El Papa proclama santa a Bonifacia Rodríguez de Castro
ceremonia de canonización este domingo

El Papa proclama santa a Bonifacia Rodríguez de Castro

La religiosa española fundó la orden religiosa de las Siervas de San José en 1874

corresponal en el vaticano Actualizado:

Durante una solemne ceremonia en la plaza de San Pedro, Benedicto XVI proclamó santa a las 10.34 de la mañana del domingo a Bonifacia Rodríguez de Castro, creadora de los Talleres de Nazaret y fundadora de las Siervas de San José.

El rostro apacible de la nueva santa española adornaba la fachada de la basílica de San Pedro junto con los retratos de dos nuevos santos italianos, el sacerdote Luigi Guanella, fundador de la Siervas de la Caridad, y el arzobispo Guido María Conforti, fundador de los Misioneros Javerinos . En cuanto el Papa proclamó la santidad, las Siervas de San Jose trasladaron hasta el altar una reliquia de Santa Bonifacia en un relicario de plata con imágenes de la Sagrada familia y de una mujer trabajando en un taller. La postuladora de la causa, Victoria López Luaces, se acercó a Benedicto XVI para darle afectuosamente las gracias y recibir su bendición.

Bonifacia no proviene de la Universidad sino de un modesto taller de costura

La primera santa de Salamanca no proviene de la Universidad sino de un modesto taller de costura, convertido en imagen viva de la casa de Nazaret. Santa Bonifacia Rodríguez de Castro fue pionera de la promoción laboral y educativa de la mujer en la segunda mitad del siglo XIX, yendo muy por delante de la mentalidad de su tiempo. Las Siervas de San José continúan hoy su tarea en doce países con actividades de asistencia y educación, desde escuelas misioneras como la de Chiriaco en la selva de la Alta Amazonia peruana hasta hospitales en Congo, talleres de bordado en Filipinas, misiones en Vietnam o lavanderías para la reinserción laboral de mujeres en Madrid.

Con la canonización, Benedicto XVI autoriza el culto en la Iglesia universal a la salmantina beatificada en el 2003 por Juan Pablo II, un Papa que trabajó como obrero en una cantera y una fábrica de productos químicos igual que Bonifacia lo hizo en sus talleres de Salamanca y de Zamora. El milagro que permite canonizarla es la curación repentina de Kasongo Bavon, un comerciante de 33 años que se estaba muriendo en una pequeña clínica de las Siervas de San José en Katanga (Congo).

Promoción educativa de la mujer

La nueva santa española nació en Salamanca en 1837, y aunque tuvo una vida muy dura, su prioridad fue siempre ayudar a muchachas jóvenes necesitadas, dándoles refugio en sus talleres y ensenándolas a imitar a la Sagrada Familia de Nazaret, alma espiritual de todo el proyecto. Aquel hogar de dos artesanos -José y Jesús- y una mujer que trabajaba en la casa-María- se caracterizaba por el trabajo manual, el cariño y la ayuda a los demás, exactamente lo que Bonifacia y sus hijas espirituales enseñan a vivir a decenas de miles de muchachas en los cinco continentes.

Bonifacia Rodríguez de Castro adquirió el amor por las tijeras y la aguja en taller de sastrería de su padre y aprendió a los 13 años el oficio de cordonera. A partir de los 15 años, cuando fallece su padre, Bonifacia trabaja por cuenta ajena hasta que a los 29 monta un taller de cordonería con su madre, María de Castro. El ambiente de alegría del taller empieza a atraer chicas, que también pasaban juntas los domingos y festivos, combinando el divertirse con las prácticas de devoción.

Así nació la Asociación Josefina que, con la ayuda del jesuita catalán Francisco Butinyá, llevaría a la fundación de las Siervas de San José en 1874. Su historia no fue fácil. Según la postuladora de la causa de canonización, Victoria López, «el proyecto era demasiado novedoso, y parte del clero de Salamanca no entendía la entraña evangélica del trabajo y de un carisma dirigido a la mujer pobre, por lo que Bonifacia fue excluida y falleció fuera de la orden en 1905». Pero las Siervas de San José recuperaron su memoria en 1936, la reconocieron como fundadora en 1941, iniciaron su proceso de canonización en 1954 y hoy la veneran como santa.