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Diez tratamientos para mejorar la vida sexual femenina

El láser, la radiofrecencia y el bisturí están ayudando a muchas mujeres a solucionar problemas genitales, que imposibilitan unas relaciones sexuales satisfactorias

MadridActualizado:

Lejos de ser un procedimiento puramente estético, la regeneración genital busca corregir problemas funcionales y recuperar la calidad de vida de la mujer. Y si tenemos en cuenta que la esperanza de vida femenina actualmente ronda los 90 años, si no se pone remedio, muchas mujeres podrían pasar la mitad de su vida sufriendo estos males, e incluso más tiempo puesto que estos síntomas se presentan también en mujeres jóvenes tras los partos (según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, el 10-15% de las españolas en edad reproductiva sufre atrofia vaginal), por efecto de la quimioterapia, e incluso por practicar «running».

Qué se puede hacer

Síndrome genitourinario es el nombre internacionalmente consensuado para denominar la atrofia vaginal y que se manifiesta con sequedad, picor genital, lubricación vaginal deficiente, disfunción orgásmica, estrechamiento u holgura del canal, atrofia de los labios mayores y menores y dolor durante el coito. Y las herramientas no quirúrgicas más empleadas para paliar estos síntomas son dos:

Tratamientos con láser

Fue aprobado por la FDA, la agencia del medicamento estadounidense, en 2014 para uso genital (Mona Lisa Touch, Juliet, CO2RE Intima, Feminilift, Realself…). «Se trata de un cabezal que se introduce en la vagina y emite una energía térmica que se va aplicando en 360º sobre toda la superficie y que provoca una contracción inmediata#de las paredes vaginales, favoreciendo la producción de colágeno nuevo, aumentando la vascularización sanguínea y permeabilidad de las mucosas, devolviendo la funcionalidad, elasticidad y lubricación de la zona», explica Lola Ojeda, del equipo del doctor Santiago Dexeus (Barcelona).

Asimismo, mejora notablemente uno de los síntomas que más sufren las mujeres con atrofia vaginal: las disfunciones urinarias. «Tras la primera sesión se inicia un proceso de regeneración que dura varias semanas, aunque la estimulación sí es inmediata y por ello se perciben las mejoras desde el primer momento», asegura. Según los expertos de MonaLisa Touch, se logra que el 90% de las mujeres mejoren en todos sus síntomas. Disminuye la sensación de ardor en un 84% de los casos, el picor en un 85%, la sequedad en un 76%, la dispareunia (dolor en la penetración) en un 72% y la laxitud en un 90% de los casos. Y otra de las ventajas es que restablece el correcto PH vaginal, disminuyendo por tanto el riesgo de contraer infecciones. También ayuda a tratar la piel afectada por el liquen (enfermedad inflamatoria en las mucosas)», sostiene Ojeda. El tratamiento dura 10 minutos, es molesto pero no doloroso («no es más incómodo que el una citología»), y no requiere anestesia. ¿Resultados? «Normalidad funcional en todos los sentidos. Y sensaciones como las de la juventud», sostiene la doctora Ojeda. ¿Precio aproximado? 500 euros, por sesión.

Radiofrecuencia

La otra herramienta es la radiofrecuencia, que puede ser bipolar (Votiva) o monopolio (Therminva). La ginecóloga Zuramis Estrada, directora médica de Centro de Investigación Médica de Estética Ginecológica (CIMEG), cuenta que utiliza la radiofrecuencia bipolar porque calienta más suavemente los tejidos internos y externos a través de su sistema de calor controlado, no ablativo ni invasivo, y que no se dispersa (es energía entre dos polos). ¿Efectos? «Estimula la producción de colágeno y elastina, y activa sobre todo la microcirculación y la vasodilatación de los capilares, muy numerosos en la zona, promoviendo la curación rápida de las heridas de la fricción durante las relaciones sexuales», afirma.

