Desalojada por las lluvias una pedanía de Badajoz

MÉRIDA. José Enrique Pardo
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La mayor parte de los quinientos vecinos de Balboa, pequeña pedanía próxima a Badajoz, tuvieron que ser desalojados en la tarde de ayer, como consecuencia del desbordamiento del arroyo Limonetes, que transcurre próximo a las casas del poblado, y trasladados a las instalaciones del cercano aeropuerto civil de Talavera la Real.

La medida fue adoptada con carácter preventivo por el Ayuntamiento de Badajoz, del que depende la pedanía y la Delegación del Gobierno en Extremadura, tras la fuerte tormenta que descargó en la tarde de ayer sobre la zona. En un principio hubo vecinos que se resistieron a dejar sus viviendas.

Las tareas de desalojo fueron llevadas a cabo por efectivos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil, miembros de la Cruz Roja y personal de Protección Civil del Ayuntamiento de Badajoz.

SE REPITE LA HISTORIA

En las trágicas inundaciones de 1997, en las que 23 personas murieron ahogadas en Badajoz y Valverde de Leganés, soldados del acuartelamiento militar de Botoa desalojaron esta pedanía de Balboa, evitando que la tragedia hubiera sido incluso mayor.

Protección Civil, que el pasado lunes activó el estado de alerta en Extremadura, alertó ayer, ante las previsiones de lluvia y viento, a seis comunidades más: Castilla-León, Asturias, Cantabria, País Vasco, Cataluña y Andalucía.

En Zamora han sido cortadas catorce vías de la red provincial y en otras se recomienda circular con precaución. La crecida del río Orbigo causó el corte del suministro de agua potable en Benavente, el segundo municipio más grande de la provincia con cerca de 17.000 habitantes.

Este es el tercer corte del suministro que se produce en Benavente en los tres últimos meses, después de que en diciembre no hubiese agua potable durante una semana y en enero durante doce días, en ambos casos por la inundación de la planta potabilizadora de la Casa de Aguas de Benavente.

Algunas localidades de la provincia de Salamanca han sido alertadas del peligro de desbordamiento de los ríos Alhándiga y Tormes.

En Jaén el viento ha provocado distintos incidentes: la caída de un muro en el centro de la capital y un incendio por el derrumbamiento de un muro sobre el tendido eléctrico.