Para evitar sentirse engañado, hay que mirar con detalle la etiqueta. No todo es lo que parece a primera vista
Para evitar sentirse engañado, hay que mirar con detalle la etiqueta. No todo es lo que parece a primera vista - ABC

ConsumoAprenda cómo distinguir los alimentos locales más «falsificados» en nuestro país

Espárragos navarros cultivados en Perú, patata francesa envasada en Galicia, cordero israelí sacrificado en Burgos, ajos morados chinos de Las Pedroñeras... la lista de la picaresca en los estantes de nuestros mercados es larga.

MADRID Actualizado: Guardar
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En la etiqueta del envase lucen impecables, incluso su nombre evoca denominaciones famosas por su calidad o tradiciones muy nuestras, y su precio es irrestible. Pero no hay nada más. Los estantes de nuestros hipermercados están llenas de productos que tratan de aprovecharse de la fama que otros se han ganado a pulso desde hace décadas. El último estudio de alimentación de Nielsen dice que siete de cada diez españoles prefiere comprar productos españoles antes que otros similares foráneos, aunque lo nacional sea más caro. ¿Merece la pena pagar el doble por una lata de auténticos espárragos navarros que por otra del mismo producto cultivado en Perú? Repasamos las cualidades de nuestros alimentos más «imitados» y de paso aprendemos a reconocerlos.

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  1. Espárrago blanco de Navarra

    Los espárragos de Navarra se recogen por la noche para conservar su color blanco
    Los espárragos de Navarra se recogen por la noche para conservar su color blanco - FRANNCISCO HERAS

    El espárrago blanco de Navarra es uno de los grandes «copiados» en nuestros hipermercados. De hecho, casi es más difícil encontrar una lata de este producto que de espárragos peruanos o chinos. Y lo peor es que muchas de estas latas vienen con nombres que hacen referencia a Navarra o a La Rioja, donde las envasadoras han ubicado su sede social para que así figure, bien visible, en la etiqueta. Sin embargo, poco tiene que ver un espárrago de esos lares con el nuestro. El consejo regulador del espárrago de Navarra, explica a ABC el presidente de este organismo, Luis Miguel Mateo Mateo, «marca unas normas de calidad muy estrictas para sobrevivir a la competencia que nos hacen en precio los de Perú o China». Estas exigencias obligan a que el espárrago solo se pueda recoger por la noche para que se mantenga totalmente blanco y a su cocción al día siguiente para que no pierda un ápice de sabor y no se reseque. Además, solo pasan la selección los que son totalmente rectos y es de textura carnosa pero nunca fibroso (si tiene hebras es que está mal pelado).

  2. Melón de Villaconejos

    Melón piel de sapo
    Melón piel de sapo - ÓSCAR HUERTAS

    El melón de Villaconejos es el segundo producto que más imitadores tiene. Su caso es, si cabe, más sangrante que el del espárrago blanco de Navarra porque el pequeño pueblo madrileño que da nombre a este jugoso fruto tiene muy poca producción, y solo de agosto a octubre. Sin embargo, en verano no hay frutería en España que no lo tenga. ¿La explicación? Melones de regadío del sur de España que se almacenan en Villaconejos para poder ponerles la etiqueta, explica Jesús Anchuelo, secretario general de UPA Madrid. La primera característica del auténtico melón de Villaconejos es que es de secano, no de regadío, y por eso es puro almíbar y, además, con más contenido de fibra saludable. La segunda, es que solo se recogen los que los denominados cortadores de melón consideran que están en su punto óptimo de maduración. En cuanto a variedades, hay tres. La más conocida y tradicional es la piel de sapo, pero también están el azul (la que más aguanta) y el mochuelo, el de más azúcar y vitaminas, pero también el más delicado y difícil de conservar; tanto que para probar esta variedad hay que ir a Villaconejos.

  3. Ajos morados de Las Pedroñeras

    El ajo morado de las Pedroñeras es el mejor del mundo
    El ajo morado de las Pedroñeras es el mejor del mundo - ABC

    Los ajos morados de Las Pedroñeras. Con un solo diente de este producto castellano-manchego podemos convertir cualquier plato en un manjar. Su sabor es infinitamente más potente que el del ajo blanco y tiene un punto picante y un alto contenido en alicina (estimula el sistema inmunitario y es antiséptico). La cabeza es de tamaño medio, de forma redonda y uniforme, con 8-10 dientes ligeramente curvados, recubiertos de pieles brillantes de intenso color violeta o morado. El problema es que hace unos años el mercado comenzó a llenarse de ajos chinos, tan baratos como insípidos. «La variedad china es mucho más resistente a las enfermedades y tan productiva que incluso en Las Pedroñeras se ha comenzado a cultivar. Para el consumidor es fácil confundirlo», lamenta Miguel Esponera, secretario general de UPA Cuenca.

