Doña María junto a su enfermera, Verónica Grossi
Doña María junto a su enfermera, Verónica Grossi - Twitter

Un enfermera adopta a una mujer con cáncer a la que su familia había repudiado

La enfermera, Verónica Grossi, ha decidido adoptar a Doña María Martins Ferrerira, una señora de 59 años que sufre de cáncer de pulmón y ha sido numerosas veces maltratada, física y verbalmente, por su hija

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Es común ver como una persona puede adoptar a un niño con bastante facilidad, pero lo que resulta poco habitual es ver a una mujer de 34 años adoptar a una anciana: Verónica Grossi ha decidido adoptar a Doña María Martins Ferrerira, una mujer de 59 años enferma de cáncer en la ciudad de Carangola perteneciente al estado de Minas Gerais, Brasil.

Grossi es enfermera y en sus duras horas laborales en el hospital y en una visita de acompañamiento, conoció a Doña María que al momento de padecer su enfermedad, su supuesta familia la había dejado a un lado. Ante los hechos, la auxiliar se vió en la obligación no sólo atenderla, sino acompañarla también, sobre todo porque su hija y su yerno no la trataban bien y resultaba ser una especie de «estorbo» a su familia.

Según el medio digital La República, tras numerosos insistentes reclamos a su familia y sin recibir ningún tipo de respuesta, la enfermera empezó a ver la posibilidad de llevarse a la señora a su casa: «La hija y el yerno de Doña María no les gustaban mis visitas, pero si ella no podía acudir al hospital, yo seguí haciendo visitas a su casa y me di cuenta de que la señora tenía graves problemas de salud. Su familia la trataba mal y no la cuidaron lo suficiente», comenta la enfermera al diario digital.

De acuerdo a los informes médicos, Doña María presentaba un estado crítico de salud, no tenía casi cabello, su piel se encontraba escamosa y durante los diez últimos años, Grossi se dedicó a batallar su enfermedad y a su familia para que tuviese un mejor cuidado y un acompañamiento familiar. No obstante, no fue hasta el año 2013 cuando la enfermera empezó a visitarla cada día donde pudo descubrir que sus familiares la maltrataban física y verbalmente, y logró convencer a Doña María de mudarse con ella.

Según las declaraciones de la enfermera, no fue un proceso fácil debido a que Doña María, a pesar de todo su sufrimiento, echaba de menos a su hija: «Ella sufrió mucho, aún ama a su hija. Al fin y al cabo es su madre», comenta Grossi a los medios, y añade que al principio fueron días muy duros debido a que la señora tenía la presión arterial baja y una desnutrición severa que la llevaron a una intervención quirúrgica.

Tras el disgusto familiar y el maltrato, los exámenes médicos reflejaron que su cáncer de pulmón y corazón había empeorado. Luego de haberla sometido a varios tratamientos, Grossi le exigió a la hija de Doña María que le cediera la patria potestad de su madre debido a que se encontraba completamente incapacitada.

Hoy, Doña María es feliz y se ha adaptado con gran facilidad a su nuevo hogar de la mano de Grossi, quien ha dado oficialmente inicio a el proceso de adopción para tener a la señora como su hija.