Las dos caras del copago sanitario
Imagen de una farmacia de Valencia - ABC

Las dos caras del copago sanitario

Fuentes del sector farmacéutico aseguran que la medida en Cataluña aportará liquidez a la industria, pero podría frenar el consumo de medicamentos

MADRID Actualizado:

Sin haber llegado siquiera a aplicarse, el copago sanitario ya se había perfilado hace meses como una de las opciones más impopulares para la Administración a la hora de intentar dotar de liquidez a un sistema sanitario que ciertamente la necesita. La próxima aplicación en Cataluña del llamado euro sanitario ha aumentado los rumores sobre la extensión del «efecto copago» a otras comunidades, a pesar de las reiteradas negativas a esta aplicación por parte del Ejecutivo.

Poco se conoce sobre el copago ya aprobado en Cataluña salvo escasos puntos básicos de esta norma en ciernes. Se sabe que no pagarán por receta los ciudadanos que perciban una pensión no contributiva, ni tampoco los beneficiarios del Programa de Renta Mínima de Inserción(PIRMI). No se sumará tampoco el euro a aquellas recetas de medicamentos inferiores a 1,67 céntimos y la aportación será la misma en medicamentos de 2 ó 2.000 euros. Además, el cobro por persona y año se frenará con la receta número 62.

Las quejas de la industria farmacéutica sobre la presión a la que el sector se ha visto sometido en los últimos años vienen sucediéndose desde mucho antes de la inminente llegada del copago catalán. El director general de Farmaindustria, Humberto Arnés, abordaba el pasado viernes en ABC Punto Radio la situación de un «sistema sanitario insostenible» y ahogado, cuyos problemas solo podrían enmendarse a través de «medidas que consideren la Sanidad como una prioridad y no la tomen como un gasto, sino como una inversión». Arnés ya había considerado anteriormente la necesidad de que el ciudadano se hiciera cargo del gasto en medicamentos durante el IX Seminario de Industria Farmacéutica y Medios de Comunicación.

«La Administración lleva años poniendo parches sin preguntar»

El presidente de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), Fernando Redondo, asegura a ABC que la situación del sector farmacéutico en España es «realmente complicada». «La Administración lleva años poniendo parches sin consultarnos, lo que ha empeorado radicalmente el panorama», asegura. Para Antonio Torres, propietario de la Farmacia Torres, en Cataluña, el copago sanitario tiene dos polos opuestos que pueden convertir la medida en una opción querida y a la vez odiada por la industria.

«El copago no es una buena medida puesto que pagar por las recetas, aunque solo sea un euro, puede acabar siendo un freno a la hora de tomar la medicación». Sin embargo, Torres considera un auténtico problema el hecho de que España «sea el país con los medicamentos más baratos». «El porcentaje que un paciente paga por medicamento en España se sitúa en el 6%, una cifra que en Europa se eleva hasta el 18%, por lo que la diferencia entre ambos datos debe salir de algún sitio. Por eso el copago tiene dos lados totalmente opuestos», afirma.

«El problema -continúa Torres- no es el precio de los medicamentos que vendemos en España, sino el hecho de que el consumidor pague solo un 40% de su precio. Sea cual sea el importe del producto, aunque se abarate al máximo, seguiremos pagando un 40%, por lo que cada vez se acabará recaudando menos dinero».

Escasos beneficios

Es la misma idea que defiende el presidente de FEFE al reconocer las «serias complicaciones» que tienen muchos establecimientos a la hora de ofrecer un servicio al ciudadano. «Hay medicamentos de un elevadísimo precio que suponen una auténtica traba desde un punto de vista comercial, dado que las farmacias deben tenerlos en stock a pesar del elevado coste financiero que les supone, muy superior al beneficio obtenido».

«Yo no sé si el copago acabará siendo bueno o malo para diversos sectores, lo que sé es que la situación actual podría provocar que algunas farmacias, debido a problemas financieros, no tengan stock suficiente como para dar un servicio médico al receptor de este tipo de medicinas de elevado coste».

Para Torres, el copago servirá para equilibrar la balanza con Europa

En opinión de Antonio Torres, «la vocación del farmacéutico es dispensar el medicamento en las mejores condiciones posibles. Cuando se producen impagos por parte de la Administración los hospitales no pueden suministrar aquellos medicamentos de elevado coste y dirigen al consumidor a la farmacia. Al final, el farmacéutico se convierte en el último eslabón de la cadena y quien debe tener estos medicamentos en stock». «Sea cual sea el precio del producto prescrito el beneficio de la farmacia no superará los 32 euros. Tenemos que hacer frente a productos de 3.000 euros sin casi beneficio, es algo inasumible».

A pesar de ello, Torres incide en la idea de que el copago no es una solución, sino una medida para equilibrar la balanza con el resto de Europa. «Las medidas que ponen barreras al medicamento son malas, pero ¿qué hacemos para sostener el sistema? La diferencia entre lo que pagamos por medicamento en España y lo que pagarían los ciudadanos en Europa es de 1.400 millones de euros».

Poca información

El presidente de FEFE, Fernando Redondo, admite que «nadie se ha puesto en contacto» con él a la hora de establecer los límites del copago sanitario en Cataluña ni cómo se llevará a cabo su aplicación. «Nuestro desconocimiento del tema es absoluto. No sabemos ni siquiera si el pago se realizará en las farmacias, en el centro de salud, cómo debemos cobrarlo...».

Del mismo modo, el Consejo de Colegios de Farmacéuticos de Cataluña considera «difícil» que la tasa del euro por receta se empiece a aplicar con garantías en junio, como planea la Generalitat, debido a la complejidad técnica que obliga su implementación, según el presidente en funciones del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona (COFB) y miembro del Consejo de Colegios de Cataluña, Francesc Pla. Pla matizó que una aplicación correcta requeriría mucho esfuerzo de la administración a nivel técnico, lo cual ha considerado «bastante complicado».