un grupo folclórico se encargó de acompañar con música y bailes los primeros pasos del Príncipe por Covadonga.

Se trata de la tercera visita de Don Felipe al Real Sitio de Covadonga, después de la realizada el 18 de mayo de 1976 por su proclamación como Príncipe de Asturias. Su segundo peregrinar a la Santina se produjo el 21 de agosto de 1989 con motivo de la visita de Juan Pablo II a España. En esta ocasión, a su calidad de Príncipe de Asturias se sumó la de Presidente de Honor del Patronato de Covadonga.

SALUDOS Y SONRISAS

A su llegada al Santuario, Don Felipe fue recibido por centenares de personas que se dieron cita en la explanada de la Basílica, donde tuvo lugar una Misa Mayor con motivo del centenario de la dedicación del templo a Nuestra Señora de Covadonga, patrona de Asturias y cuya festividad se celebra hoy. El heredero de la Corona saludó a cuantos se pusieron al alcance de su mano antes y después de la Eucaristía.

Presidió la misa el cardenal de Toledo, acompañado -además de por el nuncio y el arzobispo de Oviedo- por los arzobispos de Burgos, Santiago de Compostela, Valladolid y Zaragoza, así como los obispos de León, Santander y Sigüenza-Guadalajara. Junto a ellos, 120 sacerdotes de la diócesis participaron durante la celebración. La Escolanía de Covadonga entonó el himno del Santuario, «Bendita la Reina», tras el cual monseñor Díaz Merchán calificó la Basílica -de estilo neorrománico, construida en piedra rosada e inaugurada el 7 de septiembre de 1901- como «la morada de Dios». Por su parte, el cardenal de Toledo recordó durante su homilía las labores de construcción del templo, cuya consagración, cien años atrás, «constituyó una fiesta para toda Asturias, una manifestación espléndida y gozosa, como corona que orla la venerada Cueva e Imagen de la Santina».

CORAZÓN DE ASTURIAS

Monseñor Álvarez tuvo un recuerdo para la primera visita que Don Felipe efectuó al Santuario de Covadonga, el 18 de mayo de 1976, acompañando a Sus Majestades los Reyes. «En aquella efeméride -dijo -, Su Majestad el Rey Juan Carlos I anunció ésta su memorable disposición real y posterior acuerdo del Consejo de Ministros español, que dice así: «A propuesta del Presidente del Gobierno, previo acuerdo del Consejo de Ministros celebrado el 21 de enero de 1977, Su Majestad el Rey dispuso que Su Alteza Real Don Felipe de Borbón y Grecia, heredero de la Corona, ostente el título y la denominación de Príncipe de Asturias. Cuando llegue la hora de reinar le corresponderá el nombre de Felipe VI, siendo el XXXI Príncipe de Asturias». Realmente, esta Basílica de Covadonga es el corazón de Asturias, y su alma la Santa Cueva con la Santina, que ampara a toda la nación española».

Terminada la Eucaristía, Don Felipe rompió el protocolo para saludar y fotografiarse con los chicos y chicas de la Escolanía. Después, procedió a visitar la exposición «Covadonga: Iconografía de una devoción», primera muestra del recientemente inaugurado Museo de Covadonga. La exposición, abierta del 24 de junio al 23 de septiembre, alberga 375 piezas -grabados, esculturas, fotografías, objetos devotos, manuscritos e impresos-, inéditos en su práctica totalidad.

La muestra realiza todo un recorrido por la devoción a la Santina a través de los siglos, tanto en España como en Iberoamérica. El Príncipe de Asturias firmó en el libro de honor, recibiendo además la Medalla Conmemorativa del Centenario y un libro-catálogo de la exposición, encuadernado artesanalmente.

Tras la visita, los invitados tuvieron una recepción en el hotel Don Pelayo. En el momento del brindis, Don Felipe tomó la palabra para agradecer tanto al arzobispo como al presidente de Asturias «su invitación para presidir los actos conmemorativos del Primer Centenario de la Basílica de Covadonga», así como para «brindar por Covadonga, por Asturias y por España». «Bien sabéis todos -añadió- de la grandeza de Covadonga y de su profundo significado, ensalzado por la belleza de estas impresionantes montañas y por la presencia protectora de la Santina».

«Covadonga es seguramente una de nuestras más bellas metáforas colectivas. Ella sigue alimentando la identidad de nuestra asturianía, expresando simbólicamente la fusión de la memoria colectiva de España con el anhelo de un futuro de progreso solidario de todos los que en nuestra tierra desean vivir y trabajar en paz y libertad», dijo el Príncipe, quien indicó que «Covadonga es también un proyecto vivo de fe y cultura en el que no cabe la exclusión y se siente por esa razón orgullosa de acoger gozosamente a tantos miles de peregrinos y visitantes que en ella encuentran hogar para sus emociones, sueños e ilusiones».

Respecto a la Basílica, Don Felipe señaló que «simboliza el esfuerzo, la fe y la esperanza de aquellos que hicieron del Santuario de Covadonga lugar de encuentro y de emocionada identificación». También tuvo palabras de agradecimiento el Príncipe de Asturias para el arzobispo de Oviedo, quien ya ha cumplido la edad reglamentaria y solicitó su renuncia al Santo Padre. El heredero de la Corona destacó de Díaz-Merchán «sus sacrificios y desvelos de estos años». «Don Gabino ha conseguido, desde la autenticidad de sus sentimientos, identificarse con el pueblo asturiano, que con razón tanto le admira, con sus sueños y esperanzas», dijo.

LA CRUZ DE LA VICTORIA

Finalmente, el Príncipe, que mostró su «alegría de volver a Covadonga», recordó su primera visita al Santuario, donde «mi padre me pedía que no olvidase nunca que la Cruz de la Victoria simboliza el triunfo que todos los españoles tenemos que conquistar». Don Juan Carlos dijo así: «Una victoria sobre el egoísmo y la ambición; sobre la incultura y la ignorancia; sobre la pereza y la disgregación; sobre la incomprensión y las diferencias negativas. Una victoria que es preciso conseguir día a día». Don Felipe terminó su discurso pidiendo «con fervor a la Santina que siga ayudándome en este camino, y que ella ilumine todos nuestros días».

La fiesta grande de la patrona de Asturias tendrá lugar hoy, 8 de septiembre, momento en el que se darán por clausurados los actos conmemorativos del año mariano proclamado a tal efecto en la Iglesia de Asturias.