Estudiantes a las puertas de la Universidad de Roma
Estudiantes a las puertas de la Universidad de Roma - EFE

EducaciónProfesores italianos denuncian en una carta al Gobierno el semianalfabetismo de muchos de sus estudiantes

Califican la situación de «tragedia nacional» y reclaman medidas urgentes

Corresponsal en RomaActualizado:

Los continuos recortes en la enseñanza en Italia terminan por crear un país de analfabetos «funcionales». Los profesores de Universidad han dado la voz de alarma porque, a la hora de corregir la tesina de fin de carrera para la licenciatura, deben utilizar el lápiz rojo para corregir un sinfín de faltas de sintaxis y de ortografía. Desde hace tiempo los profesores universitarios denuncian las carencias lingüísticas de sus estudiantes (gramática, sintaxis, léxico), con errores apenas tolerables en tercera elemental. Con el intento de poner remedio, algunas universidades han organizado incluso cursos de recuperación de lengua italiana. Esta es la «situación preocupante» que han decidido denunciar en una carta enviada al gobierno 600 profesores de las universidades italianas, incluyendo historiadores, filósofos, sociólogos, economistas y académicos.

«Quien habla mal, piensa mal y vive mal. Es necesario encontrar las palabras justas: Las palabras son importantes». Esta es una frase de un personaje de la película «Palombella rossa» (1989) de Nanni Moretti, que hoy se evoca para denunciar las condiciones de semianalfabetismo de una parte de los universitarios italianos. De ahí que en la carta firmada por 600 profesores, dirigida también al Parlamento, se propongan al gobierno algunas líneas de actuación, para consolidar competencias básicas durante los «ocho años del primer ciclo escolar», es decir, en la escuela elemental y media: «Dictado ortográfico, resumen del texto, comprensión de la lectura, conocimiento del léxico, análisis gramatical y escritura a mano», son algunos de las exigencias que según los profesores deben de instalarse en las escuelas.

«Tragedia nacional»

Entre los comentarios que algunos profesores han hecho a la carta, uno de ellos habla incluso de «tragedia nacional»: «Aproximadamente tres cuartas partes de los estudiantes del primer ciclo de la Universidad (tres años) son de hecho semianalfabetos. Es una tragedia nacional que no percibe la opinión pública, ni los medios informativos ni naturalmente la clase política», afirma un profesor universitario. Otro cuenta una experiencia insólita viajando en tren: «Encontré una estudiante que no sabía cuál era la “penúltima” letra del código de reserva de su billete».

Los datos que aportan los 600 profesores pueden ser sorprendentes, pero quizás no lo sean tanto si tenemos en cuenta la investigación que publicó hace tres semanas «La Stampa», afirmando que entre el 70 y el 80% de los italianos son «analfabetos funcionales». Es decir, son personas que leen, discuten, escuchan, resuelven sus asuntos sin aparente dificultad, pero son analfabetos «funcionales», encontrándose en un área que está por debajo del nivel mínimo de comprensión en la lectura o en la escucha de un texto de media dificultad. El 5% de la población italiana es todavía hoy analfabeta estructural, «incapaz de descifrar letras o cifras». «Se trata de un problema no solo italiano. La evolución de las tecnologías electrónicas y la sustitución del mensaje escrito con el de iconos está modificando un poco en todas partes el nivel de comprensión.

Sin abrir un libro: 18,6 %

Con números en la mano, 23 millones de italianos, casi el 40% no tiene ningún título de estudio o, al máximo, el de la escuela elemental. Solo el 20% de los italianos es consciente de su propio papel social, capaz de usarlo con pleno control en la interrelación con cualquier acto público o privado. Otro dato llamativo es que el 18,6 por 100 de los italianos no abrió un libro o un periódico el pasado año, ni fue al cine o a un concierto, según datos ofrecidos por el Instituto Oficial de Estadística (Istat).

A la vista de estos datos, el académico y profesor de Ciencias Políticas, Angelo Panebianco, escribía este pasado viernes en el semanario «Sette»: «Estos datos hablan del fracaso de las escuelas italianas. El tema merecería que fuera tratado como una emergencia nacional». El profesor Panebianco subraya con ironía que teniendo en cuenta que «en la democracia con el tiempo las distancias sociales y culturales entre electores y clases políticas y administrativas tienden a reducirse, cabe sospechar que algún analfabeto funcional se ha instalado en los palacios públicos y administrativos». En otras palabras, el profesor Panebianco concluye que habrá habido gente en la administración pública y en la clase política que ha intentado leer el citado informe sobre el analfabetismo pero seguramente no lo ha comprendido.