Ciencia global, reparto desigual

El gigante chino ya adelanta a los norteamericanos en campos concretos de la ciencia y la tecnología

César Nombela Cano
MadridActualizado:

El fin de año trae balances y valoraciones de lo ocurrido con la investigación científica. La globalización determina cambios importantes en la distribución mundial de los esfuerzos en pro del avance del conocimiento, al tiempo que se concentra cada vez más en determinadas áreas el aprovechamiento que de ello se deriva para la innovación con sus consecuencias de desarrollo económico.

Ya no sorprende que Estados Unidos esté a punto de ser superado por China (que aumenta este año sus resultados un 14%) en producción científica absoluta, mientras que el gigante chino ya adelanta a los norteamericanos en campos concretos de la ciencia y la tecnología. Todo ello en una situación en que comienza a destacar el crecimiento de la investigación en países considerados tercer mundo. Llama la atención que en 2018 países como Pakistán, con un crecimiento del 22%, o Egipto, con el 17%, se unieron a los que ya muestran resultados crecientes en su aumento de publicaciones como Irán, India, Méjico o Brasil, que incrementan por encima del 8%.

Sin embargo, a pesar del interés de muchos países en sumarse a la investigación, las consecuencias de esos esfuerzos para la calidad de vida y el desarrollo económico dependen más de otras iniciativas. La demora en el desarrollo de algunas vacunas, muy necesarias para los países en vías de desarrollo, resulta ilustrativa. A pesar de la identificación fiable de cientos de antígenos, que podrían servir para vacunar contra el paludismo, la tuberculosis, la neumonía, el SIDA o el ébola entre otras, se demora la investigación clínica (de elevado coste) imprescindible para su comercialización. Con ello se retrasa el beneficio que deben suponer para países de renta baja o media, que representan una gran proporción de la población mundial. La vacuna del paludismo apenas se empieza a poder utilizar tras veinte años de esfuerzos, las demás siguen dependiendo de la subvención de fondos altruistas. El reto de convertir el avance del conocimiento en soluciones para los problemas globales está más vigente que nunca.

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