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Científicos americanos utilizan estropajos para combatir las infecciones resistentes a antibióticos

Han empleado las esponjas para buscar «fagos» que puedan remediar la ineficacia de algunos antimicrobianos

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Un grupo de estudiantes del Instituto de Tecnología de Nueva York se ha servido de estropajos de cocina para su última investigación científica. Su objetivo es encontrar virus bactoriófagos -también llamados «fagos»- con los que hacer frente a las bacterias resistentes a los antibióticos. El estudio se ha presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Microbiología, que se ha celebrado en California del 20 al 24 de junio.

Existe una creciente preocupación por la ineficacia de los antibióticos frente a algunas bacterias. En 2018 el Parlamento Europeo advirtió que «el abuso de antibióticos», habitual en países como España, está dando lugar a una «creciente resistencia a los antimicrobianos» por parte de algunas bacterias. Esta situación obliga a encontrar alternativas para acabar con determinadas infecciones bacterianas. Una de esas alternativas son los denominados «fagos». Se trata de virus que afectan exclusivamente a las bacterias.

Estropajos útiles para la ciencia

Los «fagos» están presentes en lugares frecuentados por bacterias. Los estropajos que se encuentran en todas las cocinas es uno de esos lugares. Es por ello que siete jóvenes investigadores del Instituto de Tecnología de Nueva York (ITNY) decidieron emplear los suyos para un estudio. Aislaron las bacterias de sus esponjas y las utilizaron para atraer a los virus bactoriófagos. Dos de los siete estudiantes lograron dar con estos virus, que habían infectado las bacterias de sus estropajos. “Nuestro estudio muestra el valor que tiene en la investigación cualquier entorno microbiano que pueda albergar fagos”, ha señalado Brianna Weiss, estudiante en el ITNY.

Los estudiantes intercambiaron esos fagos para ver cómo podían afectar a las bacterias de los estropajos de sus compañeros. Antes habían descubierto que las bacterias de una y otra esponja, aunque similares, presentaban composiciones químicas distintas. Weiss ha explicado que con ese intercambio pretendían averiguar de qué manera los fagos pueden afectar a distintos tipos de bacterias.

A pesar del éxito del estudio con los estropajos, los investigadores quieren continuar buscando fagos capaces de infectar bacterias procedentes de distintos ecosistemas. Algunos de esos virus bactoriófagos podrán utilizarse para combatir las infecciones resistentes a antibióticos.