Portada de la revista «Àmbit»
Portada de la revista «Àmbit»

El Consell de Menorca veta el castellano en la revista cultural que edita

La publicación trimestral «Àmbit» traduce ahora siempre al catalán cualquier artículo que le pueda haber sido enviado escrito en español

Josep Maria Aguiló
Palma de MallorcaActualizado:

Una de las revistas culturales de mayor prestigio en Baleares, la menorquina «Àmbit», publicó durante años tanto artículos escritos en catalán como en castellano. Sin embargo, ese criterio cambió al inicio de la actual legislatura autonómica, pues en la actualidad en «Àmbit» sólo aparecen trabajos en lengua catalana. Si un artículo se envía hoy escrito en castellano, no se rechaza, pero invariablemente se traduce siempre al catalán antes de publicarlo. Así lo confirma la arquitecta Maite de Medrano de Olives, que ha contado a ABC lo que supuso ese cambio de criterio lingüístico en el marco de sus colaboraciones con dicha revista trimestral, que edita el Consell de Menorca.

«En 2012 y 2013 había publicado sendos artículos en la revista, ambos en castellano, que recogían mis investigaciones de casi dos décadas sobre la arquitectura de Menorca del siglo XVIII y las influencias que tuvo de una corriente concreta británica contemporánea, el palladianismo británico dieciochesco», explica De Medrano, cuya dilatada experiencia profesional incluye también la docencia. Así, fue profesora en la Universidad Europea de Madrid y también en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, en donde impartía clases de Historia de la Arquitectura.

Tras la buena acogida que habían tenido los dos primeros artículos que había publicado en «Àmbit», esta prestigiosa arquitecta decidió en 2015 entregar un nuevo artículo a dicha revista, en el que profundizaba en la línea de investigación histórica ya señalada, que además es la de su propia tesis doctoral. Todo hacía prever que, en principio, ese tercer artículo sería también igualmente publicado.

«Cambio político»

En el lapso de tiempo entre 2013 y 2015 se había producido, sin embargo, un cambio político en el Consell de Menorca, ya que el equipo de gobierno del PP presidido por Santiago Tadeo había sido reemplazado a mediados de 2015 por un tripartito conformado por el PSOE, MÉS y Podemos. Tadeo fue relevado en la presidencia del Consell por la ecosoberanista de MÉS Maite Salord, quien en el verano de 2017 fue sustituida —tal como estaba previsto— por la socialista Susana Mora.

El pacto suscrito hace cuatro años en Menorca entre el PSOE, MÉS y Podemos preveía, entre otras medidas, una potenciación del uso del catalán en diversos ámbitos. En ese contexto, el nuevo director insular de Cultura y Patrimonio, Antoni Ferrer, mandó a finales de septiembre de 2015 un escrito a De Medrano en el que, de manera cordial, le agradecía su interés en volver a publicar en «Àmbit» y también su «interesante artículo». Ferrer pasaba a detallar luego algunos cambios de diseño y de maquetación que se habían decidido introducir en la revista. Finalmente, el nuevo director insular explicaba otra novedad importante. «Nuestra intención es que el catalán sea la lengua habitual de la revista, de modo que si a usted le pareciera bien podríamos traducir su artículo», aclaraba Ferrer.

De Medrano contestó a ese escrito en el mismo tono cordial, si bien criticó el cambio de criterio en materia idiomática. «Me parecen muy oportunas todas las nuevas directrices, y no tengo ningún problema con ellas, excepto con lo del idioma», afirmaba en su respuesta, para añadir: «La verdad es que considero innecesaria la traducción de mis investigaciones y escritos al catalán, en mi propia tierra, que es Menorca, cuando hablo y escribo en español, uno de los dos idiomas de Menorca».

Contra el «pancatalanismo»

En esa misma línea argumental, De Medrano explicaba que «el bilingüismo en Menorca, español y menorquín, es una gran riqueza» para la isla. «Soy menorquina, de nacimiento y de familia. Me acompañan, por una de mis dos ramas familiares, al menos, más de 400 años de “menorquinismo” o “menorquinidad”. Y escribo en español», recalcaba. «Es una lástima que hayan optado por esa línea en la revista, que no es una revista privada, que puede tener la línea que le parezca, sino una revista y una institución, el Consell Insular de Menorca, de y para todos los menorquines, no sólo para unos o un grupo determinado», apostillaba De Medrano, quien no recibió ninguna respuesta de Ferrer a ese escrito crítico.

De Medrano ha decidido hacer pública su experiencia ahora, después de ver cómo diversas entidades, como por ejemplo Mos Movem, se han movilizado en estos últimos años para denunciar las medidas legislativas que desde el Ejecutivo que preside la socialista Francina Armengol o desde otras instituciones puedan ir en perjuicio de los castellanohablantes, vulnerando o limitando sus derechos. «Siempre quise denunciar esa situación, pero hasta ahora no había encontrado la forma de canalizar mi queja», señala a ABC. Al mismo tiempo, indica que «en los círculos universitarios y de investigación se busca y se prima publicar en la lengua original en que una persona ha elaborado su trabajo, sin traducciones».

La arquitecta recuerda que nació en Menorca —como evidencia su segundo apellido, De Olives—, si bien desde los seis años reside en la Península. «Amo la isla donde nací, tengo familia en ella y además buena parte de mi labor como investigadora ha estado centrada en Menorca, por eso me indigna que pasen estas cosas», aclara. En ese contexto, denuncia el «pancatalanismo sutil que, como una lluvia fina, intenta impregnar todos los ámbitos, no sólo el de la cultura».