La doctora Adriana Ribé, de la clínica Ribé, y el doctor Dr. Jorge Planas, director médico de la clínica Planas (Barcelona) emplean la monopolar de baja intensidad, porque deposita calor en la zona de la submucosa del tejido muscular, pero mantiene la mucosa vaginal intacta y fría durante todo el tratamiento. «Hay que imaginar la zona a tratar como un reloj imaginario: la sesión se centra en la zona que correspondería a la que va de las 13:00 horas a las 11:00. Cada vuelta al reloj imaginario son entre 20 y 25 disparos. El total de pases son cinco, por lo que el total de disparos que realizaremos será en torno a 110. Cada uno de estos disparos deposita de manera controlada calor en profundidad y el organismo vuelve a producir colágeno de nuevo», explica Planas.

«La radiofrecuencia se aplica en los dos primeros centímetros del interior de la vagina -el introito, en el arco clitoriano- y cuando se contrae, provoca más fricción y, por lo tanto, más placer en las relaciones sexuales. La apertura vaginal está íntimamente conectada con el clítoris: cuanto más turgente sea el introito, más excitación y satisfacción sentirá la mujer, de ahí que se aplique en esta zona», añade. Se realiza en media hora y no duele gracias a la primera y a la última fase del disparo: la fase criogénica, que enfría y protege la superficie. «Una sola sesión de tratamiento es suficiente para recuperar hasta un 95% de la turgencia vaginal propia de la paciente», asegura Planas. ¿Precio aproximado? Desde 300 euros la sesión.

Reducir la vagina con bisturí

No pocas mujeres presentan una mayor dilatación en las paredes musculares de la vagina o microroturas en la musculatura vaginal y perivaginal, y esto produce una disminución, e incluso ausencia de la sensación placentera durante el coito por parte de la mujer, y en muchos casos, del hombre. Esta falta de tensión en las paredes vaginales se produce principalmente por partos múltiples o el alumbramiento de bebés con mucho peso, y es irreversible. Según cuenta el doctor José María Ricart, del Hospital Quirónsalud de Valencia y el Ruber Internacional de Madrid, la solución quirúrgica , es una vaginoplastia, que reduce el diámetro interno y externo de la vagina y refuerza la pared posterior de la musculatura vaginal, lo que fortalece considerablemente la sujeción del suelo pélvico y combate así, las consecuencias de una laxitud excesiva. ¿Precio aproximado? 3.500 euros.

Incontinencia urinaria

La llamada incontinencia de esfuerzo es la que se produce de forma involuntaria al agacharse, saltar, toser o realizar algún esfuerzo, debido a músculos y ligamentos afectados por los partos y embarazos. Si con los conocidos ejercicios de Kegel para el suelo pélvico no son suficientes, puede recuperarse el control sobre la micción combinando la radiofrecuencia con la colocación de una malla uretral, que requiere anestesia local, cuenta la doctora Zuramis Estrada, de CIMEG. «Por la complejidad de la zona, la incontinencia de esfuerzo tiene que estar diagnosticada, y tratada, por un ginecólogo, no por médicos estéticos», advierte. ¿Precio aproximado? Desde 1.000 euros.

La incontinencia urinaria también se puede producir por la dilatación de los músculos y ligamentos que integran el suelo pélvico. Esto puede originar el descenso de la vagina e incluso, del resto de órganos pelvianos. Este prolapso vaginal, que reviste distintos grados de gravedad y se intensifica con los esfuerzos, se manifiesta por la sensación de peso en la zona genital. «Salvo en casos muy severos, la solución es una cirugía ambulatoria con anestesia local, que resitúa la vagina a su posición correcta. El láser interviene después para mejorar el tono muscular», indica Juan José Escribano, ginecólogo del Hospital del Henares e Instituto Médico Láser. ¿Precio aproximado? A partir de 4.500 euros.

Engrosamiento de labios menores

La asimetría de los labios menores, un exceso de los mismos o deformidades debidas a los partos, hacen que su volumen sea más grande de lo que debería. Esto provoca que sobresalgan entre los labios mayores, lo cual además de ser poco estético, condiciona a la paciente en su manera de vestir (le roza con la ropa interior y le hace sentirse incómoda en traje de baño o con la ropa ajustada), la práctica de deportes (montar a caballo o bicicleta), y en sus relaciones sexuales. Según Virginia Sánchez la directora médica de Dorsia este es uno de los problemas que más preocupan a la mujer, y su intervención, la más demandada en la clínica entre los 30 y los 40 años.

