Vista del incendio en la Sierra de Sintra - REUTERS | Vídeo: ATLAS

Un enorme incendio cerca la Sierra de Sintra, a 30 kilómetros de Lisboa

El viento propagó las llamas a los alrededores de Cascais y 300 personas tuvieron que ser evacuadas de un camping

Corresponsal en LisboaActualizado:

Un incendio de grandes dimensiones se desató en la Sierra de Sintra, de alto valor ecológico y que circunda la localidad considerada la cumbre del romanticismo desde que fascinó a Lord Byron. Unas 300 personas tuvieron que ser retiradas de un camping para ponerlas a salvo, con 35 heridos (17 de ellos bomberos).

Las llamas prendieron hacia las 22.50 hora local (23.50 en España), se fueron extendiendo a los alrededores de Cascais y exigieron la rápida movilización de 800 efectivos, con el Ejército patrullando las calles. Y todo a solo 30 kilómetros de Lisboa, pues Cascais y Sintra son las dos zonas más visitadas por los turistas cuando realizan excursiones desde la capital portuguesa.

La Autoridad Nacional de Protección Civil refrendó la gravedad de la situación y no tardó en poner en acción 220 vehículos, mientras los medios aéreos aguardaban a la mañana del domingo 7 de octubre para poder intervenir.

En la zona se levantan algunos monumentos nacionales y edificios declarados patrimonio de la UNESCO, por lo que se instauró un perímetro de seguridad. Por ejemplo, el Santuario da Peninha, del siglo XVII.

La gente huye aterrorizada e introduce sus pertenencias más preciadas en bolsas de viaje ante la peor eventualidad. Cuatro aldeas fueron evacuadas: Biscaia, Charneca, Figueira do Guincho y Almoinhas, incluidos varios centros hípicos. El fuerte viento, con rachas superiores a los 100 kilómetros por hora, dificultaba las primeras operaciones.

«Hay un viento casi ciclónico, muy fuerte, y el incendio se extiende por la sierra con gran velocidad. Por eso ha llegado a Cascais», manifestó el alcalde de Sintra, Basilio Horta, después de reunirse de manera urgente con el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa.

Horta prosiguió: «Es terrible. Estuve en el puesto de comando y tuvimos que salir porque las llamas se veían cerca». Nada extraño, por tanto, que se cortara la carretera nacional 247, en el tramo entre Malveira da Serra y el emblemático Cabo da Roca, que marca el punto más occidental del continente europeo.

Se da la circunstancia de que, horas antes del incendio, el comandante operacional de Protección Civil Pero Nunes ya había alertado por el alto riesgo de una situación de estas características, en vista de que las condiciones metereológicas arrojan un panorama de elevadas temperaturas en este arranque del otoño. Tanto es así que se han declarado casi 700 incendios en Portugal desde el pasado 1 de octubre.

Precisamente, el reciente informe anual de la Comisión Europea, relativo a 2017, retrata el grado de catástrofe registrado en Portugal, pues casi la mitad del terreno ardido en el continente correspondió al país vecino. Concretamente, fueron 563.674 las hectáreas arrasadas, de un total de 1,2 millones en toda la Unión. Esto quiere decir que el 41% de la superficie quemada era lusa.

Un panorama dantesco en el año de la tragedia de Pedrógao Grande, donde murieron 66 personas en pocas horas y se dieron cita las peores circunstancias que se recuerdan, incluida la mala gestión de la crisis.

En el conjunto anual, perecieron 127 ciudadanos en Portugal y las pérdidas se elevaron a más de 10.000 millones de euros, un balance sin parangón en toda la UE.

El resultado se plasmó en un trauma colectivo que todavía no se ha disipado y que se trasladó a la alarma causada este verano por el prolongado incendio del Algarve o ahora por la gravedad de lo que acontece en Cascais y Sintra.