Calderones comunes
Calderones comunes - ABC

España crea la segunda área marina protegida más grande del Mediterráneo

El Gobierno ha declarado el corredor de migración de cetáceos como área marina protegida, lo que bloqueará las prospecciones de hidrocarburos

Actualizado:

El Consejo de Ministros aprobó ayer un Real Decreto por el que se declara el corredor de migración de cetáceos del Mediterráneo como Área Marina Protegida. La decisión, desde su publicación en el BOE, supone aprobar un regimen de protección preventiva en un área de 46.385 kilómetros cuadrados, similar en superficie a la comunidad autónoma de Aragón y próxima a la plataforma del Castor. El área está situada entre la costa catalana y valenciana y el archipiélago balear. Su extensión solo es superada en el Mediterráneo por el santuario de Pelagos, al norte de Córcega, con 87.500 kilómetros cuadrados.

«Es una gran noticia para la conservación de la naturaleza y para la conservación de los espacios marinos», dijo ayer la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. «Con esta declaración se pone fin a nuevas prospecciones y a cualquier tipo de actividad extractiva de hidrocarburos», prosiguió.

Esta medida de protección buscará evitar el ruido provocado por las prospecciones, que generan estallidos bajo el agua para detectar bolsas de hidrocarburos. Se quiere preservar así a casi una decena especies de cetáceos, que tienen allí un corredor o un hábitat donde vivir: se trata del rorcual común, cachalote, delfín mular, delfín listado, delfín común, calderón gris, calderón común y zifio de Cuvier, así como de la tortuga boba y diversas aves marinas.

Aleta dorsal de calderón común
Aleta dorsal de calderón común

La declaración del corredor como Área Marina Protegida implica la anulación de más de una decena de solicitudes de prospección o investigación de hidrocarburos solicitados por varias compañías. Sin embargo, Ribera adelantó ayer que «el Ministerio revisará a partir de ahora las que ya están en vigor», lo que afectaría a más proyectos.

Ayer también se decidió proponer este corredor para su inclusión en la Lista de Zonas Especialmente Protegidas de Importancia para el Mediterráneo (Lista Zepim). Estas son áreas que tienen un especial valor por albergar ecosistemas, hábitats o especies mediterráneas amenazadas. Sin embargo, no será hasta finales de 2019 cuando entrará en esta lista, puesto que este paso depende de que se celebre la reunión del Convenio de Barcelona, que agrupa a los países del Mediterráneo.

Por encima del objetivo

Con esta declaración la superficie marina de España situada bajo protección se sitúa en torno al 13%, por encima del compromiso adquirido con las llamadas Metas de Aichi del Convenio de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica, según las cuales para 2020 el 10% de las zonas marinas y costeras deben estar protegidas. «Esto nos sitúa como uno de los países mediterráneos con más superficie marina protegida», señaló Teresa Ribera. Conviene señalar que el proceso de protección de este corredor comenzó en 1999, aunque estuvo bloqueado hasta noviembre de 2017.

Área protegida en el corredor de migración de cetáceos del Mediterráneo
Área protegida en el corredor de migración de cetáceos del Mediterráneo

Alianza Mar Blava, una asociación de instituciones, empresas, ONG y sindicatos que desde 2015 ha estado implicada en promover la protección del corredor de cetáceos, se mostró «muy satisfecha» con la decisión adoptada ayer. «Es una decisión de mucha importancia y ha creado una de las áreas marinas protegidas más grandes del Mediterráneo», explicó Carlos Bravo, portavoz de la entidad.

Parques de papel

Pilar Marcos, directora de proyectos de Biodiversidad de Greenpeace en España, dijo que es «una muy buena noticia», sobre todo porque «la ciencia que resalta la importancia de proteger este corredor es muy sólida». Sin embargo, se mostró prudente y señaló que «lo difícil será implementar la ordenanza». Recordó que en el medio marino hay «parques de papel», grandes zonas protegidas de «colores vivos», pero que en la realidad no cuentan con recursos ni protección efectiva.

De hecho, una vez que se incluya este corredor como Zepim, a partir de 2019, el Gobierno tendrá tres años para elaborar un plan de gestión, en el que se regularán los usos permitidos en la zona y el establecimiento, por ejemplo, de pasillos silenciosos con restricciones de tráfico naval.

Varamientos de cetáceos

Natacha Aguilar de Soto, experta en Bioacústica de cetáceos de la Universidad de la Laguna, explicó que en estos animales «el sentido auditivo es el principal sentido: de él depende su alimentación, su reproducción y la navegación». Señaló que las pruebas militares con explosivos, la construcción de puertos, el uso de sónares y, finalmente, las prospecciones petrolíferas, producen sonidos muy dañinos para ellos.

«Se han relacionado con la mortalidad masiva de varias especies». En concreto, se han vinculado explosiones y prospecciones con varamientos de zifios y rorcuales. «Se asustan y se desorientan y tratan de escapar». Por eso, acaban en la playa o los rorcuales sufren lesiones internas, al emerger demasiado rápido. También se sospecha que el ruido puede impedir que machos y hembras se encuentren. Tal como explicó Aguilar, para los cetáceos no es posible sencillamente evitar zonas ruidosas. Algunos de estos animales usan de por vida ciertas zonas y rutas para vivir.