¿Cuánto dinero debo pagar si me invitan a una boda?

Expertos en protocolo y organización de bodas responden a la pregunta que más inquieta a todos aquellos que han sido invitados a un enlace

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Llega el verano y con él algunos enamorados aprovechan el buen tiempo, y en muchos casos las vacaciones, para darse el «sí quiero». Un casamiento siempre es motivo de alegría para los novios, familiares y amigos, pero también supone un desembolso económico que no todas las parejas pueden asumir en nuestros días.

Según Que se Besen, un equipo de «wedding planners», la inversión que realizan los novios para casarse en España es una de las cuestiones más realizadas. «Depende de cómo te plantees tu propia boda», aseguran, «Si hay que hablar de una media, diríamos que entre 20.000 y 30.000 euros, para unos 100-150 invitados». Cuando dos personas deciden unirse en matrimonio saben que existen algunos gastos que no se pueden eludir. Los trajes, las alianzas, el reportaje fotográfico y el banquete suponen más de la mitad del presupuesto que se ha de realizar.

Pero la cosa no acaba ahí: peluquería y maquillaje de la novia, el ramo de flores, contratación de un DJ que amenice la velada, el viaje de novios y otros pluses, como las invitaciones y los detalles para los invitados, también han de añadirse a la cuenta.

¿Cuánto se suele pagar en los enlaces?

Casarse es caro, pero ir de boda es casi un lujo para gran número de hogares españoles. Con tantas invitaciones sobre la mesa, a muchos invitados les surge una gran duda llegado este momento: ¿cuánto dinero debo pagar si me invitan al enlace?

«Tradicionalmente, los regalos a los recién casados consistían en elementos que les ayudaran a comenzar su nueva vida juntos», explica Marina Fernández, Directora de Comunicación y Relaciones Internacionales del Grupo Escuela Internacional de Protocolo. «Actualmente, debido a un cambio en las costumbres y tradiciones sociales, muchas parejas llevan viviendo juntas un tiempo antes de casarse y ya tienen su casa “montada”, por lo que un regalo de estas características tiene menos sentido».

Tiempo atrás, los novios se prometían cuando aún no había convivido, de ahí que su vida en común comenzara desde cero el día del enlace y que los invitados les regalasen objetos que iban a necesitar. Pero los regalos recibidos se repetían en cada enlace y se inventaron las listas de boda, en las que cada asistente podía elegir y se evitaba tener que hacer infinitud de devoluciones al volver de su luna de miel.

¿Cuánto debo pagar si me llega una invitación?

Y actualmente, ¿qué cantidad se debe regalar? Hoy cada vez es más habitual que el regalo de bodas sea económico. «Es muy difícil acertar con la cantidad y no hay un método ideal para hacerlo», explica Fernández. «Para decidir cuánto regalar, debemos pensar en el tipo de boda a la que nos han invitado, tratar de calcular el desembolso que ha supuesto para los novios y, con eso en mente, ajustar el regalo a nuestro presupuesto».

Por ello, entre los factores a analizar es importante tener en cuenta tres que son clave: la cercanía del invitado con el futuro matrimonio, el tipo de boda que es y la situación económica que tiene cada persona. También es importante considerar otra serie de detalles como la cantidad de miembros que acuden de una misma familia al enlace y los gastos de desplazamiento hasta el lugar elegido para la celebración.

La decisión de la cantidad a regalar es tremendamente personal y responde a muchas circunstancias. Eso sí, la Directora de Comunicación y Relaciones Internacionales recomienda evitar el «momento sobre» durante la celebración y realizar un ingreso bancario o quedar unos días antes con la pareja en cuestión.

Pese a no haber una cifra estipulada en estos casos, en Madrid, por ejemplo, la media que se suele dar –y que ayuda a cubrir el cubierto en muchos casos– es 150 €, según cuenta Ana Sánchez, «wedding planner». La especialista hace hincapié en averiguar el lugar de la celebración y los precios aproximados que van a gastarse los novios.

Mario e Igone, una pareja de treintañeros que reside en la localidad guipuzcoana de Zarauz, acudió al enlace de uno de los mejores amigos de él durante el pasado otoño en Corella (Navarra). Además de que el joven pagó la despedida de soltero del novio junto a su cuadrilla y corrió con los gastos de la estancia en el municipio, de regalo por el convite ambos pusieron 150€ por cabeza, 300€ entre los dos. Una cifra que confirma la media dada por la experta de organización de casamientos unas líneas más arriba: queda pagado el cubierto y el futuro matrimonio aún tiene margen de maniobra con el resto.

¿Y si no puedo acudir al enlace?

Pero siempre pueden surgir complicaciones en tan señalada fecha. Enfermedad, fallecimiento o algún compromiso pueden impedir que acudamos al evento al que hemos sido invitados, ¿qué ocurre en este tipo de casos? ¿Se da dinero también?

Hay opiniones de todo tipo. Algunas usuarias del foro bodas.net, una de las páginas más consultadas en este tipo de situaciones, contestan a la cuestión en uno de los debates abiertos para ello. «Yo aunque no vaya a la boda doy regalo, no tanto como para pagar el menú pero por lo menos es dinero que va íntegro a los novios», asegura Laura. Amanda afirma que «algo hay que dar» si uno no puede ir y la boda es de alguien cercano, aunque sea un pequeño detalle. Por su parte, Sonia no opina como las otras dos novias: «Yo no creo que haya que dar si no vas, ya que tampoco es obligación dar si vas».

«Lo correcto, protocolariamente hablando, es regalar cuando se es invitado incluso en el caso de no poder asistir al enlace», aseguran desde En Buenas Manos, una empresa ubicada en Madrid que se encarga de organizar bodas. «No obstante, se espera un regalo de menor cuantía que cuando se asiste a la boda. Puede ser dinero o bien un regalo personal». Llegados a ese punto, en palabras de Concha Molina Martínez, una de las encargadas del negocio, la elección corre a cargo de los invitados. Una buena opción es contribuir con los gastos de la boda, es decir, juntarse varios y regalar el coche de la novia, la música de la ceremonia o las alianzas.

La respuesta, al final, en el primero y en el segundo supuesto, depende de cada persona y situación.