Examinarse del carné de conducir: por qué la mayoría no lo aprueba a la primera

El director de la DGT, Gregorio Serrano, aseguró que el 73% de los que se presentan al examen no lo pasan en primera convocatoria, ¿por qué? Según los expertos, las prisas por presentarse y la falta de preparación son las principales causas

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¿Cuántos intentos necesitaste para aprobar el carné de conducir? Si fuiste uno de los afortunados en conseguir el permiso a la primera te puedes sentir un verdadero héroe, porque según aseguraba la pasada semana el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, el 73% de los alumnos suspende el carné de conducir en el primer intento.

Pese a que el organismo no facilita la base de datos de la que se extrae ese porcentaje, ABC ha tenido acceso a los resultados obtenidos en 2015 por las alrededor de 6000 autoescuelas que hay en España. De ellos, se desprende que efectivamente, de los 872.000 exámenes prácticos que se realizaron en ese año, sólo 176.877 fueron de primera convocatoria, es decir, un escaso 20%.

En lo que se refiere a la prueba teórica, los datos tampoco son mucho más alentadores: de todos los exámenes que se realizaron en 2015, sólo el 46% correspondían a primera convocatoria.

«Dentro de la reforma que tenemos que hacer de la Ley de Tráfico tendremos que reflexionar sobre la conveniencia de introducir cambios en la formación del permiso de conducir», aseguraba Serrano. «Se presentan demasiados alumnos al examen práctico que, quizás, no están lo suficientemente preparados».

Para atajar esta situación, desde el organismo se ponía sobre la mesa la posibilidad de establecer un número mínimo de clases obligatorias, tanto teóricas como prácticas, antes de presentarse al examen. Una propuesta que se aplaude desde el sector.

«Es algo que CNAE lleva pidiendo varias décadas. La Seguridad Vial y los Primeros Auxilios, por ejemplo, son materias que exigen la presencia del alumno en el aula y un número de clases mínimo. La percepción del riesgo no se aprende rellenando test de examen. Y lo mismo podemos decir de las clases prácticas, que deben impartirse en consonancia con lo aprendido en el aula», afirma José Miguel Báez, presidente de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE).

«Nosotros estamos totalmente de acuerdo con la medida», apunta Shara Martín, directora general de la consultora Pons Seguridad Vial. «En el entorno europeo la exigencia es un poco o bastante mayor que en España. En Alemania y Portugal, por ejemplo, hay un mínimo de clases tanto teóricas como prácticas. Algo que nosotros creemos que es necesario».

¿Por qué suspendemos?

Entre los factores que han podido influir en los malos resultados en el examen de conducir, Martín asegura que puede influir la «impaciencia» del alumno por presentarse al carné cuanto antes, pero subraya: «un buen profesor es el que te dice cuándo estás preparado». Asimismo, alude a la la guerra de precios que se ha producido entre algunas autoescuelas como otra posible causa: «Con la crisis, los precios han bajado y eso ha podido ir en detrimento de la calidad. Es recomendable que antes de apuntarse se lea bien la letra pequeña».

De la misma opinión es Báez, que lamenta cómo ha influido el «fenómeno del low cost» en la calidad de la enseñanza: «Hay centros que ofrecen clases a un precio tan irrisorio que la formación no puede ser buena. El resultado es el suspenso porque las bicocas no existen».

Entre otros aspectos, el presidente de CNAE recuerda además que en España no existe la enseñanza de la conducción obligatoria, y es el alumno (y no el profesor) el que decide cuándo presentarse. «Además, la escasez de examinadores, que afecta a muchas jefaturas, tiene un efecto perverso, pues los alumnos no saben el día en que podrán afrontar la prueba de circulación, con lo que dejan de dar clases y su preparación se resiente. Por si fuera poco, se ha juntado la huelga de los funcionarios examinadores. Con este caos, no es de extrañar que el índice de aprobados se resienta», sentencia.

