Pimientos envueltos individualmente, un ejemplo de envoltorio innecesario
Pimientos envueltos individualmente, un ejemplo de envoltorio innecesario - Greenpeace
Guerra al plástico

Una campaña para desterrar el envoltorio plástico de frutas y verduras

#DesnudaLaFruta es una iniciativa ciudadana que pide a los supermercados que acaben con el empaquetado supérfluo

MadridActualizado:

«No es más “eco” el que más recicla, sino el que más materiales innecesarios rechaza», dice Isabel Vicente, autora del blog La Hipótesis Gaia, quien ha revolucionado las redes sociales colgando una fotografía en la que podía verse una solitaria cebolla plastificada en su correspondiente bandeja de poliespán o corcho blanco. Esta joven ingeniera agrónoma salmantina ha emprendido una personal cruzada contra los envases y envoltorios innecesarios que inundan las estanterías de nuestros supermercados y que llegan a rozar el ridículo.

La fotografía de la cebolla es solo la punta del iceberg, pero los ejemplos del sobreempaquetado de frutas y verduras son muchos y variados. Dos o tres naranjas en una bandeja envuelta en plástico y ya pesadas; frutas peladas y cortadas (naranja, piña, kiwi...) en recipientes listas para ser engullidas y acompañadas de cubiertos de plástico, o el colmo del despropósito, plátanos desprovistos de su piel a los que se envuelve en plástico. «Solo hace falta darse un paseo por cualquier supermercado para ver que hay muchos ejemplos en los que no se necesita este tipo de envases», cuenta Isabel, quien explica que la foto de la cebolla plastificada que se ha hecho viral la hizo hace unos años, y que ahora ha vuelto para comprobar si esa cadena de supermercados seguía empaquetando las frutas y verduras y ha visto cómo todo sigue igual.

«Hablando de vida sostenible con algunos compañeros de un grupo de Facebook en el que tratamos estos temas decidimos empezar una campaña, subiendo a las redes fotos de todo lo que encontramos día a día en los supermercados que no hace falta plastificar, pero que lo está, y etiquetarlo con el hashtag #desnudalafruta», cuenta Isabel. «No esperábamos que tuviese tanta repercusión», añade.

Pero la tuvo, y desde la organización conservacionista Greenpeace en España se pusieron en contacto con Isabel Vicente y sus colegas de campaña para utilizar ese mismo hashtag. «Aunque desde Greenpeace somos pioneros en tratar el problema de los plásticos, vimos en este movimiento ciudadano que había surgido y en esa etiqueta tan llamativa (#desnudalafruta) una oportunidad para poder unirnos y llegar así a más gente y darle mayor visibilidad», explica Alba García, responsable de la campaña de plásticos de la organización.

Ésta es la foto de la cebolla con la que empezó todo
Ésta es la foto de la cebolla con la que empezó todo - I. Vicente

A partir de ahí, y en línea con la campaña que Greenpeace tiene a nivel internacional dentro del movimiento #BreakFreeFromPlastic, en la que participan más de 1.100 organizaciones en todo el mundo, crearon una petición a nivel nacional para que los supermercados eliminen los envases de plástico en sus frutas y verduras, que proporcionen alternativas sostenibles para comprar sus productos de alimentación y que fomenten la venta a granel. Una petición que en España lleva ya recabadas más de 123.100 firmas. Otros once países, entre los que se encuentran Estados Unidos, Canadá, Filipinas, Rusia, Países Bajos o Inglaterra, han lanzado la misma petición en sus respectivos países, y en total a nivel mundial se han recabado ya cerca de 1,4 millones de firmas.

Comprar a granel

«Los supermercados se empeñan en seguir añadiendo capas y capas de plásticos innecesarios a nuestros alimentos. ¿Acaso no tienen ya las frutas y verduras su propia capa?», argumenta Alba García. Nuestro objetivo, continúa, es que se reduzca el consumo de plásticos de un solo uso, y el caso de las frutas y las verduras es uno de los más llamativos y uno de los pasos más fáciles de dar, porque la alternativa es muy sencilla, comprar a granel.

En este sentido, Isabel Vicente recomienda llevar también de casa y de tela las bolsas para las frutas y verduras. En muchos supermercados ecológicos y tiendas de productos a granel ya las venden específicas para este uso, pero se pueden reutilizar las que nos dan cuando compramos zapatos o bisutería (más pequeñas), por ejemplo. Dice que la primera vez que llevó sus propias bolsas de tela a una gran superficie para meter en ellas sus frutas y verduras y luego pesarlas, pensó que le dirían algo al pasar por caja. Pero, al contrario, se encontró con la aprobación por parte de la cajera. Aunque es cierto que en otras superficies está prohibido llevar nuestras propias bolsas.

Precisamente, las bolsas muy finas que se usan por razones de higiene o por contener alimentos a granel (fruta, carne, pescado, etc.) han quedado indultadas por ahora –hasta 2021, cuando tendrán que ser compostables- de la obligación de cobrar por las bolsas de plástico que será efectiva a partir del próximo 1 de julio.

Bolsas de papel o reutilizables

A raíz de la campaña #desnudalafruta, Greenpeace está hablando con grandes superficies para que vuelvan a la venta a granel y minimicen el uso de bandejas de poliespán y film transparente y también para intentar buscar alternativas al uso de las bolsas finas para granel, que podrían pasar a ser reutilizables o de papel, por ejemplo. «Durante demasiado tiempo nos han obligado a consumir envases de plástico en nuestras compras, contándonos que reciclando podemos solucionar el problema. Pero sabemos que más del 90% del plástico que consumimos no se recicla», explican desde Greenpeace. «Es hora de afrontar la realidad de que simplemente no podemos resolver este problema reciclando. Necesitamos hacer frente a la adicción de las empresas por los plásticos de un solo uso y ser capaces de dirigir sus operaciones hacia un camino mejor», dice Alba García.

Ante el éxito de esta campaña, las grandes productoras europeas de plásticos se han movilizado y han puesto en marcha la iniciativa #NoCulpesAlPlástico en la que informan de las ventajas que aportan los plásticos a la sociedad y que la responsabilidad está en el ciudadano que debe hacer un buen uso de ellos y llevar a cabo una correcta gestión de los residuos.