La crisis deja en la mitad el número de inmigrantes que vienen a España
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La crisis deja en la mitad el número de inmigrantes que vienen a España

En 2007 llegaron a nuestro país 958.300 trabajadores extranjeros, y en 2010 solamente lo harán 442.800, según el INE

M.J. PÉREZ-BARCO | MADRID
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La crisis influye hasta en la futura radiografía de la población española. De hecho, nuestro país, inmerso en la actual debacle económica, va dejando de tener atractivo para los trabajadores extranjeros. O si no, cómo explicar que el número de inmigrantes que llegarán a España se reducirá a más de la mitad en sólo tres años. De los 958.300 que eligieron nuestro nación para comenzar una nueva vida en 2007 se pasará a 442.800 en 2010. Y precisamente este colectivo ha sido clave para el crecimiento, tanto económico como demográfico, experimentado en la última década. No en vano, el pasado año suponían el 10% de las personas residentes en nuestro país.

Esa tendencia se mantendrá hasta 2011. Y a partir de esa fecha, de nuevo, aumentará poco a poco la entrada de inmigrantes hasta 2017, como refleja una de las hipótesis de la Proyección de Población a Corto Plazo que ayer dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de un nuevo estudio que este organismo realizará a partir de ahora cada año para conocer el perfil de la población española a diez años vista y que viene a completar las tradicionales proyecciones a Largo Plazo (60 años) que se actualizan cada trienio.

Y es que desde que se comenzaron a sentir los primeros efectos de la crisis, España ha perdido su capacidad de acogida, como apuntan diversas organizaciones de inmigrantes consultadas por ABC. «No hay alternativas para que una persona extranjera inicie un proyecto y tampoco existen en otros países europeos», dice el presidente de la Federación de Asociaciones de Emigrantes Rumanos de España, Miguel Fonda. «Tampoco se dan las garantías suficientes ni seguridad en el empleo. Por eso, la gente se lo va a pensar mucho antes de venir», afirma también el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España, Santiago Morales. De todas formas, el INE advierte de que «la inmigración exterior es un componente más volátil e incierto en un futuro cercano».

Creceremos a un ritmo lento

El fenómeno tendrá un efecto inmediato: la desaceleración del crecimiento demográfico, es decir, aunque seremos cada vez unos pocos más, creceremos a un ritmo muy lento cada año. Y hay datos para argumentar esta otra hipótesis que mantiene el INE: si entre 2002 y 2008 la población se incrementó anualmente en unas 720.000 personas, en los años venideros lo hará en torno a 380.000. A esa velocidad, dentro de una década seremos poco más de 49 millones. Por ahora, este año residen en España 45,8 millones de habitantes.

En la desaceleración que sufrirá el crecimiento demográfico también influyen otros factores. Hasta ahora, se mantenía cierta esperanza porque el número de nacimientos había experimentado un ligero repunte, gracias a las familias inmigrantes. No en vano, este año será cuando vengan más niños al mundo: poco más de medio millón, una cifra que no se alcanzaba desde 1983. Sin embargo, la tendencia no proseguirá en el futuro, por el contrario, comenzará a descender debido a que cada vez son menos numerosas las generaciones de mujeres en edad fértil. Lo que además no se verá compensado esta vez por la llegada de inmigrantes.

Lo que sí se mantendrá, incluso crecerá, es el número medio de hijos por mujer: hoy día 1,39, que pasará a 1,46 en una década. También la edad de maternidad se equilibrará y quedará en torno a los 31 años.

Si a estas tendencias (menos crecimiento, menos nacimientos y menos inmigrantes) añadimos el hecho de que cada vez se van a producir más fallecimientos, como viene ya ocurriendo desde hace años, no es de extrañar que el panorama resulte desolador desde el punto de vista demográfico.

A pesar de que la esperanza de vida aumentará (casi dos años para los hombres y 1,5 para las mujeres) y de que los españoles pueden presumir de tener unas de las mejores expectativas de longevidad del mundo, será inevitable que el número de defunciones vaya creciendo unas 5.000 al año. En una década, en 2017, morirán más de 400.000 personas.

Todo este conjunto de factores harán cambiar el perfil de la población. Cada vez tendrán más peso las personas mayores. No en vano, representarán el 19,2% de la población dentro de diez años. Ello tendrá lógicamente repercusión directa en la tasa de dependencia: pasará del 47% al 53%. Después serán los menores de 15 años los que crezcan en mayor porcentaje (13%). Sin embargo, la población entre 16 y 64 años se verá más perjudicada y sólo aumentará un 4,7%.