Diplomacia para el Papa Luna

POR ROBERTO PÉREZLa historia hizo que el aragonés Pedro Martínez de Luna quedara, para los restos, con el apelativo nada recomendable de Antipapa. Su empecinamiento por defender lo que consideraba que

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POR ROBERTO PÉREZ

La historia hizo que el aragonés Pedro Martínez de Luna quedara, para los restos, con el apelativo nada recomendable de Antipapa. Su empecinamiento por defender lo que consideraba que era la línea de sucesión legítima en el Papado le hizo salir mal parado. Fue excomulgado y así murió, aislado en el castillo de Peñíscola (Castellón) y con el deseo de que sus restos mortales acabaran reposando en Illueca, su localidad natal.

Pedro Martínez de Luna fue nombrado papa bajo la obediencia de Avignon, en medio del Cisma de Occidente. Sobresaltos, enfrentamientos internos, política y luchas de poder entre Estados convivieron en unos años en los que la Iglesia Católica vivió un Cisma que se saldó sin divisiones posteriores, pero que dejó en el camino a Benedicto XIII o Papa Luna con la excomunión, al mantenerse firme en su legitimidad. Tan firme y empeñado que de ahí viene el dicho «mantenerse en sus trece».

Murió en 1423 y, cuando se va camino de cumplirse el sexto centenario de su deceso, renace la voluntad compartida por conseguir que su memoria se restaure para la historia y también en el seno de la Iglesia. Acaba de nacer una fundación que lleva su nombre y que se dedicará a promover los estudios y la difusión de su figura, pero también a intentar limpiar su nombre en la parte en que fue víctima de unas tensiones concretas, en un momento concreto de la historia de Europa.

La fundación la preside el abogado zaragozano, natural de Illueca, Isabelo Forcén. Los patronos de la fundación son el propio Ayuntamiento de Illueca; las entidades financieras CAI y Cajalón; el Obispado de Tarazona y el Arzobispado de Zaragoza.

Reunión en la embajada

En su calendario de trabajo se han marcado el objetivo firme de celebrar un encuentro en Roma con altas instancias de la Santa Sede para retirarle a Benedicto XIII el estigma que le quedó de Antipapa. El alcalde illuecano, José Javier Vicente, considera que es una asignatura pendiente que se debe resolver y así se le quiere hacer ver al Vaticano. Se ha empezado a trabajar en la preparación de ese encuentro en Roma, para el que aún hay que marcar fecha. Para ello se va a contar con el embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez. Al encuentro se prevé que acudan, por parte española, el propio embajador, el alcalde de Illueca, el obispo de Tarazona y el arzobispo de Zaragoza. La Santa Sede tendrá que designar a su representante llegado el momento y también se prevé que dicho encuentro tenga lugar en las dependencias de la propia Embajada de España.

Puestos a pedir, en Illueca aspirarían a que se levantara la excomunión con la que murió Benedicto XIII. Es algo posible, como la propia historia de la Iglesia Católica ha demostrado a lo largo de los siglos. Cabe que sea levantada la excomunión para alguien ya fallecido, y así se ha hecho en ocasiones al determinarse que dicho castigo fue injusto.

Su cráneo, disputado

Entre tanto, el cráneo es el único resto mortal del Papa Luna que se tiene localizado. Si a la expresión «ir de cráneo» hubiera que encontrarle un origen razonable, Benedicto XIII encajaría de lleno. Años después de morir en Peñíscola, el rey Alfonso V el Magnánimo autorizó el traslado de sus restos mortales a Illueca, al castillo-palacio de los Luna en el que había nacido y donde dejó dicho que quería que se depositara su cuerpo tras fallecer. Pero cuenta la tradición que a principios del siglo XVII, en plena Guerra de Sucesión, tropas francesas profanaron su tumba y abandonaron el esqueleto del Papa Luna por los alrededores de Illueca.

Al parecer, algún lugareño recuperó sus restos y, al final, el cráneo quedó en poder de una familia nobiliaria, la del Condado de Argillo. Durante siglos, el cráneo estuvo en el Palacio de los Argillo de la vecina localidad de Saviñán, del que fue robado en febrero del año 2000. La Guardia Civil lo recuperó en septiembre de ese mismo año y detuvo a dos jóvenes de la zona como presuntos autores de ese robo. El cráneo quedó entonces bajo custodia de las fuerzas de seguridad, se celebró el juicio y se designó un depositario judicial para este resto óseo. La propiedad, eso sí, sigue siendo de los herederos de estos bienes del Condado de Argillo.

Ya no se podrá vender

Durante siglos, el cráneo del Papa Luna ha tenido la condición de un bien más en propiedad. A partir de ahora, sin embargo, ya no se podrá vender ni comprar. Es la consecuencia inmediata de su reciente declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) por parte del Gobierno aragonés. Cabe la posibilidad de cederlo o donarlo, pero no la compra-venta ni que salga fuera de España. Se le dota así de una protección especial después de siglos de avatares en los que parece que se ha cumplido la leyenda sobre los «enigmas» del Papa Luna. Uno de ellos decía que sus restos mortales jamás encontrarían descanso.

La diplomacia y los pulsos de poder le costaron a Benedicto XIII el apelativo de Antipapa. Ahora, casi 600 años después de su muerte, la diplomacia española en el Vaticano será utilizada para intentar retirarle al Papa Luna ese estigma

FABIÁN SIMÓN

El castillo-palacio de Illueca (Zaragoza) en el que nació el Papa Luna, actual sede de una

hospedería que lleva su nombre y de un museo dedicado a esta figura histórica