Las emisiones mundiales de CO2 baten un nuevo récord anual

Los expertos vaticinan que las emisiones aumentarán este año un 2,7%. El año pasado subieron un 1,6% después de tres años de estancamiento

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Las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) procedentes de los combustibles fósiles y la industria aumentarán en 2018 por segundo año consecutivo hasta alcanzar un nuevo récord anual con un incremento del 2,7% con respecto a 2017, debido principalmente al crecimiento sostenido del uso energético de petróleo y gas para el transporte.

Así se recoge en tres estudios liderados por la organización científica Global Carbon Project y publicados este miércoles en las revistas ‘Nature’, ‘Earth System Science Data’ y ‘Environmental Research Letters’ coincidiendo con la 24ª Cumbre del Clima (conocida como COP24), que se celebra hasta el próximo 14 de diciembre en Katowice (Polonia).

El trabajo, que cumple su decimotercera edición, fue producido por 76 científicos de 57 instituciones de investigación en 15 países, que trabajan bajo el paraguas de Global Carbon Project. Se trata de un análisis en profundidad de la cantidad de combustibles fósiles que queman los países de todo el mundo y dónde terminan.

Los expertos vaticinan que las emisiones de CO2 aumentarán este año un 2,7%, con un rango de incertidumbre entre un 1,8 y un 3,7%. El año pasado subieron un 1,6% después de tres años de estancamiento.

El crecimiento global de la energía durante este año supera los esfuerzos de descarbonización por la creciente demanda del transporte de personas, de mercancías, marítimo y aéreo.

Análisis por países

Los científicos apuntan que las emisiones de CO2 de China, que representan un 27% del total, subirán este año un 4,7% hasta alcanzar un nuevo récord histórico, lo que se debe a la actividad de la construcción y a incentivos económicos.

Las emisiones de Estados Unidos (que aglutina un 15% del total) parecen crecer un 2,5% tras varios años de reducción, lo que se debe principalmente a las condiciones climáticas, que aumentaron el uso de la calefacción en los meses fríos y del aire acondicionado en los cálidos.

Las de la India (un 7% de las emisiones globales) parecen continuar este año un fuerte crecimiento con un incremento del 6,3%, reflejado en todos los combustibles fósiles: 7,1% en el carbón, 6,0% en el gas y 2,9% en el petróleo.

La UE (10% de las emisiones mundiales) parece que bajará este año sus emisiones en un 0,7%, por debajo de las reducciones sostenidas del 2% durante una década hasta 2014.

Los científicos esperan que las emisiones de CO2 en el resto del mundo (42% del total) crezcan este año un 1,8%.

Los 10 principales emisores nacionales de este año son China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Alemania, Irán, Arabia Saudí, Corea del Sur y Canadá, con la UE en el tercer puesto si se considera en su totalidad a los 28 Estados miembro de la Unión.

La buena noticia es que 19 países o territorios que respresentan un 20% de las emisiones globales de CO2 han reducido éstas sin disminuir su PIB en la última década, concretamente Aruba, Barbados, Chequia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estados Unidos, Francia, Groenlandia, Irlanda, Islandia, Malta, Países Bajos, Rumanía, Suecia, Suiza, Trinidad y Tobago, Reino Unido y Uzbekistán.

Acuerdo de París

El rápido crecimiento de las tecnologías bajas en carbono aún es insuficiente para reducir las emisiones globales de CO2 y limitar el cambio climático siguiendo el objetivo del Acuerdo de París (adoptado en 2015), esto es, que el incremento de la temperatura del planeta a finales de este se sitúe entre 1,5 y 2ºC con respecto a los niveles preindustriales, para lo cual los países deben poner en marcha planes nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

“El aumento de las emisiones fósiles de CO2 en 2018 nos sitúa en una trayectoria de calentamiento que actualmente está muy por encima de los 1,5ºC”, apunta Corinne Le Quéré, directora del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático en la Universidad de Anglia del Este (Reino Unido) e investigadora principal del estudio, quien añade: “Los esfuerzos de descarbonización deben expandirse a toda la economía”.

El crecimiento de las emisiones globales de CO2 proyectado para este año pone en peligro los objetivos establecidos en el Acuerdo de París. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), las emisiones deben reducirse en un 50% en 2030 y llegar a cero en torno a 2050 para limitar el calentamiento por debajo de 1,5ºC, ya que los compromisos climáticos actuales de los países conducen a un aumento mundial de la temperatura superior a 3ºC.

Las emisiones mundiales de CO2 fósil (combustibles fósiles, industria y cemento) subieron más del 3ºC por año en la década de 2000, pero se desaceleraron desde 2010 y entre 2014 y 2016 se estancaron con una ligera tendencia al alza, hasta que volvieron a subir en 2017 y previsiblemente en 2018.

“El continuo aumento de las emisiones globales es profundamente preocupante. El reciente informe del IPCC sobre el reisgo de calentamiento de 1,5 grados fue una seria llamada de atención incluso para muchos de nosotros desde lo más profundo de la ciencia”, apunta Amy Luers, directora ejecutiva de Future Earth, entidad promotora de Global Carbon Project.

Aunque el uso mundial del carbón sigue estando un 3% por debajo de su máximo histórico, se espera que crezca en 2018 impulsado por el crecimiento del consumo energético en China e India.

El uso del petróleo y el gas ha crecido casi sin cesar en la última década. El del gas ha sido impulsado por la disminución en la utilización del cabón y a una mayor demanda gasística en la industria. El petróleo se utiliza principalmente en el transporte (de personas, mercancías, marítimo y aéreo) y para producir productos petroquímicos.

Glen Peters, director de investigación del Centro Internacional para la Investigación Climática y Medioambiental (Cicero) y que dirigió uno de los estudios, señala que “el aumento de las emisiones de 2017 podría verse como una excepción, pero la tasa de crecimiento en 2018 es aún mayor”. “El mundo está fallando en su deber de llevar un rumbo consistente con los objetivos establecidos en el Acuerdo de París en 2015”, añade.