«Digan que han tenido una emergencia»

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Reproducimos a continuación parte del reportaje escrito por Charlotte Edwardes en «The Sunday Telegraph».

«Tiene 26 semanas, dice el doctor Tanda abruptamente y se levanta de su taburete. Las cubiertas de polietileno azul que protegen sus zapatos de la sangre crujen levemente cuando cruza la habitación. El diagnóstico ha elevado el precio a 3.200 euros. No me dice hasta cuándo podría abortar, las enfermeras ya me lo han confirmado. "Puede hacer abortos hasta de 30 semanas", Victoria nos ha dicho antes. "Es uno de los mejores en este campo", ha añadido.

El doctor Tanda me echa una impaciente mirada cuando se pone un par de guantes quirúrgicos blancos. "¿Está enfadado?", pregunto a Victoria. "No, no", me dice animándome. "Es que está muy ocupado. Prefiere acabar con todo lo antes posible".

(...) De pronto me siento atrapada en esta cámara de los horrores. Hago una señal a Daniel Foggo, mi colega, que lleva una cámara oculta en su chaqueta para filmar el proceso. Asiente: es tiempo de marcharse. Tenemos lo que necesitamos para probar que Ginemedex está realizando abortos ilegales.

(...) Cuando llamé por primera vez a Ginemedex, mis preguntas fueron atentidas por Carla. Usaba la misma manera de describir los abortos tardíos a la que luego nos acostumbramos cuando tratamos con la clínica. Explicó el procedimiento en un tono "burocrático", como desestimando las constricciones legales. Carla enfatizó otra vez la estrecha relación de la clínica con BPAS, con el fin de apaciguar mis miedos sobre complicaciones.

También volvió a asegurarme que la clínica podía tratar a pacientes ingleses y que todos mis datos serían confidenciales. Me pidió, sin embargo, que escogiera mi acompañante con cuidado. (...)

Retraso la cita once días para asegurarme de que realmente estararán preparados para verme en este estado avanzado de gestación. Entonces hablé con Jimena. Me explicó que dado que iba a ir a la clínica después de las 24 semanas pondrían como razón para el aborto "emergencia ginecológica" y la pretensión de que había llegado con pérdida de sangre. «Entonces -dijo- no tendrá problemas con la ley. ¿De acuerdo?".