Un productor indonesio de Kratom muestra la hoja recolectada de Mitragyna speciosa, un árbol de la familia del café
Un productor indonesio de Kratom muestra la hoja recolectada de Mitragyna speciosa, un árbol de la familia del café

Cuidado con el kratom, la nueva «cura» contra la ansiedad y el dolor

La FDA alerta de que el consumo de esta planta asiática que arrasa en Estados Unidos y Europa genera adicción

MADRIDActualizado:

La fiebre del kratom recorre el globo, gracias a los envíos por internet, desde el sudeste asiático hasta Estados Unidos y Europa. En infusión o en polvo, las hojas de un árbol endémico en Indonesia se han convertido en la nueva «cura» contra la ansiedad o el sustituto de los opiáceos para controlar el dolor. La demanda de kratom ha conseguido que muchos agricultores de Indonesia abandonen los cultivos de caucho o aceite de palma para plantar este arbusto tan rentable por el que consiguen 150 dólares por kilogramo.

En Estados Unidos este polvo verde es tan popular que la FDA, la Agencia del Medicamento de Estados Unidos, se ha visto obligado a emitir una alerta sobre su importación. El organismo advierte de que no es un producto inocente y refuerza su argumento con las 44 muertes relacionadas con su consumo que se han registrado en territorio estadounidense. «Expone a sus usuarios a un mayor riesgo de adicción y abuso», como una droga más, advierte la FDA.

Consumo tradicional en Indonesia

La «Mitragyna speciosa», conocida como kratom, crece naturalmente en Tailandia, Malasia, Indonesia y Papúa Nueva Guinea. Allí este arbusto de la familia de la planta del café lleva consumiéndose desde hace siglos por su efecto analgésico y levemente estimulante.

Sus hojas se consumen como un té o se trituran y mezclan con agua, aunque también se toman en cápsulas que es la principal forma de consumo en Occidente. Con ellas, habitantes de países ricos están ahogando su ansiedad y dolor.

Genera dependencia

En Estados Unidos este polvo verde ya es la alternativa preferida de quien estaba enganchado a los opioides por su efecto analgésico y sedante. Por eso preocupa tanto a la Agencia del Medicamento de Estados Unidos que teme una nueva epidemia de adictos.

El kratom afecta a los mismos receptores opioides del cerebro que activa la morfina y favorece el abuso, la adicción y la dependencia.