«Yes Future«, el supermercado sin plásticos de Barcelona
«Yes Future«, el supermercado sin plásticos de Barcelona - PEP DALMAU

Cinco maneras sencillas de reducir el uso del plástico

Aunque acabar con este tipo de residuos requiere de trabajos a grandes niveles, hay gestos cotidianos que pueden ayudar

MadridActualizado:

La cultura de usar y tirar impera en la actual sociedad, y el medio ambiente lo sufre. Según datos de Greenpeace, cada año llega a los mares y a los océanos el equivalente en basura a hasta 1.200 veces el peso de la Torre Eiffel. Si nos centramos en el plástico —pues cada vez es más habitual ver imágenes de animales marinos atrapados en este tipo de residuos—, la producción total en 2016 alcanzó los 335 millones de toneledas. Se estima además que para 2020, los plásticos que se produzcan sean un 900% más que los de 1980, todo según los datos facilitados por la organización ecologista.

El mayor productor de plásticos druante 2016 fue China, dice Greenpeace, con un 29% del total de producción, seguido de Europa, con el 19% y América del Norte, con el 18%. En concreto en Europa son cinco países los que concentran la mayoría de la producción del plástico: Alemania (24,5%), Italia (14,2%), Francia (9,6%), España (7,7%) y Reino Unido (7,5%). En España, además, solo se recicla el 30% del plástico que se consume. Aunque acabar con él definitivamente es complicado, e implica trabajos conjuntos de gobiernos, industrias y ciudadanos, hay gestos que cualquiera puede llevar a cabo en su vida cotidiana. Will McCallum, director de Océanos de Greenpeace Reino Unido, propone en el libro Deja el Plástico. Guía práctica para cambiar el mundo (Ediciones Península), una serie de recomendaciones para reducir nuestra huella plástica. Aquí, cinco maneras sencillas para aportar nuestro granito de arena:

1. Dejar de lado las bolsas de plástico. Ya desde hace unos años, los supermercados han dejado de darlas gratis al hacer la compra. Los científicos calculan que las bolsas de plástico pueden tardar entre quinientos y mil años en degradarse, lo que ha llevado a muchos países a prohibirlas. Una manera sencilla de reducir su consumo es asegurarse antes de salir de casa de llevar una bolsa reutilizable, que puede ser una que se haya comprado previamente en las grandes superficies, aunque también se puede optar por bolsas de tela o mochilas.

2. Optar por productos de higiene rellenables. Cada vez es más frecuente encontrar tiendas especializadas en productos de higiene en las que tienen dispensadores para que el cliente pueda adquirir los productos directamente en un bote que traiga de casa, evitando así los envases, que en la mayoría de ocasiones son de plástico. Si no se tiene la suerte de contar con un establecimiento de este tipo cerca de casa, siempre se pueden comprar productos de mayor tamaño para que duren más tiempo y reducir así el consumo del plástico. También los jabones y champús sólidos vuelven a estar de moda y son opciones sostenibles.

3. Usar detergente en polvo. El de toda la vida, en su caja de cartón. Aunque si se prefiere el líquido, se puede reducir la huella ecológica comprándolo en grandes cantidades para no utilizar tantos envases. Las cápsulas individuales que se echan en el tambor de la lavadora vienen envueltas en plástico, por lo que nunca son una buena idea si el propósito es contribuir al medio ambiente.

4. Rellenar las botellas de agua. Greenpeace calcula que cada año se producen 500.000 millones de botellas de plástico en el mundo. Utilizar botellas de vidrio y rellenarlas a diario es un pequeño gesto que puede ayudar a reducir la cantidad de plástico utilizado a diario. También se puede seguir la misma directriz a la hora de tomae café, pues llevar una taza con nosotros, por ejemplo al trabajo, y utilizarla a la hora de consumir esta bebida, ayudará a reducir el consumo.

5. Elegir productos a granel en lugar de envasados. Especialmente a la hora de comprar frutas o verduras, adquirirlas a granel y sin bolsas de plástico es la mejor idea, aunque cada vez sean más habituales las bandejas ya preparadas en el supermercado, e incluso en algunas máquinas expendedoras en las que se puede encontrar algo tan absurdo como una sola manzana en una bandeja de plástico. Si se compran productos frescos, como carne o pescado, también se puede pedir a los comerciantes que no los envuelvan en productos plásticos. Para alimentos secos, como legumbres o pasta, una manera idónea es comprarlos en sacos y almacernarlos en tarros de vidrio.