Pese a la censura en China, Google tuvo un expositor en la feria de Big Data de Guiyang
Pese a la censura en China, Google tuvo un expositor en la feria de Big Data de Guiyang - EFE

China moldea la realidad con sus propias y censuradas redes sociales

Ha desarrollado aplicaciones y programas nacionales que copian a Facebook, WhatsApp o Google

GUIYANGActualizado:

Ni Google, ni Facebook, ni Youtube, ni Twitter, ni Instagram, ni Wikipedia. Ninguna de estas redes sociales, omnipresentes en Occidente, funciona en China, donde la «Gran Cibermuralla» de la censura las bloquea para que no se cuelen mensajes peligrosos para el autoritario régimen del Partido Comunista. Pero eso no significa que los chinos estén desconectados de la realidad que, en este tecnológico siglo XXI, se construye cada día en internet. Lo que ocurre es que su conexión es a la «realidad paralela» que, moldeada por la censura, plasman las aplicaciones y programas nacionales que copian a las redes sociales mayoritarias en el resto del mundo, en ocasiones superando sus prestaciones.

Wechat por WhatsApp

Wechat (Weixin) sustituye a WhatsApp y no solo sirve para enviar mensajes de texto o de voz, sino prácticamente para todo. Vinculado a una cuenta bancaria, con Wechat se puede pagar en cualquier comercio escaneando un código QR y hasta abonar la luz y el agua. Además de enviar dinero a otros abonados y descargarse juegos, que le reportan un tercio de sus ingresos, ofrece la posibilidad de publicar fotos y vídeos comentados. Con mil millones de usuarios, esta aplicación es la más popular de China.

Weibo, el otro Twitter

Le sigue Sina Weibo, un servicio de microblog que tiene unos 450 millones de abonados y sería el equivalente a Twitter y Facebook. Cotizando en el índice tecnológico Nasdaq de Nueva York con una capitalización de tres billones de dólares (2,6 billones de euros), está participada en un 32 por ciento por Alibaba, el coloso del comercio electrónico fundado por uno de los magnates más ricos del país, Jack Ma. Es tan popular que los chinos la llaman solo Weibo, pese a que los otros microblogs rivales, como el de Tencent, también llevan ese nombre. Pero, en la «realidad paralela» de este país, Weibo no hay más que uno.

Baidu, la alternativa a Google

Con Google censurado y Yahoo tan ralentizado que se cae, el motor de búsqueda más usado en China es Baidu, que copa el 75 por ciento del mercado y ofrece un sinfín de servicios, como mapas, traducciones, música, películas y hasta una enciclopedia gigantesca a lo Wikipedia. Aunque esta no se puede consultar en mandarín, permanecía abierta en otros idiomas hasta que la censura la bloqueó en vísperas del 30º aniversario de la masacre de Tiananmen, que se cumple el 4 de junio. Si uno escribe solo esa palabra en cualquier motor de búsqueda del mundo, lo primero que aparece es la sobrecogedora imagen del hombre que corta el paso a una columna de tanques, icono de aquellas protestas pro-democráticas sofocadas a sangre y fuego por el Ejército. Pero en Baidu lo que se ve son fotos turísticas de la plaza y, sobre todo, de la entrada a la Ciudad Prohibida bajo el retrato de Mao que aún cuelga en una de sus puertas. Con un valor de mercado superior a los 40.000 millones de dólares (35.000 millones de euros), Baidu fue en 2007 la primera firma tecnológica china que entró en el Nasdaq.

QQ para el correo electrónico

Debido a los problemas que tienen Google y Yahoo, el correo electrónico que domina en China es QQ, con más de 650 millones de usuarios. Propiedad de Tencent, ofrece también servicios de mensajería, pero no ha podido abrirse camino más allá de China y de las comunidades de exiliados en otros países.

Youku, el Youtube chino

Para los vídeos, también hay una versión propia que sustituye a Youtube. Se trata de Youku, que pertenece a Alibaba, y está tan sometida a la censura como las otras aplicaciones. En los últimos años, y gracias a la velocidad cada vez mayor de internet, se ha puesto de moda otra aplicación de vídeos domésticos para el móvil, Dou Ying, que ya cuenta con cientos de millones de usuarios. Pero, si alguien cuelga un mensaje crítico con el régimen, será borrado enseguida por los censores que patrullan la «realidad paralela» del ciberespacio chino