EFE  «The New York Times» recuerda que ningún caso así había sobrevivido a una apelación
EFE «The New York Times» recuerda que ningún caso así había sobrevivido a una apelación

El cierre de un confidencial de EE.UU. pone en jaque la Primera Enmienda

¿Es la mejor ley la que no existe? Eso parecían tener en mente los redactores de la Primera Enmienda constitucional americana, aprobada en 1791, que dice: «El Congreso no promulgará ley alguna que

ANNA GRAU S.E.. NUEVA YORK.
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¿Es la mejor ley la que no existe? Eso parecían tener en mente los redactores de la Primera Enmienda constitucional americana, aprobada en 1791, que dice: «El Congreso no promulgará ley alguna que coarte la libertad de expresión o de prensa». Ya Thomas Jefferson había proclamado: «Nuestra libertad depende de la libertad de prensa, y ésta no se puede limitar sin el riesgo de perderla». Claro que Jefferson no se imaginaba lo que sería un mundo sin ley de prensa pero con internet.

El juez Jeffrey S. White de San Francisco acaba de cuestionar dónde acaba la libertad de información y dónde empieza el libertinaje: ha ordenado el cierre del sitio web Wikileaks.org, una suerte de wikipedia del lado oscuro de la fuerza donde se anima a colgar información reveladora de comportamientos «poco éticos» de empresas y de gobiernos. Nada es demasiado incierto ni confidencial.

Hasta que un banco de las Islas Caimán, Julius Baer Bank & Trust, presentó una demanda acusando a un empleado despechado de emprender en Wikileaks.org una campaña de «hostigamiento y terror». Según el sitio web, los documentos ahí aportados «supuestamente revelan cuentas secretas, operaciones de blanqueo de dinero y evasión fiscal». Según los demandantes, todo eso está por demostrar y en cambio es evidente que el empleado chivato ha violado las leyes del secreto bancario.

El caso no deja de tener sus ribetes cómicos, dada la reputación del sector bancario en Caimán y dada la ineptitud tecnológica del juez White, a quien no se le ha ocurrido otra cosa que obligar a la empresa proveedora del nombre del dominio del sitio a deshabilitarlo. Esto deja un coladero de posibilidades de seguir accediendo a él. Si alguien no sabe cómo, se lo explica cómo The New York Times.

The New York Times actúa así porque se siente herido en lo más vivo por la decisión del juez, que considera un ataque intolerable a la Primera Enmienda. Ningún caso así ha sobrevivido nunca a una apelación, recuerdan.

Otra cosa es que ya hay quien se malicia si esta demanda no es el inicio de una astuta estrategia para matizar la Primera Enmienda y adaptarla a las actuales y casi ilimitadas posibilidades de desinformación vía Internet. En Estados Unidos la manera más rápida de cambiar o de crear una ley es ir ante el juez, ganar, obligar a alguien a pagar muchísimo dinero y sentar un precedente.