Estados Unidos elimina los límites de mercurio en las plantas de carbón

La Agencia de Protección Ambiental asegura ahora que no son necesarios porque su coste supera los beneficios médicos

MADRIDActualizado:

El Gobierno de Trump considera que limitar las emisiones de mercurio a las centrales eléctricas de carbón ya no es necesario porque el coste de esta protección supera a los posibles beneficios. La medida, que beneficia a la industria química, supone un cambio en la política de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que podría elevar los riesgos para la salud de la población.

Los estándares de mercurio y aire tóxico que promulgó el ex presidente Barack Obama, denominada regla MATS, obligó a las plantas de carbón a instalar equipos costosos para reducir la producción de mercurio. El argumento, entonces, era que este elemento químico tan tóxico podría dañar a las mujeres embarazadas y alterar el desarrollo neurológico de los bebés.

Cambio en la EPA

Pero con la llegada de Donald Trump a la presidencia, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha decidido reconsiderar la normativa. Ayer, en un comunicado, la EPA comunicó que las normas de emisión de la regla MATS permanecerán, pero ha propuesto retirar la justificación de los requisitos, lo que permitirá en la práctica que las empresas de carbón liberen mercurio y otras sustancias tóxicas.

«La EPA cree que no es ‘apropiado y necesario’ regular las emisiones de mercurio de las centrales eléctricas de carbón y de petróleo (...) porque los costos de dicha regulación superan ampliamente los beneficios cuantificados de mercurio», se asegura en el comunicado

Costes médicos

La industria había cuestionado el argumento de Agencia de Protección Ambiental desde 2016, cuando gobernaba Obama. Entonces sí se consideró que los costes de atención médica por contaminación ambiental excedían el precio de cumplir la normativa. Se basaban además en que los equipos que reducían la presencia de mercurio en el ambiente reducían además las emisiones de otras sustancias dañinas además del mercurio.

Desde que asumió el cargo en enero de 2017, Trump ha ido reduciendo las medidas de protección ambiental y climáticas de la era de Obama para maximizar la producción de combustibles fósiles, incluido el petróleo. La producción de crudo en los Estados Unidos es la más alta del mundo, por encima de Arabia Saudí y Rusia.