Su enfermedad se llama sedentarismo
Los médicos piden que la inactividad física se eleve a categoría de enfermedad - vocento

Su enfermedad se llama sedentarismo

Los médicos piden que la inactividad física se eleve a categoría de enfermedad. Objetivo: reducir en un 10% la mortalidad

MADRID Actualizado:

A la abultada lista de patologías reconocidas por la Organización Mundial de la Salud podría sumarse en breve una nueva. Esta vez no es una enfermedad «rara» ni tampoco una infección exótica. Se llama sedentarismo y está detrás del 10 por ciento de las muertes que se producen en el mundo. Vivir un estilo de vida sedentario tiene un impacto en la salud similar al consumo de tabaco y , de momento, las autoridades sanitarias no advierten como en las cajetillas de cigarrillos los riesgos de mantenerlo.

En los últimos años nuevas investigaciones están insistiendo en los riesgos de permanecer impasible ante una nueva epidemia que es uno de los principales culpables de las tasas de obesidad, diabetes, hipertensión y alteraciones de las articulaciones en otros graves problemas de salud. Y el primer paso es considerar el sedentarismo como una patología más para poder prestarle atención.

Las voces médicas que lo piden son cada vez más numerosas, un runrún que empieza a cuajar. La última petición en este sentido llega a través de la prestigiosa Clínica Mayo, en Estados Unidos. En un artículo que se publica en la revista «The Journal of Physiology», un fisiólogo Michael Joyner pide que se considere una condición médica más.

Atención los delgados

El sedentarismo está en el origen del sobrepeso y de la obesidad pero a Joyner también le preocupa que esté diezmando la salud de personas con peso normal a las que preocupa menos la falta de ejercicio. Los delgados también sufren los estragos de la inactividad. Sus arterias pueden acumular colesterol, sus huesos se debilitan y los músculos se atrofian como los de las personas con sobrepeso. El corazón también puede sufrir un aumento de la frecuencia cardiaca y disminuir el volumen sanguíneo, advierte el experto de la Clínica Mayo.

La solución para Michael Joyner pasa por «medicalizar» la actividad física. «Así podríamos empezar una vía de acción, justo como ha ocurrido en las adicciones, al tabaco y otras cosas, para dar a los pacientes tratamientos enfocados a modificar sus hábitos, como se hizo en el tabaquismo o en el alcoholismo», explica en la revista médica.

Está convencido de que si la inactividad física fuera tratada como un problema médico en sí mismo más que simplemente como la causa de otras enfermedades, los médicos estarían más concienciados del valor de recetar ejercicio y programas de rehabilitación que tengan además apoyo psicológico, como el tratamiento de una adicción. Otra petición de Joyner es que se empiece a informar seriamente a la población del impacto en la salud de la inactividad.

De receta, ejercicio

Recetar ejercicio y dieta, en lugar de pastillas para el colesterol, la hipertensión o la ansiedad no es una idea que solo se valore al otro lado del Atlántico. En España, en la provincia de Murcia, se ha puesto en marcha un programa en los centros de salud donde se prescribe ejercicio. El programa aspira a conseguir que 1.500 personas con factores de riesgo cardiovascular cambien su estilo de vida por uno más saludable. Está dirigido a personas entre 35 y 65 años con, al menos, dos factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, colesterol, obesidad o tabaquismo).

El médico les receta ejercicio físico durante tres meses en instalaciones deportivas de propiedad municipal. Con esta prescripción se pretende vencer la inercia y conseguir que una vez realizado el programa, el usuario siga haciendo deporte por su propia voluntad.

Para los que empiecen de cero sin más apoyo, el primer consejo es que no se reincorporen a la vida física activa de manera brusca. Lo deben hacer de forma lenta y progresiva. «No hay que tratar de entrenar para una maratón».