[Descubre qué autoescuelas obtuvieron mejores resultados en tu provincia en 2015]

Los otros condicionantes

Aparte de la formación que recibe el alumno y lo preparado que éste se encuentre, hay otros factores que pueden condicionar el que tenga un poco más de «suerte» a la hora de enfrentarse a las pruebas. Entre ellos, los expertos recomiendan descansar bien la noche anterior y tener los nervios bajo control, aunque también hay otros condicionantes externos como el lugar en que el alumno lleve a cabo la prueba.

«El examen teórico se hace ahora a través de pantallas táctiles en las capitales de provincia y mediante papel en los centros desplazados. Como los test en papel no se renuevan con la necesaria frecuencia, son más fáciles de memorizar, por lo cual el teórico en papel resulta menos exigente que el electrónico e incluso favorece el fraude», señala Báez.

De la misma opinión es Martín: «La DGT hace tiempo dijo que iba a poner el examen por ordenador en todos los centros, pero hay jefaturas en las que todavía no está y siguen tirando de papel. En este sentido, esos exámenes son más sencillos porque hay un número limitado de modelos y los aspirantes se pueden preparar con ellos, mientras que por ordenador es aleatorio, hay 14.000 preguntas que se van combinando en pruebas distintas».

Por otro lado, en lo que se refiere al examen práctico, las ciudades pequeñas parecen resultar más atractivas entre los futuros conductores. «La intensidad de coches es menor, no se puede comparar una carretera interurbana en Toledo, por ejemplo, que en Móstoles. Aunque el examen en sí sea el mismo, los cierto es que el contexto de tráfico en Madrid es bastante más complicado», admite Martín.

Precisamente, si se ponen en relación el número de aprobados en el examen de conducir B en 2016 con la población de las distintas provincias, se observa como Cuenca (2,26) , Segovia (2,01) o Toledo (1,46), cuentan un con un ratio bastante por encima de la media nacional (1,05).

Para Báez sería necesario estudiar cada caso en concreto, sin embargo, admite que «en algunos puntos de examen, el tráfico es menos complicado, las pruebas prácticas resultan más sencillas y se produce el clásico efecto “llamada”, consistente en que aspirantes de otras poblaciones acuden a examinarse a la que presenta un mayor índice de aprobados».

A por un destino «más fácil»

Elisa F., de 36 años, es un ejemplo de esa «huída» de los habitantes de la capital hacia ciudades con menos tráfico que hagan más llevadero el examen de conducir. «Con 20 años intenté sacarme el carné, aprobé el teórico a la primera, pero el práctico se me resistió. No voy a decir cuántas veces que lo intenté, pero fueron muchas, no lo conseguí y acabé dejándolo», comenta.

Sin embargo, en 2016 decidió retomar su propósito de hacerse con la licencia. «Vi que en Cuenca la gente aprobaba más que en Madrid y decidí intentarlo allí. Era una paliza, porque los fines de semana me tocaba ir para allá en tren a recibir las clases, pero lo conseguí», afirma satisfecha. «Puede que en Madrid también lo hubiese pasado, pero estaba tan desmoralizada que creo que el presentarme en otra ciudad me ayudó a ganar confianza».

Lugo, la ciudad con más conductores

Pese a que Cuenca es el lugar donde más gente se presenta al examen, las provincias el porcentaje de conductores más alto se encuentran en el noroeste de nuestro país, así encontramos cómo tres provincias gallegas: Lugo (64,14%), Pontevedra (63,26%) y La Coruña (62,74%), son las primeras en el rankin superando en varios puntos porcentuales a la media nacional (56,95%).

«Además de otros temas sociodemográficos y culturales, las razones que podría explicar este dato son una orografía complicada, poco o nulo transporte público o alternativas que no sean el vehículo privado para acceder a determinadas zonas por la existencia de pueblos de tamaño muy reducido», señala Martín.