España suma ya nueve «vacas locas» con los casos confirmados de Ávila y Zamora

El Ministerio de Agricultura confirmó ayer que las dos reses sospechosas de Ávila y Zamora padecían el mal de las «vacas locas», pero los análisis a la novilla de 25 meses detectada en Cantabria no han sido concluyentes y oficialmente es considerado como un caso no positivo. Las dudas sobre esta joven res pueden incidir en el debate europeo sobre la posible ampliación de los «test».

MADRID. P. Muñoz, A. Aguirre de Cárcer
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El caso de la novilla de Cantabria de 25 meses no tenía una incidencia directa en la situación epidemiológica de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en España, ya que era un animal importado de Francia. Sin embargo, podía ser determinante para que el Consejo de Ministros de Agricultura y Sanidad decida o no el próximo lunes, en Estocolmo, reducir a menos de 30 meses la edad de las reses que deben ser sometidas a los «test» para poder entrar en la cadena alimenticia. Más del 99 por ciento de los casos de EEB descubiertos en Europa son de animales de más de 30 meses. De hecho sólo se tiene constancia de tres casos en bovinos de menos edad. Pero aunque existiesen evidencias científicas que justificasen esa reducción del límite de edad, la decisión será en última instancia política y podría prevalecer el principio de precaución. Según pudo saber ABC, el diagnóstico final de este caso era esperado ayer en Estocolmo por los veterinarios de los países de la UE, que debatían qué recomendación realizarán a los mandatarios europeos. En España, el Comité Especial creado por Mariano Rajoy ha encargado un informe al profesor Juan José Badiola, director del Laboratorio de Encefalopatías Espongiformes Transmisibles de Zaragoza, y a los otros científicos de este organismo para fijar la posición española.

TRES ANÁLISIS

El diagnóstico no concluyente difundido ayer por el Ministerio de Agricultura arroja ahora incertidumbre sobre la posible ampliación de los «test» a las reses de más de 24 meses que se debatirá en Estocolmo. Fuentes de este Departamento señalaron a ABC que el análisis histopatológico del tejido cerebral de la novilla no fue concluyente en el Laboratorio de Referencia de Zaragoza. En estos casos, la clasificación se basa en las dos pruebas previas, una con el test «prionic» y la segunda de tipo «inmuno-blotting». En los análisis realizados en el Laboratorio de Algete, la novilla dio positivo en el «test» «prionic» y no concluyente en el segundo. Por este motivo, aunque el caso parece dudoso, Agricultura dice que debe catalogarse como no positivo. Los análisis histopatológicos de los tejidos de animales jóvenes, sospechosos de padecer EEB, son más complicados, porque las lesiones cerebrales son menos evidentes. Ayer, el profesor Juan José Badiola afirmó en el Máster de ABC que en «España no se dan las condiciones epidemiológicas que aconsejaran rabiosamente» adoptar la ampliación de los «test» a los animales desde los 24 meses, aunque precisó que la idea no «sería descabellada» si se adoptara por las países miembros como medida de precaución. Si el caso de Cantabria hubiese sido confirmado habría tenido también especial relevancia porque, según el comisario de Salud David Byrne, demostraría que algunos países, en este caso Francia, habrían incumplido la prohibición de los piensos con harinas cárnicas vigente desde 1994 en la UE o los procesos técnicos que impiden las contaminaciones cruzadas de los piensos.

En Bruselas, un portavoz de la Comisión Europea señaló ayer que la decisión del Gobierno vasco de adelantar la edad mínima de las reses que deben someterse al «test» de la encefalopatía espongiforme bovina a los 24 meses es «correcta», informa Amadeu Altafaj. Sin embargo, subrayó que «las autoridades regionales no pueden prohibir la entrada de carne o reses de edad inferior a los 30 meses de otras regiones de España o de la UE», porque sería una infracción a las reglas del Mercado Interior, en el que, por el momento, rige la norma general de los 30 meses.

NUEVE CASOS OFICIALES

Con los de Ávila y Zamora confirmados ayer por el Ministerio de Agricultura se elevan a nueve el número de casos oficiales. Todavía quedan por analizar los dos sospechosos detectados en Navarra. La vaca de Zamora había nacido en febrero de 1995 y era de raza frisona. Vivía en una explotación del municipio de Argujillo con otros 85 bovinos, que serán sacrificados e incinerados. La res de Ávila pertenecía a una explotación del término municipal de Martiherrero. Nació en junio de 1996 y también era frisona. En la explotación hay otras 36 reses que, igualmente, serán destruidas. La descendencia de estas dos «vacas locas» será igualmente sacrificada.

Por otra parte, el Ministerio de Agricultura y las Comunidades autónomas alcanzaron ayer un compromiso para modificar el borrador de la Orden que permitirá, en casos excepcionales, el enterramiento de reses. El País Vasco se había sumado a las críticas expresadas por las Comunidades de Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura, estas tres gobernadas por el PSOE.