José María Ricart explica que su equipo de cirujanos plásticos retira la grasa acumulada en la zona y reduce mediante dos pequeñas incisiones el tamaño de los labios mayores, logrando la simetría de los mismos y equilibrando su volumen de acuerdo a las proporciones de la zona genital femenina. El doctor Federico Pérez de la Romana añade que por lo general es una cirugía sencilla que se suele practicar con láser, de forma ambulatoria, con anestesia local y sedación o epidural. Y desde Clínica Menorca insisten en que es una cirugía limpia, con poco riesgo de infección, cicatrización rápida y postoperatorio corto. ¿Precio aproximado? 2.500 euros.

Exceso o defecto de labios mayores

Respecto a los labios mayores estos pueden presentar un excesivo desarrollo graso o un defecto de este. Cuando se debe al exceso, el tratamiento consiste en su disminución mediante liposucción y en algunos casos extirpación cutánea del volumen de los labios. «Esta intervención se suele realizar más entre las pacientes más jóvenes y los resultados siempre son gratificantes porque no se notan en absoluto las cicatrices», asegura la doctora Ana Belén Rizo, la experta en España en reparar las estructuras vulvo-vaginales con la técnica quirúrgica con láser denominada VIER.

Por el contrario, cuando el problema es la falta de grasa y pérdida de turgencia de los labios mayores, que ocurre normalmente al envejecer o al adelgazar, se pueden realizar injertos de grasa (Lipotrasferencia Optimizada) de la propia paciente, como indican en IML, o esculpiendo los con la inyección de ácido hialurónico Desiderial Plus (el único permitido por la CE para tratar patologías ginecológicas), como prefiere el equipo Ginecoestética y Ginecoplástica de Instituto Médico Ricart. «El ácido hialurónico además de aportar volumen, también hidrata la dermis y aporta elasticidad y lubricación a los tejidos de la zona», afirman. «A diferencia del aplicado en el rostro, el efecto es mucho más duradero que el rostro», asegura la Dra. Mar Lázaro, de la clínica que lleva su nombre en Zaragoza. ¿Precio aproximado? A partir de 350 €/sesión.

Exceso de Monte de Venus

Algunas mujeres tienen un monte de Venus tan abultado que se percibe bajo el bikini. Esta molestia, más antiestética que otra cosa, se soluciona con una mini liposucción con anestesia local, que elimine el tejido graso sobrante. «Para que quede más estético, se realiza no solo en la parte situada por encima del hueso del pubis, sino también en los triángulos laterales del monte para redefinirlo creando una imagen más estrecha y elevada del monte de Venus», explica el doctor Jordi Mir, de clínicas Dorsia. «Y a veces cuando las pacientes que se van a someter a una liposucción de abdomen lo solicitan dentro del mismo procedimiento», añade el doctor Javier Mato Ansorena. ¿Precio aproximado? 2.500 euros.

Hipertrofia de clítoris

El clítoris puede presentar un exceso de tamaño o encontrarse demasiado protegido por la mucosa vulvar e impedir la estimulación sexual. En Clinicas Dorsia, las mejoras en el clítoris las abordan en quirófano, «mediante la llamada clitoriplastia, que reduce su tamaño o el del capuchón del clítoris», afirma Jordi Mir. ¿Precio aproximado? 3.000 euros.

Punto G «escondido»

Esta zona mitificada, difícilmente localizable a menudo, es una pequeña protuberancia dotada de una densa inervación, que está ubicada detrás el hueso púbico, en la cara anterior de la vagina. En IML infiltran grasa autóloga o ácido hialurónico para darle una mayor proyección a ese punto, y aumentar la sensibilidad y el estímulo al roce. ¿Precio aproximado? 1.000 euros.

Oscurecimiento anal y genital

La pigmentación más oscura con el paso de los años de toda la región genital puede estar provocado por la edad, problemas hormonales como el hiperinsulismo, embarazo o una predisposición personal a la pigmentación excesiva de la piel. Esto acompleja a muchas mujeres que lo padecen y en Instituto Médico Láser lo tratan con un láser en modo fraccional que elimina el acúmulo del pigmento en las capas superficiales, aclarando el tono de la piel. ¿Precio aproximado? 1.500 euros.