Los cambios de obispos en España

Este curso que ahora comienza en la Iglesia en España se prevé apasionante

José Francisco Serrano Oceja
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Tengo que preguntarle a mi amigo Dawei Din si es verdad que los chinos tienen una maldición que dice así: «Ojalá te toque vivir tiempos interesantes». Porque este curso que ahora comienza en la Iglesia en España se prevé apasionante.

Al margen de lo que ocurra en la política, que sin duda va a interpelar a la Iglesia, estamos en un momento de cambio generacional, y de sedes, en el episcopado. El arzobispo de Valladolid, cardenal Ricardo Blázquez, que ya presentó su renuncia por edad, concluirá su etapa de presidente de la Conferencia Episcopal en el próximo mes de marzo. Momento en el que se producirá el ascenso a las responsabilidades en la Iglesia de una generación nueva, hasta ahora inédita para el gran público. Hay quien propugna ya al cardenal arzobispo de Barcelona, monseñor Juan José Omella, como presidente de la Conferencia Episcopal. Una propuesta que ralentizaría el cambio generacional y además traería algún que otro problema. La designación del presidente de la Conferencia Episcopal lleva aparejado el cambio en el Comité Ejecutivo, organismo que manifiesta los equilibrios internos entre las diversas tendencias.

Para entonces estarán pendientes las sustituciones por edad –no obligatorias, por cierto- de los arzobispos de Toledo, Zaragoza y Burgos, Braulio Rodríguez, Vicente Jiménez y Fidel Herráez, a las que hay que sumar a lo largo de este curso académico la de Madrid, cardenal Osoro, y muy próximas las de Valencia, cardenal Cañizares, y Sevilla, monseñor Asenjo. Esta secuencia descarta en principio a estos arzobispos como candidatos a la presidencia de la Conferencia. Aunque no se produzcan inmediatamente las sustituciones, el clima generalizado es el de fin de ciclo. Pero la clave no está solo en quienes pasan a ser eméritos, sino en quienes tomen las riendas de la Iglesia en tiempos recios, una nueva generación de obispos, plenamente del Papa Francisco, con una mentalidad y una trayectoria diversa. Por ejemplo, el de Oviedo, Sanz Montes, el de Bilbao, Iceta, el de Málaga, Catalá, y el de Getafe, Beltrán. Todo esto ocurrirá en la Iglesia, institución que es de este tiempo, pero maneja otros tiempos.

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