Aemet Izaña

España registra un récord histórico de CO2 atmosférico por primera vez en tres millones de años

La concentración media alcanzó en abril un nivel récord de 415 partículas por millón

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El observatorio de Vigilancia Atmosférica Global de Izaña (Tenerife) superó el umbral de 415 ppm (partes por millón) de concentración media diaria de dióxido de carbono (CO2) durante el pasado mes de abril, lo que supone un nuevo récord histórico de la serie y una cifra sin referentes desde hace tres millones de años, cuando el ser humano no habitaba aún la Tierra.

Los datos de este observatorio, dependiente de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y dados a conocer este martes por el Ministerio para la Transición Ecológica, se unen a los del ubicado en Mauna Loa (Hawái), que también superó el umbral de 415 ppm el pasado fin de semana.

La estación hawaiana comenzó a tomar datos en 1958 y es la más antigua del mundo en la medición continua de CO2 atmosférico, por lo que está considerada como un lugar de referencia para el estudio de los gases de efecto invernadero.

Los datos del observatorio de Mauna Loa, recogidos por Servimedia, indican que el pasado sábado se midieron 415,26 ppm de CO2 atmosférico, con lo que se superó la barrera de las 415 partes por millón por primera vez en la historia. El promedio diario de este domingo fue de 415,27 ppm, con lo que se convirtió en la segunda jornada en superar ese umbral de las 415 partes por millón.

Ante estos datos, ONU Cambio Climático ha advertido de que «las emisiones de CO2, especialmente las derivadas de la quema de combustibles fósiles y la deforestación, están llevando a un cambio climático peligroso».

El Ministerio para la Transición Ecológica indicó este martes en un comunicado que las series de datos de Mauna Loa y de Izaña, altamente correlacionadas entre sí, confirman que hay «una tendencia de crecimiento» del CO2 a escala global.

El observatorio de Izaña demuestra que el aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera se ha acelerado en los últimos años pasando de 1,8 ppm/año a finales de los años 80 a 2,3 ppm/año actuales.

Izaña superó el umbral de 415 ppm de concentración media diaria de CO2 el pasado abril coincidiendo con el máximo del ciclo anual de la concentración de este gas. En concreto, esa cifra se rebasó en cuatro ocasiones con un máximo en la serie de datos (que se inicia en junio de 1984) de 416,7 ppm el 18 de abril.

«Territorio inexplorado»

El CO2 es un gas de efecto invernadero responsable, en parte, de que el planeta presente una temperatura media adecuada para el desarrollo de la vida. Sin este gas, la Tierra se vería sometida a temperaturas bastante más bajas y un exceso del mismo conllevaría un efecto contrario de calentamiento atmosférico. Es justamente por sus propiedades de absorción del calor que resulta necesario realizar una vigilancia constante de su concentración en la atmósfera.

«Que se haya superado el umbral de 415 ppm nos coloca en territorio inexplorado para la humanidad, ya que desde que habitamos la Tierra no se había dado un registro similar. Tendríamos que retroceder tres millones de años para obtener una concentración similar de CO2 en la atmósfera, momento en el que los seres humanos no existían», indicó el departamento dirigido por Teresa Ribera.

Además, Transición Ecológica añadió que «previsiblemente el año que viene por estas fechas volveremos a registrar un nuevo máximo de la serie y muy probablemente nunca más a lo largo de nuestra vida veremos concentraciones por debajo de 400 ppm».

Mediciones

Medir la concentración de CO2 en atmósfera limpia no es fácil por muchos motivos, entre ellos que no hay muchos observatorios en el mundo que realicen este tipo de medidas de tan alta precisión, puesto que hay sólo 30 y están ubicados en zonas alejadas de los focos de emisión, de las fuentes de contaminación, apartadas de continentes y en zonas elevadas y, por tanto, en lugares muy especiales, como, por ejemplo, Hawái, Samoa, Tasmania, el Polo Sur o Alaska.

Además, hace falta condiciones muy especiales y un cuidado exquisito a la hora de hacer la medición, que exige un proceso continuo de cribado de la señal de entrada y de un complejo sistema de calibraciones para garantizar que los datos finales tengan gran precisión y exactitud y sean comparables en todo el mundo.

Prueba de su rigurosidad son las auditorías externas a las que se somete el proceso de medición. En concreto, EMPA (Swiss Federal Laboratories for Materials Science and Technology) realiza periódicamente auditorías integrales a estos laboratorios, en las que, con equipos propios, analizan desde el sistema de entrada del aire, hasta los procesos de autoevaluación que tiene cada estación, pasando por exámenes del personal que realiza la medición y la procesa.

También audita la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, que envía tanques con concentraciones incógnitas de diferentes gases de efectos invernadero, en un sistema de rotación permanente por todos los observatorios del mundo, que éstos deben medir y que sirve para comparar las medidas realizadas en estos observatorios.

Los resultados de sus evaluaciones son públicos y en la última auditoría realizada hasta la fecha se constata que Izaña ha resultado ser la de mayor exactitud en la medida de CO2.