Sacerdotes transportan el féretro del sacerdote español Mariano Arroyo, después del funeral celebrado en la Catedral de La Habana. / Efe
Sacerdotes transportan el féretro del sacerdote español Mariano Arroyo, después del funeral celebrado en la Catedral de La Habana. / Efe

Cantabria da el último adiós al sacerdote asesinado en Cuba

Mariano Arroyo será enterrado en su localidad natal, Cabezón de la Sal, donde se celebrará un funeral en su memoria

EUROPA PRESS
SANTANDERActualizado:

El funeral por el sacerdote cántabro asesinado en Cuba, Mariano Arroyo, se celebra hoy en su localidad natal, Cabezón de la Sal, donde posteriormente será enterrado en el cementerio de la localidad.

El acto religioso se celebrará en la iglesia parroquial de San Martín, a las cinco de la tarde, y estará presidido por el obispo de Santander, Vicente Jiménez. Además, del párroco de San Martín, Pedro María Salvador, asistirán al funeral más de cincuenta sacerdotes cántabros, así como dos vicarios episcopales del Arzobispado de Madrid, ya que el sacerdote fallecido era diocesano de la capital.

El párroco de San Martín, ha señalado que Arroyo era una persona "querida" en el pueblo, al que acudía un mes al año "para descansar", y tanto su familia como él eran "muy conocidos" en Cabezón de la Sal. Por ello, las circunstancias de su muerte, han "conmocionado" e "impactado" a los vecinos por su "barbarie".

Arroyo fue encontrado muerto el pasado lunes, apuñalado y quemado, en una de las habitaciones de la iglesia de Nuestra Señora de Regla, en Cuba, de donde era párroco.

Misionero en América Latina

Mariano Arroyo había nacido en 1935 en Cabezón de la Sal (Cantabria) y fue ordenado sacerdote, en 1960, en Comillas. De 1962 a 1968 fue misionero en Santiago de Chile. En 1969 se trasladó a Madrid, donde trabajó en la parroquia de María Mediadora hasta 1979, fecha en la que regresó a Chile. En 1983 pidió y le fue concedida la incardinación en la archidiócesis de Madrid. Su trabajo misionero en América Latina lo ha desarrollado a través de la OCSHA. Tanto en sus estancias en Chile como en la diócesis de San Cristóbal de la Habana (Cuba), siempre estuvo integrado en los respectivos presbiterios diocesanos y a disposición del obispo de la diócesis.

En Cuba, el cardenal de La Habana le fue encomendando diversas tareas pastorales: en 1998, párroco de Nuestra Señora del Pilar, y en diciembre de 2004, rector y párroco del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Regla, donde permaneció hasta su muerte. Asimismo, en La Habana fue asesor del Movimiento de Trabajadores Cristianos, y director del Instituto de ciencias religiosas 'Padre Félix Varela'. También formó parte del Consejo Nacional de Misiones.