Demografía y aborto selectivo

La intervención humana en la naturaleza tiene consecuencias

César Nombela Cano
MadridActualizado:

La naturaleza ha venido determinando el que la reproducción humana dé lugar a un equilibrio notable entre los nacidos de ambos sexos. Estudios científicos estiman que la relación de nacidos del sexo masculino y el femenino se sitúa en torno a 1,05 y que así ha venido siendo a lo largo de la historia. Ello supone una proporción de unos 102 varones por cada 98 mujeres. En algunas zonas geográficas y para algunos grupos raciales, como los del África subsahariana, la proporción es aún más próxima al equilibrio, del orden de 1,031, mientras que en Oceanía se alejaría algo más con un valor de 1,067.

Una publicación reciente, en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de los USA, recoge estadísticas de 202 países a lo largo de casi setenta años. Se reconocen las limitaciones para recoger una base de datos altamente representativa, tanto de países como de regiones geográficas, al tiempo que se corrige la distorsión que cabe esperar en situaciones transitorias de conflictos o desastres naturales. No obstante, el trabajo permite obtener conclusiones significativas sobre desequilibrios recientes en la proporción de los nacidos de cada sexo.

El índice se eleva hasta alcanzar en 2017 valores globales en el mundo de 1,068, incluso algo más altos en 1990. Esta desproporción se deriva de cambios en extensas zonas del mundo, en concreto el Asia meridional y el Asia oriental; en esta última región llega a alcanzar un valor de 1,13, lo que significa el nacimiento de 107 varones por cada 93 mujeres.

El trabajo explica bien los efectos del aborto selectivo, legalmente practicado en algunas etapas desde 1970, cuando se pudo ya llevar a cabo la determinación prenatal del sexo. La permisividad para al aborto selectivo, junto con la preferencia por el sexo masculino en la descendencia, hace que el referido estudio estime que dejaron de nacer 12 millones de niñas en China y cerca de 11 millones en la India. Como en tantos casos, la intervención humana en la naturaleza tiene consecuencias.

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