  4. Cordero lechal

    Un buen cordero lechal debe rondar en torno a los 3 kilos en canal
    Un buen cordero lechal debe rondar en torno a los 3 kilos en canal - ABC

    Cordero lechal. El plato estrella en cualquier asador. Y hasta de nuestras cocinas en Navidades. Por eso, cada año, desde el sur de Francia o de Israel, advierte Jorge Izquierdo, dueño de Lechal Colmenar, «llegan toneladas de corderos para ser sacrificados en Burgos o Palencia y poder ponerlo bien grande en la etiqueta». la principal diferencia es que el nuestro es un animal mucho más pequeño (de raza colmenareña o rubia del Molar, en el caso de los animales de Izquierdo), en torno a los 3 kilos en canal. Los foráneos, por el contrario, suelen estar entre 4 y 5 kilos. «Para tener buenos corderos las ovejas tienen que estar sueltas todo el año, excepto cuando nace el cordero, para que los zorros no los maten. Los corderos, además, tienen que criarse solo con leche de la madre y no en amamantadoras con leche en polvo. Por eso hay algunos corderos que cuando los cocinas echan espuma», dice Izquierdo.

  5. Patata gallega

    La auténtica patata gallega es la mejor para la cocción
    La auténtica patata gallega es la mejor para la cocción

    Patata gallega. Ahora mismo estamos en temporada de patata nueva. Pero cuidado. Asegúrese de que «en la etiqueta de la malla no pone «patata de conservación», avisa José Ramón González, productor gallego. «Muchos distribuidores colocan patatas francesas que llevan conservadas en cámara varios meses con humedad alta y temperaturas bajas para que no germine, lo que hace que a la hora de cocinar la patata pierda sabor y tienda a tostarse mas cuando se fríe o a tomar un color grisáceo en la cocción». La patata gallega es muy blanca por dentro, y nunca se presenta por fuera pulida «porque lava mal», explica González. Suele presentar unos pequeños hoyos muy superficiales, su piel es muy fina y es de tamaño mediano, nunca entran más de 6 en un kilo. Se recoge a mano para que no se golpee y llega en mejores condiciones. Es ideal para cocer.

  6. Picota del Jerte

    La picota del Jerte no tiene rabo porque este se queda en el árbol al recogerla
    La picota del Jerte no tiene rabo porque este se queda en el árbol al recogerla - ABC

    Picota del Jerte. Otro de los productos más expuestos a engaño. La auténtica picota del Jerte, de la variedad Ambrunés, se presenta sin rabo (por eso en algunos sitios a otras variedades se lo quitan) y es de un calibre de unos 28 mm. «Es una cereza negra y dura, que tiene mucho zumo y cruje cuando la muerdes. Aguanta hasta 15 días en el frigorífico y tiene un equilibrio entre ácido y dulce muy agradable al paladar», cuenta David Martín, productor de Tornavacas. Otra variedad que se cultiva en el Jerte, pero que no está protegida por la denominación de origen, es la Lapins, que es más blanda y gruesa, pero con un hueso muy pequeño, a diferencia de la Ambrunés.

  7. Melocotón «embolsado» de Calanda

    El melocotón de Calanda es famoso por su punto dulce
    El melocotón de Calanda es famoso por su punto dulce - ABC

    Melocotón de Calanda. Amarillos y muy sabrosos. «Lo que le confiere su enorme calidad -explica el rsponsable de frutas de COAG Aragón- es que se embolsa durante su maduración en el árbol, para evitar los agresivos tratamientos fitosanitarios contra la mosca del Mediterráneo». Gracias a estas bolsas parafinadas con las que se envuelve el fruto cuando es del tamaño de una pelota de golf, el melocotón embolsado de Calanda tiene una piel muy suave y de color amarillo intenso. Además, madura de forma más homogénea y es mucho más dulce y crujiente que los melocotones no embolsados.

  8. Miel nacional

    Tarros de miel monofloral de Toledo
    Tarros de miel monofloral de Toledo - ANA PÉREZ HERRERA

    Miel nacional. ¿Cuántas veces ha leído en la etiqueta del tarro de miel que va a comprar «Mezcla de mieles de países de la UE y de países fuera de la UE»? Pues sepa que la española es una de las mejores del mundo, junto con las de Grecia e Italia, algunos países del Este de Europa y, como mucho, de Argentina. El problema es que la mayoría de la de «mezcla», viene de China, y más parece sirope aguado que miel. En España hay tres grandes variedades de miel, explica a ABC Antonio Prieto, responsable de apicultura de UPA Extremadura.«Las de la cornisa cantábrica son unas mieles de bosque, oscuras y de sabor fuerte porque son de árbol: de castaño, de robledales, de eucaliptos; tienen más cuerpo. Luego están las monoflorales de Levante y parte de Andalucía. Son de romero, de limón, de azahar, de espliego, de cantueso... Son más claritas, de color dorado. Su peculiaridad es que cada una tiene unas propiedades, unas son para los nervios otras para las vías respiratorias. Depende de las propiedades de la flor. Después estaría la miel de dehesa, las milflores, como las de la Alcarria, las más sabrosas. Una delicia». La miel no caduca y se puede almacenar sin problema. Por eso no hay que extrañarse si un bote presenta una cristalización del producto en su parte inferior. «Es un síntoma de calidad. Cuando hay frío, la miel se traba», dice Prieto, pero tiene que tener una cristalización homogénea, con un color uniforme. Si tiene varios colores o texturas es porque ha fermentado.