Casimir Dalmau: «Barcelona cumple todos los requisitos para albergar a la Agencia Europea Alimentaria»

Helsinki, Lille, Parma o... Barcelona será elegida este año como sede oficial para la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria. Dalmau lucha desde hace años a favor de la ciudad condal

TEXTO: MARÍA JESÚS PÉREZ FOTO: YOLANDA CARDO
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El 19 de abril de 2000, el Gobierno presentó oficialmente al resto de los Estados miembros de la Unión Europea, a iniciativa de la Generalitat de Cataluña, del Ayuntamiento de Barcelona y de varias instituciones catalanas, la candidatura de la ciudad condal para acoger la sede de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA). De la mano del Patronat català pro Europa, Barcelona vuelve a pujar por ser la sede oficial de un organismo comunitario, tras haber perdido frente a Londres, hace ya once años, la posibilidad de haber acogido a la Agencia Europea del Medicamento.

-¿Por qué el Patronat català pro Europa se embarca en el proyecto de lograr que Barcelona sea sede para la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA)?

-Fue a partir de una iniciativa conjunta de varias instituciones catalanas -Generalitat de Cataluña, Ayuntamiento de Barcelona, Cámara de Comercio y cajas de ahorro- que en un momento dado consideran que la oportunidad valía la pena. Se evaluó el esfuerzo que había que hacer, tanto humano como económico, y se decidió plantear la candidatura. Primero se le propuso al Gobierno español, que es quien oficializa una candidatura ante la autoridad europea, y luego las instituciones catalanas decidieron que el Patronat podría ser quien se encargase de coordinar la candidatura, es decir, de elaborar la estrategia a seguir, definir los contenidos, y a quién había que implicar. Todo ello en coordinación con el Gobierno central y con tres ministerios: Exteriores, Sanidad y Agricultura. Nosotros presentamos la candidatura, pero oficialmente ésta es española, así lo aprobó además el Gobierno en abril de 2000.

-¿Por qué Barcelona?

-Cumple íntegramente con los requisitos que debe reunir la sede de la agencia, de acuerdo con los criterios establecidos por resolución del Parlamento Europeo en diciembre de 2001.

-¿Y cuáles son estos requisitos?

-En primer lugar, la AESA deberá ser plenamente independiente tanto del poder político como del económico y por cuanto Barcelona no alberga ninguna institución comunitaria, es lógico pensar que queda alejada de cualquier influencia política. Cumple también, por ejemplo, el requisito de accesibilidad. La nueva sede de la agencia necesita una ciudad que esté perfectamente comunicada con todas las capitales de la Unión Europea así como con las principales capitales del mundo. Nuestra ciudad posee una excelente red de comunicaciones, con un aeropuerto internacional cuya capacidad actual es de 20 millones de pasajeros, que aumentará hasta 40 millones al año con la construcción de la tercera pista. Además, el tren de alta velocidad enlazará Barcelona con París y con Bruselas. Incluso está capacitada para albergar a todos los colectivos de expertos que acudirán asiduamente a la ciudad por motivos de trabajo relacionados con la agencia, como científicos independientes, representantes de las agencias nacionales de seguridad alimentaria y funcionarios de las instituciones comunitarias responsables de la seguridad alimentaria y de la protección de los consumidores. Para ello cuenta con más de 190 hoteles, de entre 3 y 5 estrellas, con una capacidad de más de 32.000 camas. Por todos estos motivos, creemos que Barcelona es la ciudad idónea para albergar la futura sede de la AESA, que provisionalmente se encuentra en Bruselas.

-¿Por qué el interés de ser una sede oficial europea?

-Sobre todo por la importancia que tendría en relación a la industria agroalimentaria española, que tiene un peso específico en nuestro país. Con la agencia garantizaríamos un entorno propicio de información relevante para la industria y los ciudadanos españoles.

-De ganar finalmente la candidatura, ¿cuáles serían las principales tareas de la agencia en Barcelona?

-Sobre todo, proporcionar apoyo y asesoramiento científico independiente, crear una red de colaboración con las agencias nacionales de seguridad alimentaria -u organismos competentes en cada país-, evaluar los riesgos relacionados con la cadena alimentaria y comunicar dichos riesgos a todos los sectores afectados, principalmente a los consumidores, para poder recuperar su confianza en los alimentos que consumen. Funciones éstas que han cobrado especial relevancia entre los ciudadanos a raíz de la crisis de las vacas locas o la fiebre aftosa.

-¿Con qué apoyo científico cuenta Barcelona para el buen funcionamiento de esa Agencia?

-Barcelona posee una comunidad científica, empresarial y profesional envidiable, preocupada además por la seguridad alimentaria. Existe una importante red científica, perfectamente coordinada, que basa su actividad diaria en la investigación analítica, la tecnología y el control en el ámbito de la seguridad alimentaria y la nutrición. La ciudad posee una importante base de datos con toda la información y documentación sobre centros de investigación, informes y estudios.

-¿Qué creen que les distingue ya de las otras tres candidaturas?

-Consideramos que el que las demás candidaturas, que son Parma, Helsinki y Lille, acabaran basando su estrategia utilizando los mismos criterios que nosotros es bastante significativo. Hemos conseguido que la idoneidad de una candidatura u otra se centre en los criterios que nosotros consideramos que son los adecuados para lograr ser finalmente la ciudad elegida, que como decía son accesibilidad, independencia del poder político y económico, la conectividad, la facilidad para acoger personas de ámbitos distintos, etc.