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Expertos abordan la educación a niños con enfermedad neurológica

La Fundación Querer y la Universidad Miami Dade acogen el primer congreso anual

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

La Universidad Miami Dade acoge este viernes el primer congreso de educadores y médicos especialistas para abordar la formación de los niños que han desarrollado enfermedades neurológicas, una jornada bautizada con el título «Amar, crecer y aprender». La Fundación Querer, una organización sin ánimo de lucro registrada en España y que está asociada a la estadounidense Fundación de Ayuda a la Caridad, reúne por primera vez en este país a expertos conocedores de un mundo todavía muy desconocido entre el gran público, pero que integra cada vez a más niños y padres.

El congreso, que será presidido por el rector de la Universidad Miami Dade, Malou Harrison, y la impulsora de la Fundación Querer, Pilar García de la Granja, contará con un primer panel relacionado con el origen y las causas de los llamados desórdenes del cerebro en el que intervendrán los doctores Sarah Woolley y Stephen Wolf, y la enfermerera especialista en neurología Patricia McGoldrick. Una segunda mesa de trabajo profundizará en la educación más efectiva para los niños que requieren una comunicación especial. En ella participarán, Margarita Velasquez, especialista en terapia bilingüe para desórdenes neurológicos, discapacidades en el aprendizaje y deficiencias en el lenguaje; José Luis García, profesor de español y de economía en Estados Unidos, y la educadora especializada Patricia Martínez Álvarez. Cerrarán la jornada los profesores Oneyda Paneque y Annette Oswald, antes de que los padres de niños afectados por este tipo de enfermedades intercambien experiencias.

La Fundación Querer tiene como objetivo promover el entrenamiento de técnicas y tratamientos para los menores aquejados de estos desórdenes, así como una contribución a la investigación científica. La actividad de esta institución española, aunque con presencia también en Estados Unidos, busca aportar soluciones también para la mejora de la calidad de vida de los niños. Se calcula que uno de cada doce menores estadounidenses ha sufrido algún tipo de desorden en la voz, el habla, el lenguaje o la ingestión, en los últimos doce meses.