Los chicos tienen mayor bienestar psicológico que las chicas porque tienen mejor autoconcepto físico

Los chicos tienen mayor bienestar psicológico que las chicas porque tienen mejor autoconcepto físico

EP | BILBAO
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Los chicos tienen mayor bienestar psicológico que las chicas porque tienen mejor autoconcepto físico, así como los adolescentes de 12-14 años sobre los mayores de 15 años, incidiendo también positivamente la práctica de actividad física, según la tesis 'El autoconcepto físico y el bienestar/malestar psicológico en la adolescencia' de la licenciada en Psicología Arantzazu Rodríguez Fernández, presentada a la UPV/EHU.

La autora, que trabaja como personal investigador de la universidad, ha estudiado la relación entre la percepción del físico de uno mismo y el bienestar o el malestar psicológico en la adolescencia.

Según informó la Universidad pública vasca, el autoconcepto podría definirse como el conjunto de las percepciones que cada persona tiene de sí misma, y juega un papel importante en el funcionamiento psicológico de toda persona. Pero hasta ahora no se había investigado sobre las relaciones que puede tener con el bienestar o con el malestar psicológico.

Este trabajo plantea tres objetivos fundamentales: estudiar la relación entre el autoconcepto físico y el bienestar psicológico; identificar la relación entre el autoconcepto físico, y la ansiedad y depresión; y, finalmente, analizar las relaciones entre el autoconcepto físico y los trastornos de la conducta alimentaria (TCAs), tanto en población no-clínica como en aquella previamente diagnosticada de anorexia o bulimia nerviosa.

Casi 2.000 adolescentes

En la investigación participaron un total de 1.959 adolescentes de entre 12 y 23 años del País Vasco, Burgos y La Rioja, a 48 de lo cuales se les había diagnosticado algún tipo de TCA. Los datos obtenidos indican que el autoconcepto físico está relacionado de manera positiva con el bienestar psicológico y de manera negativa con el malestar psicológico, de tal forma que cuanto más a gusto se siente uno con su físico, experimenta un mayor bienestar psicológico, son menores los niveles de ansiedad y depresión, y tiene menos riesgo de padecer un TCA.

También se han analizado esas relaciones en función de la edad, el género o la actividad física. Como norma general, se ha visto que, con referencia al autoconcepto físico, los adolescentes varones obtienen puntuaciones más elevadas de bienestar psicológico que las mujeres. Así mismo, obtienen puntuaciones más altas los adolescentes de 12-14 años que los mayores de 15 años, y los que hacen actividad física que los que no la hacen.

Pero al tener en cuenta todas las variables a la vez, se ha visto que los adolescentes con un autoconcepto físico más positivo y que, a su vez, tienen entre 12 y 14 años o realizan actividad física obtienen las mejores puntuaciones en bienestar psicológicos, sin que se hayan observado diferencias significativas en función del género.

Malestar psicológico

En este trabajo también se ha comprobado que los jóvenes experimentan malestar psicológico debido a su físico durante toda la adolescencia, al margen de si el concepto que tienen de su físico es bajo, medio o alto. No obstante, el deporte parece ser una buena forma de minimizar ese malestar psicológico, probablemente porque mejora el autoconcepto físico. La práctica de ejercicio resulta un riesgo potencial de TCA sólo cuando el autoconcepto físico es bajo. Por eso, se puede defender el deporte como una herramienta para aumentar el bienestar personal y reducir el malestar psicológico.

En cuanto a trastornos asociados al físico, la mayor probabilidad de desarrollar un trastorno ansioso se sitúa a partir de los 15 años, la de un trastorno depresivo oscila entre los 12 y los 17 años, y la de una anorexia o una bulimia nerviosa entre los 18 y los 23 años.

Por último, se observa que el atractivo físico destaca entre todos los elementos que condicionan el autoconcepto físico, porque mantiene una fuerte relación con la ansiedad, la depresión y el bienestar psicológico. Todo ello es reflejo de cómo la sociedad favorece la relación entre lo atractivo que se percibe uno mismo, y lo ansioso, lo depresivo o lo a gusto que se siente.