William Haseltine

La estrategia comercial de patentar genes humanos, condenada al fracaso

MADRID. A. A. C.
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Un gen, una patente, un fármaco. Esa es la estrategia de varias empresas farmacéuticas, que habrían aprovechado la información del consorcio público para patentar cada gen que hallan en la secuencia del genoma. Pero los primeros borradores apuntan a que esa estrategia fracasará, ya que la compleja biología humana tendría su sustrato en las proteínas más que en los genes.

El hallazgo de que los seres humanos tenemos 30.000 genes, 70.000 menos de los postulados hace pocos años, ha tenido muchas lecturas, pero también tendrá repercusiones en el uso comercial del patrimonio genético del hombre. Algunos investigadores dijeron que el escaso número de genes haría más fácil descubrir aquellos que están asociados a enfermedades. Pero el presidente de Celera, Craig Venter, afirma que el genoma ha mostrado que es en las proteínas donde radica la mayoría de los procesos biológicos del ser humano. Añade que la idea de que un gen produce una proteína y quizás una enfermedad es falsa. «Un gen puede provocar muchas proteínas, que luego se transforman una vez producidas».

«El genoma demuestra lo irrelevante que son las patentes de genes humanos», dice Venter. «La industria farmacéutica ha venido utilizando la estrategia “un gen, una patente, un fármaco, pero sólo valdría en algunos casos que pueden contarse con los dedos», subraya. Curiosamente, fue este investigador quien, a principios de los 90, presentó las primeras patentes de genes humanos y lo ha seguido haciendo con Celera.

MÁS PATENTES QUE FÁRMACOS

La citada estrategia es adoptada fundamentalmente por compañías de EE.UU., sobre todo Human Genome Sciences, que preside William Haseltine. Esta firma y otras fueron acusadas por el consorcio internacional público de utilizar sus bases de datos de libre acceso para identificar genes, cuyas estructuras eran luego patentadas ante la posibilidad de que en el futuro tuvieran utilidad médica. Human Genome Sciences ha patentado 162 genes humanos, aunque puede tener 500 solicitudes pendientes. En ese periodo logró cinco fármacos, ahora en fase de ensayo clínico. Otras empresas que siguieron igual estrategia son Incyte, Genentech y Chiron.

Ante las perspectivas de fracaso anunciadas por Venter, Haseltine señala que el número de genes propuesto por los proyectos público y privado, con un método similar, son incorrectos. La compañía de Willliam Haseltine utiliza un método de estimación diferente con fragmentos de genes, según el cual existirían alrededor de 120.000 en el genoma humano. «No han detectado ni la mitad» ha declarado William Haseltine. La empresa Incyte Corporation mantiene también que sus cálculos son correctos y sigue apostando la existencia de 140.000 genes humanos.

Los investigadores de Celera creen que las estimaciones de estas compañías son erróneas porque se basan en el análisis del RNA mensajero, la molécula que recoge la información codificada por los genes y dirige la formación de las proteínas. Afirman que estas empresas estarían constatando la presencia de muchas proteínas en las células, creyendo que existen otros tantos genes.