¿Una Europa cristiana?

Las tierras antes poscristianas son ahora más cristianas

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El incendio de la catedral gótica de Notre-Dame es para muchos un símbolo de la Europa actual que ha perdido sus raíces cristianas. Una Europa en demolición. ¿Seremos capaces de reconstruirla?, ¿de construir una civilización cristiana?, ¿y de convivir con otras religiones? El cristianismo ha sido durante siglos la religión predominante en Europa, y sigue siendo la afiliación religiosa mayoritaria en 27 de los 34 países encuestados en el último informe del Pew Forum. Pero las divisiones históricas, también entre cristianos, subyacen en esta identidad común: solo una de las tres principales tradiciones cristianas (catolicismo, protestantismo y ortodoxia) predomina en cada parte del continente. Si bien la ortodoxia es la fe dominante en Europa del Este, los países de mayoría católica son comunes en el centro y sureste del continente, mientras el protestantismo domina en las brumosas tierras del norte.

Además, Europa occidental tiene poblaciones crecientes de ciudadanos religiosos no afiliados. Sí, existe un intenso proceso de descristianización. Pero ¿está dejando Europa de ser cristiana, o simplemente está cambiando el mapa al desplazarse hacia las periferias? Más de siete de cada 10 personas de Rumania, Grecia y Serbia dijeron que ser cristiano era importante para su identidad nacional, mientras que el 65 por ciento de las personas de Francia y del Reino Unido, el 64 por ciento de los alemanes y el 59 por ciento de los españoles dijo que ser cristiano no era tan importante para ellos. Los estados bálticos de Estonia y Letonia son igualmente diferentes a los estados de Europa del Este, pues respectivamente el 82 y el 84 por ciento de los encuestados de esos países dijeron que la religión no era importante para su identidad nacional.

Otro dato. La mayoría de los encuestados de los países de Europa Central y del Este afirmaban que no aceptarían a un musulmán en su familia. Solo el 7 por ciento de los armenios o el 16 de la República Checa dijeron que acogerían a un musulmán en sus familias. Por el contrario, nueve de cada 10 encuestados de los Países Bajos, Dinamarca y Noruega sostuvieron que lo aceptarían, y la mayoría de todos los demás países de Europa occidental dijeron lo mismo. Rechazar el islam, ¿es esta actitud demasiado cristiana, o demasiado poco cristiana? ¿El problema es –como dijo la luterana Angela Merkel− el demasiado islam o el demasiado poco cristianismo en Europa?

La encuesta refleja también una «disminución significativa» en la afiliación cristiana de toda Europa occidental. Hay varias razones por las que tantos bautizados como cristianos ya no se consideran tales. La principal es que «se alejaron gradualmente de la religión». A la vez, otros señalan que no están de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia sobre temas morales, aunque concuerdan plenamente en lo social y ecológico. En una parte de la zona donde los regímenes comunistas reprimieron las religiones, con un elevado relativismo ético, la afiliación cristiana ha mostrado un resurgimiento desde la caída de la URSS en 1991.

Las tierras antes poscristianas son ahora más cristianas. En Ucrania, por ejemplo, más personas dicen que son ahora cristianas (93 %) de lo que lo fueron antes (81%); lo mismo ocurre en Rusia, Bielorrusia y Armenia. Los europeos centrales y orientales son más propensos que los europeos occidentales a decir que la religión es muy importante en sus vidas, a asistir a los servicios religiosos mensualmente y a orar a diario. ¿Cuál será el mapa de la religión en Europa en los siguientes años? ¿Cómo será el cristianismo del futuro en nuestro viejo continente? Todo dependerá de si Europa llega hasta los Urales, o no.

(*) Pablo Blanco Sarto es profesor en la Universidad de Navarra

Pablo Blanco Sarto(*)Pablo Blanco Sarto(*)