Eluana ingresa en la clínica que la desconectará

Activistas provida se concentran delante del centro donde ha transcurrido los últimos 17 años

EP | ROMA
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Eluana Englaro, la mujer italiana que lleva poco más de 17 años en estado vegetativo, fue ingresada esta madrugada en la casa de reposo 'La Quiete' de Udine (norte) donde finalmente morirá, después de que los médicos desconecten la alimentación artificial que la mantiene con vida.

La llegada de Eluana al centro sanitario es el final de un largo y difícil camino, durante el que su familia ha tenido que superar innumerables obstáculos antes de obtener la autorización de la Justicia italiana para dejar morir a su hija.

La enferma fue traslada de la clínica de Lecco (región de Lombardía, norte), donde se encontraba desde hace 17 años, a Udine (región de Friuli Venecia Julia), donde llegó poco antes de las 6.00 horas de esta mañana. La ambulancia en la que viajaba entró por un ingreso secundario ya que el principal había sido invadido por los periodistas y fotógrafos que esperaban la llegada de la enferma.

Algunos grupos de personas contrarios a la decisión de la familia acudieron a la clínica de Lecco para protestar, como la exponente del Movimiento por la Vida Antonella Vian, que acudió con pan y agua para simbolizar "que esto es todo lo que Eluana necesita para vivir", explicó.

Por su parte, el obispo de Udine, monseñor Pietro Brollo, lanzó un llamamiento "a la conciencia de todos" porque "el único deber que tiene la sociedad con Eluana es el de ayudarla a vivir". A pesar del rechazo que ha generado su decisión, el padre de la mujer, Beppino Englaro, manifestó su satisfacción, ya que "finalmente lograré hacer lo que Eluana quería", aseguró.

Tardará dos semanas en morir

Después de ingresarla, los médicos tendrán que esperar unos tres días antes de suspender la alimentación. Luego, la mujer tardará unas dos semanas en morir, ya que respira con normalidad y su corazón late por sí solo. El caso de Eluana Englaro ha generado un intenso debate social en Italia entre quienes creen que suspender la alimentación artificial es un crimen y quienes consideran que sólo sirve para alargar inútilmente la vida a una persona que, de otro modo, ya estaría muerta.

Los primeros, al frente de los cuales se sitúa la Iglesia católica, alegan que la alimentación artificial no es una terapia sino una asistencia básica y debida y que, por tanto, suspenderla no es otra cosa que dejar morir a la persona de hambre y sed. La otra parte, en cambio, considera que con la alimentación artificial son las máquinas las que mantienen con vida a la persona y que, en todo caso, hay que tener en cuenta cuál era la voluntad de la persona afectada cuando estaba bien. De hecho, en el caso de Eluana, una de las razones que alega su padre es que, cuando estaba bien, ella misma habría expresado su deseo de morir antes que vivir en las condiciones en que se encuentra ahora.

Lleva 17 años en estado vegetativo

Eluana se encuentra en estado vegetativo desde 1992, año en que sufrió un grave accidente de coche a la edad de 19 años. Después de que los médicos confirmaran su estado vegetativo, su padre pidió la autorización judicial para dejar de alimentarla. Sin embargo, el tribunal de Lecco rechazó la primera petición, dando inicio a una incansable batalla para conseguir que la Justicia italiana autorizara la muerte de su hija. Dicha batalla parecía haber terminado el pasado mes de noviembre, cuando el Tribunal Supremo dio la razón definitivamente a la familia.

No obstante, Beppino Englaro tuvo que enfrentarse a un nuevo obstáculo después de que el Gobierno de Silvio Berlusconi emitiera una directiva en la que prohíbe a todos los centros sanitarios del país interrumpir la alimentación de sus pacientes. La directiva obligó a la única clínica que se había mostrado disponible a acoger a Eluana a retirar su ofrecimiento, negando otra vez a la familia Englaro la posibilidad de dejar morir a su hija. Finalmente, ha sido la casa de reposo 'La Quiete' la única que ha podido ingresar a Eluana, ya que, al no ser estrictamente un centro sanitario, queda fuera de la orden del Gobierno.