El director de «The Washington Post», Martin Baron, muestra la redacción del periódico en un momento de la entrevista exclusiva concedida a ABC
El director de «The Washington Post», Martin Baron, muestra la redacción del periódico en un momento de la entrevista exclusiva concedida a ABC - MIGUEL ÁNGEL ÁLVAREZ
Entrevista exclusiva

El director de The Washington Post: «Jeff Bezos nos ha puesto una pista para despegar»

Martin Baron concede una entrevista exclusiva a ABC

Periodismo de calidad y crecimiento digital. Baron combina una romántica dedicación al oficio con el pragmatismo por la audiencia para salvar el negocio

Corresponsal en WashingtonActualizado:

El «Washington Post» parece estar de moda. El mítico diario de apellidos ilustres que forjaron con nota el periodismo del siglo XX encara la encrucijada del negocio con optimismo. Como si 2016 cumpliera el deseo de cargar con buenas noticias: una nueva sede en el centro de la ciudad con todos los adelantos, un salto digital que ha catapultado por primera vez su audiencia norteamericana por encima del eterno rival, «The New York Times», y un director revalorizado con la llegada a las carteleras de «Spotlight» (en España desde el 15 de enero), la historia de la premiada investigación periodística sobre los abusos sexuales en la Iglesia Católica que protagonizó bajo su dirección «The Boston Globe». Se respira tecnología de vanguardia en la flamante redacción del «Post», que Martin Baron nos muestra con un orgullo natural, con la sencillez que desgrana sus enseñas profesionales: “periodismo de calidad y valentía frente a los abusos del poder”. También es un director natural.

«Yo tengo el poder que necesito para dirigir la redacción; pero sí, en muchos diarios de Estados Unidos la redacción ha cedido poder a la parte de gestión»

Martin «Marty» Baron (1954, Tampa, Florida) acumula media vida al frente de equipos de periodistas en las grandes cabeceras estadounidenses, desde que liderara con sólo ocho años de profesión una de las potentes ediciones de Los Angeles Times. En un muy aceptable español que estudió en nuestro país y practica en sus viajes por Latinoamérica, confiesa que «no haber sido corresponsal en el extranjero» es la única deuda del oficio que le ha recompensado con varios premios Pulitzer y al que se entrega con tenacidad y perfeccionismo. Comulga con la convicción de Kapuscinski de que «sólo las buenas personas pueden ser buenos periodistas» y bromea asegurando que no pedirá una rectificación al digital esquire.com por plantear si estamos ante el mejor director de periódicos de todos los tiempos.

Baron, con «b» de Bezos, propietario de Amazon y del diario que nos acoge en el último aliento de 2015. Para muchos, un cóctel explosivamente esperanzador.

-Su periódico empieza a ser referencia en la búsqueda de una salida al laberinto de nuestro oficio y de su rentabilidad. ¿Han encontrado ustedes la receta?

-Es una buena pregunta, pero no, no hemos encontrado la receta para el éxito a largo plazo. Hemos hecho muchos experimentos. Seguimos experimentando con distintas opciones para tener éxito. Nuestro propietario, Jeff Bezos, nos ha dado una pista para despegar, que no para aterrizar. Nos ha dado tiempo para experimentar, nos ha dado los recursos para hacerlo. Y hemos tenido bastante éxito. Pero no hemos llegado al momento en que podamos cantar victoria.

-En ese crecimiento, ¿se está perdiendo calidad en los contenidos? ¿Cuánto hay de preocupación por los contenidos en internet?

«El Washington Post es una inversión privada de nuestro propietario, Jeff Bezos. No somos parte de Amazon. De momento, la relación entre ambas es de comunicación, no de apoyo»

-No creo que esté siendo a costa de la calidad de los contenidos. Hemos hecho una apuesta ambiciosa. Hemos hecho investigaciones de varios temas y practicamos el periodismo a fondo. La cuestión es que los periodistas deben aprender a contar las historias en las plataformas digitales. Hay nuevas formas de contarlas, y se pueden contar para periódico impreso y para internet. Pero no hemos sacrificado contenidos. De hecho, en los dos años pasados ganamos tres premios Pulitzer: este año, con una investigación sobre los servicios secretos, que es una organización casi imposible de penetrar, pero lo hicimos… Y el año anterior, otros dos, por una investigación de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en inglés) y por una serie sobre la pobreza en los Estados Unidos.

-Pero en el caso de internet, los contenidos de la web se siguen asociando muchas veces a una menor exigencia de calidad…

-Hay que reconocer que la inmediatez de internet nos quita tiempo para pensar, para investigar, para buscar más ángulos. Pero hay también hay demanda de los lectores en internet. Quieren recibir las noticias inmediatamente y hay competencia. Y tenemos que competir. No debemos ceder a otras empresas periodísticas la oportunidad de entregar las noticias en internet. No creo que los periódicos tradicionales debamos enfocarnos sólo en las ediciones impresas.

-Y ese aumento de audiencia que ustedes están logrando, ¿se está traduciendo también ingresos para garantizarse la viabilidad?

-Para nosotros, es importante que más personas lean nuestras noticias. Ahora, hemos llegado a 71,6 millones de usuarios únicos, con datos de noviembre. Si nos leen más personas, hay más posibilidades de que más personas estén dispuestas a pagar por una suscripción. El hecho es que la industria está cambiando. Se está creando una nueva industria. Y tenemos que sumar a más lectores para el futuro, que es la única forma de que paguen también. No es fácil, porque hay muchas fuentes de información en internet. Pero es importante que compitamos.

