Crece en España por primera vez desde 2001 el número de personas declaradas católicas

Desde 2001, la cifra de católicos había descendido tres puntos. El último barómetro del CIS muestra un ligero aumento con respecto a junio de 2004 (79,3 por 79,1)

JESÚS BASTANTE/
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MADRID. La caída de la religiosidad en España, visible en cada una de las encuestas realizadas en nuestro país desde finales de los años 70, parece haber tocado fondo, estabilizándose el número de los españoles que se declaran católicos y disminuyendo la cifra de ateos y no creyentes. Según los últimos datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado ayer y correspondiente al pasado mes de marzo, el 79,3 por ciento de los españoles se define como católico, lo que supone el primer incremento (si bien leve) en los últimos cinco años.

Desde 2001 se venía observando un lento pero progresivo descenso en el número de los españoles que afirmaban confesar la fe católica. Así, en el barómetro de diciembre de ese año, la cifra llegaba hasta el 82,1 por ciento. En noviembre de 2002, el número de los católicos españoles descendía hasta el 80,8, mientras que en junio de 2004 la cifra bajaba hasta el 79,1.

«Satisfacción y cautela» episcopal

Aunque el aumento es ligero, de apenas dos décimas, su significación reside en el final de una tendencia a la baja, que ha sido recibida «con satisfacción pero con cautela» en el seno de la Conferencia Episcopal, cuyos responsables han obviado cualquier análisis público de la encuesta pero que con anterioridad habían manifestado a ABC su «preocupación» ante la posibilidad de que el barómetro del CIS aportara un «sensible descenso», en un momento en el que están a punto de arrancar las negociaciones Iglesia-Gobierno en materia educativa y financiera.

Los datos del CIS también resaltan que el 11,7 por ciento de la población se declara no creyente (en 2004 la cifra era de 11,9), mientras que el 4,9 por ciento se define como ateo (en el barómetro anterior, un 5,8). Por otro lado, la cifra de los que se confiesan creyentes de otra religión prácticamente se duplica, pasando del 1,2 de junio de 2004 al 2 por ciento actual.

En cuanto a la frecuencia en la práctica religiosa, los datos aportados por el CIS señalan que apenas el 20 por ciento de los que se dicen católicos afirma acudir con cierta regularidad a misa. En concreto, el 17,2 por ciento de los encuestados acude a la iglesia «casi todos los domingos y festivos», mientras que el 2,3 lo hace «varias veces a la semana». Un 47,1 por ciento responde que «casi nunca» acude a celebraciones litúrgicas que no sean bodas, bautizos, comuniones o funerales, otro 19,7 asegura participar en los sacramentos «varias veces al año» y el 13,1 lo hace «alguna vez al mes». Dichas cifras son prácticamente idénticas a las de anteriores barómetros.

El final de la «caída libre» de la religiosidad en España fue apuntada recientemente en el informe «La situación de la religión en España a principios del siglo XXI», realizado por los profesores Alfonso Pérez-Argote y José Santiago García y cuyas conclusiones fueron publicadas por el Centro de Investigaciones Sociológicas.

En ellas se señala cómo el impacto de la secularización, especialmente visible en la segunda mitad de los setenta y la década de los ochenta, podría haber tocado techo. Incluso, señala el estudio, se atisba un ligero repunte, que sería especialmente visible en las generaciones más jóvenes.

Pérez-Argote y Santiago García también observan un alejamiento del cristiano de la práctica institucionalizada de la Iglesia, mientras que, por el contrario, cada vez aumenta más la cifra de musulmanes y evangélicos, en su mayor parte extranjeros.

Juventud e Iglesia

Un reciente estudio elaborado por la Fundación Santa María sobre la religiosidad de la juventud española apunta que, aunque dos de cada tres jóvenes se declaran católicos, sólo el 12 por ciento acude regularmente a misa. Más de la mitad de los jóvenes piensa que la Iglesia defiende las tradiciones y los valores, ayuda a los pobres, educa a niños y adolescentes y da normas de conducta. Pese a ello, el estudio señalaba que sólo una quinta parte de la juventud española sostiene que la Iglesia pueda despertar la conciencia de los políticos, y más de la mitad no cree que en ella «se pueda descubrir el sentido de la vida».