Incendio en Moguer - EFE

El corazón de Doñana se salva del fuego

El Ejército y los bomberos controlan dos de los tres frentes y, por ahora, se libra la zona de mayor valor ecológico

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El trabajo ininterrumpido que han venido desarrollando cientos de bomberos del Plan Infoca y especialistas de la Unidad Militar de Emergencia (UME) en el entorno de Doñana desde que se desató el incendio de Moguer lograba anoche cercar el fuego y alejar —de momento— la amenaza sobre la mayor reserva natural de Europa.

Después de 48 horas de lucha contra las llamas por tierra y por aire, con un cambio en las condiciones climáticas en la zona cero -con una bajada en la intensidad del viento que ha sido clave-, el paisaje y el lenguaje utilizado para describir la evolución del siniestro definen la situación. A última hora de ayer, la Junta dejaba de hablar de focos y frentes del fuego. « Hay que hablar ya de un perímetro perfectamente consolidado», afirmaba el consejero andaluz de Medio Ambiente, José Fiscal.

Pese a los rostros cansados después de una segunda noche negra entre Mazagón y Matalascañas, en la zona del preparque, las primeras noticias para el optimismo llegaban con la luz del día. Dos de los tres focos del incendio habían quedado cercados y rodeados por los efectivos, reduciendo el riesgo en estas zonas, aunque Doñana permanecía aún en jaque ya que el foco norte del incendio, el de mayor potencial de riesgo para el espacio protegido, seguía fuera de control.

Susto en Almonte

A lo largo de la jornada la situación fue evolucionando a mejor con algunos sustos. Los esfuerzos se centraron en el frente norte hasta perimetrarlo y frenar cualquier avance, así como en algunos «puntos calientes», en los que se reactivó el fuego, por lo que se incorporaron más medios aéreos centrados en atacar estos puntos.

A mitad de tarde, saltaba una nueva alarma a pocos kilómetros. El Infoca declaraba otro incendio en un paraje en el término de Almonte —al que pertenece Matalascañas y la mayor superficie del parque de Doñana— , que puedo ser controlado y sofocado en tiempo récord dada la proximidad de efectivos y aeronaves.

Las llamas y las intensas columnas de humo negro que provocaron el miedo y aislamiento entre los damnificados desaparecían ayer. En su lugar, quedan restos de pinares carbonizados, algunas casas e instalaciones hoteleras y campings pasto de las llamas.

Provocado

Mientras, los investigadores tanto de la Administración central como de la Junta buscan ya sobre el terreno indicios del origen o de la posible autoría de la tragedia, cuyas consecuencias —en superficie afectada y daños a la fauna y la flora— están por cuantificar.

Las Administraciones, que trabajan en perfecta colaboración, son reacias a señalar los parajes más dañados, aunque zonas de gran valor paisajístico como la cuesta de Maleni, entre Mazagón y Matalascañas y hacer una valoración de hectáreas y daño medioambiental en la zona afectada.

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, afirmó desde el Puesto de mando localizado en Mazagón que el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ya está peinando la zona afectada para determinar la causa.

Desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) consideró ayer deseable que en el futuro se pueda diseñar en la zona afectada un bosque «más heterogéneo y biodiverso», que sea más resistente a los incendios forestales. El coordinador institucional del CSIC Andalucía, Miguel Ángel Ferrer, reconoició que «lo que podía haber pasado era terrible», teniendo en cuenta que el fuego se quedó a cuatro kilómetros de cruzar la carretera de Matalascañas y el Rocío hacia el Parque Nacional y a kilómetro y medio o dos kilómetros del centro de cría del lince ibérico del Acebuche.

Los trece linces que no pudieron ser evacuados el domingo de ese centro fueron ayer localizados, todo un símbolo del alivio que se podía sentir ayer tarde en el entorno de Doñana.