Espinosa es la «jefa» de la Cumbre del Clima a
Espinosa es la «jefa» de la Cumbre del Clima a - ABC

«Los desastres naturales muestran que no hay futuro para los combustibles fósiles»

Este lunes comienza la Cumbre de Cambio Climático en Bonn. Patricia Espinosa, la secretaria ejecutiva de la Convención de la ONU de Cambio Climático, confía en arrancar un compromiso más ambicioso de los países con el futuro del planeta

ARACELI ACOSTA
MADRIDActualizado:

Es la segunda vez que se pone al frente de una Cumbre del Clima y en ambas ocasiones Estados Unidos no ha estado de lleno en el partido. En Marrakech el año pasado porque se estaba a la espera de las elecciones americanas y este año porque es la primera cumbre que se celebra tras el anuncio de Donald Trump de abandonar el Acuerdo de París. A pesar de tener fuera a uno de los principales actores de la «telenovela climática», como Patricia Espinosa (México, 1958) se refiere a esta negociación multilateral, en esta conversación con ABC se muestra optimista.

¿Qué progresos deben salir de esta cumbre en Bonn?

En esta reunión tenemos algunas tareas clave, que son definir las directrices para la implementación del Acuerdo de París en cuanto a la contabilidad de emisiones y su transparencia; el apoyo que los países desarrollados deben dar a los países en desarrollo; las acciones que los países están realizando y cómo contabilizar y hacer un inventario de los progresos. Al mismo tiempo, tenemos que avanzar en definir cómo vamos a llevar adelante el diálogo que nos permita hacer en 2018 una primera evaluación de cómo estamos, qué avances ha habido no solo en términos de emisiones, sino en general con respecto a la acción climática a nivel local dentro de los países, para promover así mayores niveles de ambición por parte de todos los países.

Se trata de una cumbre más técnica, pero muchos ven en ella la necesidad de mostrar unidad porque es la primera que se celebra tras el abandono de EE.UU.

Sí, es verdad que es más técnica, pero con dos mensajes importantes. Uno, efectivamente, es mostrar que el entusiasmo que se generó con el Acuerdo de París se ha mantenido. Y eso lo vemos en que ya tenemos 169 ratificaciones del acuerdo, lo cual es una cifra récord para un tratado de esta naturaleza y refleja que existe una carga muy importante de compromiso político por parte de los países; y en que además hay compromisos también de regiones, ciudades y de empresas privadas que están alineando sus acciones a la agenda climática, conscientes de que el cambio climático representa una amenaza directa para ellos. Y el segundo mensaje es que es necesario y urgente incrementar los niveles de ambición. Con los desastres naturales que estamos viendo queda claro que un futuro basado en combustibles fósiles ya no es factible, y el reciente informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente nos dice que estamos todavía muy lejos de la meta de contener el aumento de temperatura en 2ºC sobre el nivel preindustrial.

Se ha logrado contener el efecto contagio y ningún país ha seguido a EE.UU., pero hay cierta sensación de que después de París ya estuviera todo hecho.

Bueno, lo cierto es que de acuerdo a los tiempos previstos en el proceso aún no estamos en el momento de que los países deben plantear una revisión de sus programas nacionales, aunque algunos ya lo han hecho de manera voluntaria y han incrementado su nivel de ambición, demostrando que, aunque todavía no es suficiente, al menos es una señal de que es posible. Hay que tener en cuenta que el Acuerdo de París entró en vigor cuatro años antes de lo que se preveía, y ahora estamos a punto de llegar al segundo aniversario de su adopción. No obstante, reconozco que es probable que muchos de los programas nacionales recogen recortes de emisiones con los que los países se sentían cómodos y tenían confianza en que eran metas que podían alcanzar. Aun así, lo que hemos visto en cuanto a evolución de las soluciones y su accesibilidad nos hace pensar que podemos ser optimistas en que las metas puedan ser más ambiciosas. Un ejemplo muy claro es el de las energías renovables. En ciertas partes del mundo las energías eólica y solar son más baratas que cualquier otra fuente de energía, y eso ya es una gran noticia.

¿La transición energética global puede hacerse sin el segundo mayor emisor mundial?

No digo que debamos minimizar la importancia de que un socio tan importante deje el Acuerdo de París, es un movimiento que vemos con preocupación y decepción, pero nos alienta que dentro de Estados Unidos hay una movilización enorme por parte de algunos estados, de empresas… Allí la industria de la energía solar ha crecido de una manera verdaderamente exponencial. Por tanto, no debemos minimizar la importancia de esa salida, pero al mismo tiempo debemos saber que hay otros actores de los que podemos lograr avances que nos acerquen al objetivo del Acuerdo de París

¿Y cuáles son los países que están tirando del carro del clima?

Todos están participando, aunque hay quienes contribuyen de manera más importante a la emisión de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, se presta mayor atención a lo que hacen. Afortunadamente estamos viendo por parte de algunos de esos países una enorme evolución y transformación en un tiempo récord. Es el caso de China y de India, y también de algunos países petroleros en Oriente Medio, donde estamos viendo transformaciones muy relevantes que demuestran que estos países ya reconocen que hay que transitar hacia las energías limpias.

¿Qué papel cree que va a jugar la delegación estadounidense en esta negociación?

Ellos son parte del Acuerdo de París hasta 2020. Estamos abiertos a trabajar con ellos en todas sus preocupaciones y yo no pierdo la esperanza de que puedan reconsiderar su decisión y volver al acuerdo. Lo que hemos visto en las reuniones preparatorias de esta cumbre del clima es que reconocen que hay una opinión mayoritaria por seguir avanzando en el proceso. En las últimas reuniones han dicho que su posición está en revisión, que no pueden tomar decisiones definitivas, pero sin obstaculizar las posiciones del resto de países.

Si ya estamos lejos de la meta de los 2ºC, ¿qué va a pasar con la del 1,5ºC?

Los pequeños estados insulares van a seguir insistiendo en este punto, y más en esta reunión que está presidida por Fiji. La meta de los 1,5ºC va a estar muy presente y nadie puede pensar que pueda salir de la mesa de discusión por más lejana que pueda parecer, porque es una cuestión de subsistencia para muchos países. Fiji, en su calidad de presidente, va a tratar de buscar acuerdos y acercamientos entre todas las partes, porque está claro que el peor escenario para todos es no tener un avance. Además, uno de los elementos que están en la mente de todos los que vamos a participar en esta conferencia son los recientes desastres naturales, con tanta destrucción, tanto sufrimiento humano y costes tan altos en todos los sentidos.