Frances Pedró, en un posado para ABC
Frances Pedró, en un posado para ABC - ISABEL PERMUY

«Hay que eliminar las asignaturas de las aulas»

El experto en políticas educativas de la UNESCO, Francesc Pedró, pide leyes más cortas, pero duraderas en el tiempo, para acabar con la «obsesión por regular» y más autonomía para los docentes

MADRIDActualizado:

Francesc Pedró habla claro. Aboga por la eliminación progresiva de las asignaturas en las aulas, por darle mayor autonomía a los docentes «con leyes más cortas» para acabar con la «obsesión por regular» y apuesta por un aprendizaje centrado en el alumno reduciendo las ratios con nuevas fórmulas. Estas deberían permitir que, a lo largo del día, un profesor tenga frente a sí 30 o incluso 100 alumnos mientras otros se liberan y se dedican en exclusiva a un estudiante. Este experto en políticas educativas de la UNESCO no descarta una prueba única de Selectividad que permita «potenciar la movilidad» aunque deja la decisión en manos de las universidades.

Pedró ha sido jefe del área de políticas educativas de la UNESCO y actualmente es director del Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe del mismo organismo dependiente de Naciones Unidas. A su paso por Madrid, invitado por la Confederación de padres de alumnos (Cofapa), ha hablado con ABC.

¿Por qué es más importante lo que pasa en el aula para generar cambios que las políticas educativas?

-Las medias de los resultados en los exámenes comparativos no son ni más ni menos que el reflejo de los resultados de cada aula. Si quieres cambiar, está bien tener un contexto político favorable al cambio, pero lo que se necesita es que ese cambio se impulse a escala de aula y la pieza clave es el docente.

¿Eso quiere decir que nos debe preocupar menos lo que hace Celaá en su despacho?

-No. Lo que hay que hacer es leyes de educación más cortas pero más durables en el tiempo. Los docentes necesitan un contexto que les permita vivir con la tranquilidad de saber que nada en su entorno va a cambiar. En el mundo de la economía una de las cosas que más se utiliza es la encuesta de percepción de los empresarios acerca de cómo está el entorno. ¿Por qué? Porque si los empresarios perciben que el entorno es más propicio se lanzan a invertir, pero si ven nubarrones frenan su capacidad de inversión. Con los docentes pasa lo mismo; si trabajan en un contexto que les garantiza la estabilidad en términos de políticas pueden centrarse en mejorar sus prácticas docentes y prescindir de ese vaivén de reformas. Las leyes cuanto más cortas, mejor. Cuantas más letras pongas, menos autonomía queda para que los docentes cambien.

Por poner un ejemplo. Hace 20 años en Inglaterra un centro recibía por término medio siete kilos de papel en términos de instrucciones, pero esa obsesión por regular lo que debe acontecer no nos lleva a ninguna parte. Lo que se debe es generar condiciones de trabajo para que los docentes se empoderen.

¿Cuáles son esas condiciones?

-Más autonomía para los centros educativos. Y, dentro de esa autonomía, más liderazgo pedagógico. Cada centro tiene una idiosincrasia distinta y debe operar como una unidad de prestación de servicio público que obedece al contexto particular en el que trabaja y a las características de los alumnos que tiene. No tener directivos de centros sino líderes, personas que profesionalmente son reconocidas como autoridades porque se preocupan de que el docente tenga espacios de formación, sea capaz de aglutinar a la gente en torno a proyectos que interesen a todos. La principal preocupación de hoy de un docente de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) es la disciplina. ¿Cuántos centros tienen en marcha estrategias que permitan cualificar a los docentes para que sepan cómo gobernarse en términos de disciplina? ¿Necesitamos que la ley nos diga cómo hacerlo o más bien que ahí donde veamos que hay docentes con problemas de disciplina el director pueda generarle oportunidades de formación? Hay que dejarles trabajar.

¿Cuánto dinero hay que invertir por alumno?

-Hasta unos 60.000 dólares por alumno durante todo el periodo de la secundaria obligatoria, cada dólar que inviertes se traduce en una mejora. Cuando llegas a esa cifra invertir uno, diez o cien, da igual. Porque ya no cuenta tanto el montante de la inversión sino cómo se utiliza. Por ejemplo, Luxemburgo invierte más que España y está igual en términos de resultados.

¿Ve conveniente eliminar las asignaturas?

-Si, hay que eliminarlas progresivamentente. En Finlandia y otros paises nórdicos se está avanzando en ese sentido porque las materias pueden llegar a ser obstáculos para el desarrollo de competencias.

Defiende reducir la ratio de alumnos por aula. ¿Es posible hacerlo en España?

