MARIAM A. MONTESINOS

España vive una eclosión de centenarios: el número se multiplica por veinte en democracia

Entre 1977 y 2017, se ha pasado de 800 a casi 16.000, dice un informe de Funcas

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«La vejez también envejece». Julio Pérez Díaz, coordinador del último número de la revista «Panorama Social», que edita la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), dibuja un marco general del envejecimiento demográfico en España, dentro del cual asegura que se puede hablar ya de la existencia de «una nueva vejez». Y es que al consabido estrechamiento de la base de la pirámide poblacional en el país, se suma un efecto multiplicador por la parte superior: el segmento de edad que aumenta más rápidamente en volumen y en proporción son los mayores de 85 años y « hay una eclosión de centenarios» en el país.

En el informe «Envejecimiento de la población, familia y calidad de vida en la vejez», Pérez Díaz describe, junto a Antonio Abellán, que el «peso» poblacional ya no recae tanto en los mayores de 65 años, sino, sobre todo, en los mayores de 80 debido a dos factores, el incremento de la esperanza de vida hasta cerca de los 90 y la «revolución reproductiva» o reducción de la fecundidad en las útimas décadas. « España muere por falta de niños», sintetiza Alejandro Macarrón, director de la Fundación Renacimiento Demográfico.

Ese cambio se traduce en que el número de personas mayores de 64 años (la vejez, según la definición en Sociología) ha aumentado desde los 3,8 millones de personas en 1977 hasta los 8,8 millones cuarenta años después. Y este crecimiento no es baladí: supone que se ha ensanchado ese segmento de edad un 131%, mientras que el aumento del resto de los grupos de edad fue del 16% en estas últimas cuatro décadas. En porcentajes, la base de personas mayores se amplió del 11 al 19%, mientras que se estrechó la pirámide por el peldaño inferior, el de la base de 0 a 14 años, que se contrajo del 27% al 15%. Asimismo, crece el porcentaje de los que españoles con 85 o más años (el 16%), hasta sumar 1,4 millones de personas, frente al 6% que había en 1977.

El cambio de estructura demográfica ni es nuevo ni es una tendencia aislada en España. De hecho, en números absolutos, se espera que la población mundial con 60 o más años pase de 1.050 millones en 2020 a casi el doble en 2050 (2.080 millones) y supere a la población de entre 15 y 39 años en 2080, según las proyecciones presentadas ayer por Funcas. Pero, en el capítulo conjunto que escriben Pérez Díaz y Abellán, los dos expertos aportan datos muy relevantes para evaluar el «caso español»: en los estertores del «baby boom» (que alude a los nacidos entre 1958 y 1977, generaciones que alcanzaban los 650.000 bebés nacidos cada año), aquellas personas que cumplían los 65 años tenían una esperanza de vida de 15,4 años, exactamente la misma que tienen hoy aquellos que cumplen los 74.

«La vejez ha pasado de ser mayoritaria a prácticamente universal» en el transcurso de ese periodo que coincide con la democracia, relatan en la página 30 Pérez y Abellán. Ambos reseñan un segundo fenómeno consecuente: al empezar los años setenta, había enEspaña algo menos de 800 centenarios y el dato se ha multiplicado por veinte, hasta alcanzar, a fecha 1 de enero de 2017, los 15.381. «Esta evolución se ha acelerado notablemente en los últimos años», dicen los autores, por lo que cabría esperar una inercia creciente. No obstante, el informe de Funcas agrega una previsión desconocida: el ritmo frenará en la segunda mitad de siglo, cuando, «con la progresiva extinción de las últimas generaciones del baby boom, el envejecimiento demográfico toque techo y experimente una disminución sensible».

Observatorio público de pensiones

La citada transformación en la estructura y jerarquía de la población «no tiene precedentes en la historia», y supone grandes desafíos, alertan demógrafos y sociólogos firmantes del estudio de más de 200 páginas. Entre ellos, sobresale la financiación de las prestaciones que reciben los ancianos. «En 2050 el gasto público en pensiones podrías situarse entre 4 y 6 puntos sobre el PIB por encima del actual», vislumbran, así que los expertos dudan de que ello sea posible «sin aumentar el tamaño de la población empleada o sin alzar la presión fiscal hasta un nivel perjudicial pra el mercado de trabajo».

Por ello, este «think tank» propone la creación de un organismo independiente, un observatorio público que vele por el mantenimiento de las pensiones y asesore a cada trabajador sobre su cotización y jubilación.