La comunidad educativa teme que la nueva ley de Celaá acabe con la Religión

Padres, profesores y asociaciones de centros católicos critican la reforma de la Lomce del Gobierno

MADRIDActualizado:

La asignatura de Religión está en el limbo. El anteproyecto presentado por el Gobierno para modificar la Lomce, más conocida como «Ley Wert» aprobada por los populares en 2013, ha generado preocupación en la comunidad educativa. Y es que aparte de atacar el castellano y a la concertada, no queda claro, al menos de momento, qué sucederá con la asignatura de Religión. La incertidumbre viene dada por la ausencia de la misma en el anteproyecto, lo que lleva a pensar en la intención de «devaluarla», tal como asegura Luis Centeno, secretario general adjunto de Escuelas Católicas. O, peor aún, de iniciar el camino hacia su «eliminación». Así lo señala Pedro José Caballero, presidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (Concapa). «El camino que se está siguiendo es el de la desaparición de la Religión, el Ministerio apuesta por una escuela única, pública y laica pese a que siempre han convivido sin problemas la pública con la concertada. Creo que es el peaje que el PSOE tiene que pagar por estar con Podemos. Jamás en la vida un partido socialista fue tan sectario con la Religión como hasta ahora».

En el artículo 18 de la Lomce, dedicado a la Educación Primaria, aparecía, dentro del bloque de asignaturas específicas la Religión con su alternativa, Valores Sociales y Cívicos. El anteproyecto, por el contrario, no menciona a la Religión pero sí se señala que como materia obligatoria, «se añadirá en alguno de los cursos del tercer ciclo la Educación en valores cívicos y éticos». Con la ESO pasa lo mismo: No aparece Religión como asignatura específica en ninguno de los cuatro cursos, pero sí se especifica que «en algún curso de la etapa todos los alumnos cursarán la materia de Educación en valores cívicos y éticos».

En Bachillerato se ofrecía Religión entre un grupo de asignaturas y en la Ley «Celaá» no se menciona. Las asociaciones señalan que el fomento a una formación ética para todos los alumnos es buena pero siempre que no implique un perjuicio para la Religión. En el documento de propuestas para la modificación de la Lomce, publicada el pasado 8 de noviembre, el Gobierno va más allá y señala su intención de que la Religión deje de ser una materia en Bachillerato, que no compute para la nota media en los accesos a la universidad o becas y que se elimine su alternativa. «Lo grave es que se quede sin alternativa y estamos de acuerdo en que la otra opción no puede ser Ética porque deben tenerla todos pero la opción a la Religión tampoco puede ser el recreo», lamenta Nicolás Fernández Guisado, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (ANPE). «Al dejarla sin alternativa se busca eliminarla. El alumnado que la escoja tendrá más horas de clase que los otros. Si a un alumno le dan a elegir, ¿Religión o a casa? ¿Qué elegirán muchos? Irse a casa», opina Centeno. Esta intención no está reflejada en el anteproyecto pero las asociaciones temen que esto se haga realidad en una regulación posterior. «Quieren dejar su regulación a través de un Real Decreto y eso es una forma de diferenciarla, regularla de forma separada al resto, como paso previo a su posible eliminación del horario lectivo», añade Centeno.

«Abierto a consultas»

Otro ataque que ven las asociaciones es la eliminación en la «Ley Celaá» del Apartado 3 de la disposición adicional segunda que dejaba la determinación sobre el currículo y los libros de textos a las autoridades religiosas. En cualquier caso sí se mantiene los acuerdos con la Santa Sede. «Los acuerdos obligan a ofertarla, pero si la se queda como actividad extra iremos a los juzgados», advierte Caballero. Educación, por su parte recuerda «que el articulado no es el definitivo y está abierto a consultas».