Las masas junto a Juan Pablo II, una escena que se repite
Vista aérea de la Plaza de San Pedro este domingo - reuters

Las masas junto a Juan Pablo II, una escena que se repite

Una parte de los millones de personas a los que el Papa visitó en sus 104 viajes apostólicos ha querido devolverle al visita

roma Actualizado:

Juan Pablo II realizó 104 viajes apostólicos a lo largo y ancho del globo terráqueo. En algunos de aquellos encuentros logró reunir, como es el caso de Manila o Roma, a varios millones de personas. Parece que muchas de ellas han querido devolver al Romano Pontífice este fin de semana en San Pedro la visita que él les hizo.

Una fila inmensa de peregrinos se dirigía hoy tras la ceremonia de beatificación hacia la basílica vaticana. Quieren dar su último adiós a los restos mortales del Papa polaco, que reposan frente al altar de la confesión, antes de ser trasladados a la capilla de San Sebastián.

En la mente de todos nace el recuerda de aquella otra fila inmensa que se formó en los días posteriores al fallecimiento del Romano Pontífice en mayo de 2005, cuando un flujo constante de personas de todo el mundo viajaron a Roma y aguantaron horas a la intemperie sólo para permanecer unos segundos frente a los restos de Juan Pablo II.

Entre la marea de peregrinos que esperan su entrada en San Pedro, los venidos de Polonia, la tierra natal del Papa Wojtyla, componen una mayoría aplastante. Este fin de semana en Roma no se habla italiano, se habla polaco.

Las pantallas gigantes proyectan panorámicas de una ancha fila que parece prolongarse indefinidamente, así como grandes momentos del pontificado. De fondo anima la espera “Tú has venido a la orilla” y, a intervalos, se oye la inconfundible voz de Juan Pablo II, cuando todavía era grave y profunda, dirigiéndose a la Iglesia tras el atentado sufrido en mayo de 1981.

Marta y María han viajado en autobús desde Madrid con la Parroquia del Sagrado Corazón. “Todavía no podemos creer que Juan Pablo II se ha ido, después de haberle acompañado en tantos sitios, y resulta que ya es beato”, reflexionan conmovidas. Para ellas es “santo cercano”. Es una de las apreciaciones que más he oído en estos días de labios de los peregrinos: el nuevo beato se mostró cercano a todos, en especial a los jóvenes, y con su beatificación la santidad se hace algo más asequible