-¿Qué ha supuesto para el periódico que esté detrás Bezos? ¿Van a repartir el periódico con drones..?

-(Risas). Vamos a ver, yo creo que no. No en el corto plazo, jaja.

-La pregunta seria es si Amazon va a ser un apoyo importante para el periódico, si está ayudando o si va a ayudar a crecer al Washington Post.

«La prensa ha perdido mucha credibilidad, el mayor activo de un periódico. ¿Qué podemos hacer? Buen periodismo, decir la verdad y pedirle cuentas al poder»

-El Washington Post es una inversión privada de nuestro propietario Jeff Bezos. No somos una parte de Amazon. Hay una separación entre las dos empresas. Sin embargo, hay dos iniciativas en las cuales colaboramos con Amazon. Una, la introducción de un nuevo app que brinda a los lectores digitales una experiencia distinta. Jeff Bezos estaba muy involucrado en el desarrollo de esa app, y trabajamos con Amazon para introducirla en el mercado, primero en el Kindle Fire. Después, en las plataformas Android e iOS. También este año, Amazon ofreció a sus miembros Prime una suscripción gratuita al Post de seis meses.

-¿Y no está previsto algún apoyo más ambicioso?

-De momento no.

-Usted suele decir que cuando hay delante una buena historia, hay que poner todos los medios para lograrla. Por ejemplo, los documentos de Snowden y la NSA (2013), a los que ustedes accedieron, habían sido obtenidos de manera ilícita. ¿Cuál es el límite del periodista y del periódico?

-Tratamos de juzgar la situación con esta pregunta: ¿Es de interés público? Si lo hay, estamos dispuestos a publicarlo. Si no, no tenemos ningún interés en publicarlo. No tenemos interés en publicar, por ejemplo, los nombres de las fuentes de información de los servicios de inteligencia. En este caso, los documentos revelados por Edward Snowden cuestionaban la privacidad de los ciudadanos estadounidenses y de otros países. Y la ciudadanía de los Estados Unidos no había participado en ninguna conversación para el desarrollo de un estado de vigilancia. Yo decidí que había un interés público para su publicación.

-¿Resulta cada vez más difícil sacar rendimiento a plantillas reducidas?

-Bueno, tenemos una plantilla de 700 personas en la redacción, que no está mal. Yo creo que tenemos suficientes personas para hacer un buen periodismo. Con esta plantilla hemos superado al New York Times en los Estados Unidos. Hemos hecho buenas investigaciones. Claro que me gustaría que el administrador (gerente) del periódico me diera más recursos. El New York Times tiene a 1.300 empleados en la redacción. Y un presupuesto tres veces mayor. Pero tratamos de competir. Además, en el primer año de la llegada de Jeff Bezos, incorporamos a 70 personas.

-Muchos sostienen que en los periódicos, debido a la crisis, la parte de gestión de la empresa se ha hecho fuerte, en detrimento de la redacción, y eso ha debilitado los contenidos y la independencia del periódico. ¿Le ha ocurrido también a usted?

-Yo creo que tengo el poder que necesito para dirigir la redacción del periódico.

-Y de manera general, en Estados Unidos, ¿ha ocurrido lo que le cuento?

-Sí, ha ocurrido en muchos sitios. Ha ocurrido…

-También hay una amplia creencia de que los periódicos hemos perdido credibilidad. ¿Estamos en vías de recuperación?

-Tenemos varios activos. En el pasado tuvimos el edificio, y fue vendido. Otro activo son los empleados. Pero el activo más importante de un periódico es la credibilidad. Y sí, la credibilidad de la prensa ha bajado mucho en Estados Unidos también, y es importante que tengamos mayor credibilidad. ¿Qué podemos hacer? Pues nuestro trabajo. Hacer buen periodismo, decir la verdad, ser rigurosos y precisos… Y lo más importante: pedirle cuentas al poder.

-Usted cree en el periodismo de investigación, y en particular en el periodismo local. Para el Post, que también compite con el Times y el Wall Street Journal en asuntos nacionales e internacionales, no será fácil. ¿Cuáles son sus prioridades?

-No se puede cubrir todo perfectamente. Vivimos en esta comunidad, y nuestra obligación es cubrir bien lo que pasa en Washington DC y en los estados de Virginia y Maryland. Pero también estamos en la capital del país, y tenemos la obligación de cubrir la política nacional. Y también queremos crecer. Y la única manera es cubrir bien el país y el resto del mundo. Hay que equilibrar. No es fácil, pero hay que tomar decisiones y proporcionar los recursos. Hay que recordar que el Watergate empezó como una noticia local: los ladrones en el edificio Watergate. Y también hay que recordar que la investigación de la Iglesia Católica en Boston empezó con la cobertura de noticias locales: un caso de un sacerdote acusado de abusar de más de 80 niños. A partir de ahí descubrimos un tema de alcance nacional e internacional.

-¿Le sigue importando el debate de si el papel va a sobrevivir o ya no le importa el soporte en el que se cuenten las historias?

-Lo cierto es que los jóvenes no están leyendo los periódicos impresos. Eso significa que esto va a acabar algún día. No puedo predecir el día, pero el periódico impreso va a acabar en una década, dos décadas, no sé… Entonces, es importante que nos centremos en el desarrollo digital. Porque la mayoría de la gente usa ya el móvil para obtener información. No sólo ordenadores… Y eso no lo podemos cambiar. Tenemos que ajustarnos a esa realidad.