-La ratio mide el número de alumnos por aula asignados a un profesor. Si seguimos midiendo las condiciones docentes en base a ese concepto nos estamos equivocando. Porque damos por supuesto que cada docente va a estar siempre con el mismo número de alumnos y que esos alumnos van a ser siempre los mismos. En otros países como Singapur o Finlandia los docentes pueden tener, en un momento del día, un grupo de 25/30 y otros, 100. Cuando es así, liberan el tiempo de otros 2 o 3 docentes que pueden dedicarse a la atención individualizada. Si continuas midiendo la ratio 30/35 como si fuera constante a lo largo del dia te equivocas porque das por hecho que el único modelo que funciona es en el que cada aula funciona autónomamente con un grupo y un docente. Yo digo que podemos conseguir fórmulas organizativas que a lo largo del dia permitan variar esa ratio. Por otra parte, cuando tienes 30 alumnos en clase, ¿puede haber mucha diferencia en lo que vas a hacer si tienes 29? ¿O si lo subo a 31? No hay una relación lineal. En cambio, si te lo reduzco a la mitad es posible que puedas hacer otras cosas.

¿Por qué es tan importante esa atención personalizada?

-El proceso ahora se basa en transmitir contenido, corregir ejercicios y poner una nota. El alumno percibe eso como una sanción en el mejor sentido de la palabra, es decir, alguien ha verificado si lo hice bien o mal. Pero el docente no tiene tiempo para decirle al alumno qué hacer para hacerlo mejor, y eso sería el feedback individual, dar una nota no lo es. Los alumnos que suspenden en junio y que se vuelven a examinar en septiembre y que no tienen durante ese periodo ningún tipo de contacto con el docente, ¿cómo van a mejorar? ¿Damos por hecho que echando cada vez más horas? Si se trata de reproducir un contenido bien, pero si se trata de mejorar tu capacidad de resolver problemas, ¿sin feedback, cómo se mejora? Imagine si cojo un coche, nadie me asesora, llego a destino y recién en ese momento le ponen nota…

¿Es el modelo que siguen los países que lo hacen bien?

-En una línea que va desde actividades centradas en el alumno a otra en la que todo está centrado en el profesor, la mayoría de los países que obtienen los mejores resultados en ciencias y matemáticas están en un justo medio. Sin embargo, no siempre hay que imitar. Si los países asiáticos lo hacen bien, ¿se supone que España debería hacerlo igual? ¿Hay que llevar a nuestros hijos a escuelas coreanas en Madrid? No sé si lo queremos porque tienen un sistema de valores muy distinto al nuestro. No sería nada raro que un docente entrara en un aula en Singapur o en Japón y todos los alumnos se pongan de pie o se les pida silencio y los alumnos se callen. ¿Eso sucede aquí? Tenemos que operar en una lógica de valores y de comportamientos sociales totalmente diferentes. Esos sistemas están centrados en el docente, donde él dirige. Aquí eso no opera bien, porque en la ESO tiene que pasar muchos minutos antes de conseguir un ambiente de aprendizaje en el aula, puede invertir fácilmente entre 8 o 12 minutos para conseguir un ambiente propicio.

Pero al margen de la cultura, el respeto al profesor sí es imitable, ¿no deberíamos hacerlo como los países asiáticos en ese sentido?

-Deberíamos imitar a los nórdicos, no a los asiáticos. Eso implicaría aceptar que, como sucede en la mayor parte de los países nórdicos (salvo Finlandia), que nuestros resultados no fueran tan brillantes como los asiáticos, pero, en cambio, que tuviéramos alumnos que salieran a la calle con unas competencias adecuadas. Cuando miras qué sucede con la población adulta te das cuenta de que ese sistema ha conseguido generar unos jóvenes que siguen preocupándose por la cultura, por la educación, y siguen creciendo. Eso es importante y se puede hacer porque sistema de valores nórdico está centrado en el alumno y no es tan distante del nuestro.

¿Qué opina del adoctrinamiento en las aulas catalanas?

-No me consta. Hay una ley aprobada por el Parlamento y eso es lo que deberían seguir. Si alguien infringe la ley pues para eso están los tribunales.

Hay muchas denuncias...

-Si hay denuncias que los tribunales resuelvan. He leído sobre conflictos respecto al uso de las lenguas y todo lo que esté contemplado en la ley es lo que se debe cumplir.

¿Qué opina de la prueba única de Selectividad?

-Si se quiere potenciar la movilidad interna una selectividad unificada lo puede facilitar como sucede en EE.UU. Aunque en Alemania, la gente se examina en cada estado gracias a una política de reconocimiento y convalidación. Un ciudadano europeo debe tener el derecho de estudiar en cualquier universidad ¿por qué debería existir un problema dentro de España? No veo inconveniente la prueba única aunque tampoco la ventaja de cambiarla. A las universidad les corresponde decir si están de acuerdo.