Fotografía del 17 de febrero de 2017 durante el avistamiento de una ballena en Chañaral de Aceituno (Chile)
Fotografía del 17 de febrero de 2017 durante el avistamiento de una ballena en Chañaral de Aceituno (Chile) - EFE

Un documental noruego sobre la caza de ballenas indigna a activistas

La mayoría de los cetáceos eran hembras embarazadas

Corresponsal en CopenhagueActualizado:

Noruega vuelva a estar en el punto de mira de organizaciones y activistas por la caza de ballenas. Un documental de la cadena NRK emitido el martes por la noche, Slaget om Kvalen (La Batalla de la Agonía), mostraba duras imágenes de ballenas que, al ser abiertas en canal, tenían fetos en su interior. Cerca del 90 por ciento de los cetáceos eran hembras y la mayoría de ellas estaban embarazadas.

«La caza de ballenas es cada vez más inaceptable», comenta Truls Gulowsen, director de Greenpeace Noruega a la agencia AFP. «Por un lado porque es una violación de la prohibición internacional, pero por otro, desde el punto de vista del bienestar animal, es indefendible que sean capturadas en un avanzado estado de gestación», añade.

Los cazadores y algunos expertos entrevistados en el documental consideran que no es un problema matar a ballenas embarazadas, ya que es «algo habitual» con otras especies que son sacrificadas en los mataderos, según explicaba el veterinario Egil Ole Oen. Por su parte, Dag Myklebust, capitán y arponero del barco Kato, opinaba que el hecho de que estuvieran preñadas “era una señal de buena salud”.

La International Whaling Comission (Comisión Ballenera Internacional, CBI por sus siglas en español) prohibió en 1982 la caza de ballenas con fines comerciales. Sin embargo, Noruega solo respetó la prohibición hasta 1993 y, aprovechando un vacío legal, estableció sus propios límites en las capturas. Se calcula que, desde esa fecha, los balleneros noruegos han matado a 12.000 de estos animales, aunque Oslo argumenta que hay suficientes reservas y aumenta las cuotas año tras año. Así, para 2017 se ha fijado una cuota de 999 ballenas, 199 más que las permitidas por el gobierno el año 2016.

Japón e Islandia son los otros dos países que no respetan esta prohibición internacional. La caza aborigen de subsistencia sí que está permitida por la Comisión Ballenera Internacional en algunas zonas del mundo como Dinamarca (Groenlandia), Rusia (Siberia y Groenlandia), San Vicente y las Granadinas y Alaska.

Los noruegos defienden la caza de ballenas como una parte de su herencia cultural. Como ejemplo, a mediados de los noventa cuando Noruega la restableció en medio de las protestas internacionales, se popularizaron camisetas en las calles de Oslo con frases como «Comida inteligente para gente inteligente» o «También como delfines». Una especie de «nacionalismo ballenero» que hace muy difícil erradicar esta práctica.