Una de cada mil vacas españolas da positivo en el test de la encefalopatía espongiforme bovina

Cinco nuevos casos oficiales de encefalopatía espongiforme bovina, tres en Galicia y los dos sospechosos de Navarra, han elevado a 17 el número de «vacas locas», después de realizarse unos 17.000 test en España de los 350.000 previstos este año. Por ahora se ha detectado un caso por cada mil análisis. A partir de 60 casos, según los expertos, cabe hablar de epidemia.

MADRID. A. A. C.
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El vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, afirmó el pasado martes que no habrá datos relevantes sobre la incidencia de la enfermedad en España hasta que se realicen unos 100.000 test a reses con más de 30 meses, aunque si se mantiene el constante goteo de casos, uno por cada mil análisis, podría superarse la barrera de las 60 «vacas locas» antes de dos meses. Esta misma proporción de casos en relación con el número de análisis se cumple en Galicia, donde ya son 9 los animales detectados después de 9.000 «test» practicados.

El consejero de Agricultura de la Xunta, Juan Miguel Diz Guedes, reconoció ayer que aparecerán más casos, mientras que Francisco García Marín, catedrático de Anatomía Patológica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León, aventuró que podrían alcanzarse el centenar durante este año. El profesor Juan José Badiola, dijo que la aparición de «nuevos casos no puede catalogarse de epidemia generalizada».

El total de casos podría ser mayor del previsto por la Administración porque los ganaderos no están haciendo uso de la posibilidad de entregar sus reses con más de 30 meses para que el Estado las compre y destruya sin analizar, una medida fomentada y cofinanciada en un 70 por ciento por la Comisión Europea hasta el 30 de junio. Ayer, los ganaderos ofertaron sólo un millar de reses, que se suman a las 170 del mes de enero, una cifra muy baja dado que España podría destruir sin analizar hasta 180.000 reses en seis meses.

CARACTERÍSTICAS COMUNES

Los cinco nuevos casos no han roto otras constantes de la enfermedad en España. Todos los animales infectados eran vacas lecheras (que necesitan más suplementos alimentarios para garantizar su producción), tenían más de 5 años y pertenecían a explotaciones cercanas a zonas geográficas con alto riesgo, como Francia y Portugal. Sólo el caso sospechoso de Baleares, que de confirmarse elevaría a 18 el número de reses, escapa de esta situación de riesgo geográfico. Otro dato epidemiológico es que las vacas afectadas de más edad, y por tanto con un proceso de infección potencialmente más avanzado, están muriendo generalmente en las explotaciones, mientras que las más jóvenes se detectan en mataderos cuando son sacrificadas para entrar en la cadena alimenticia. La eficacia del test aumenta con la edad de la res porque la carga de priones es mayor si está infectada.

La hipótesis de que el origen de la enfermedad es el consumo de piensos con harinas cárnicas, bien por violaciones de la prohibición impuesta para rumiantes en 1994 o por contaminaciones cruzadas de piensos porcinos y bovinos entre 1993 y 1995, se afianza con cada nuevo caso.

La Xunta de Galicia, que ya no anuncia los casos sospechosos sino sólo los confirmados, afirmó ayer que las tres nuevas «vacas locas» proceden de explotaciones de Aranga (La Coruña), Sarria (Lugo) y Viana de Bolo (Orense). La res de Aranga tenía siete años y murió en la granja. Posteriormente fue sometida al test «prionic». Las otras dos, de cinco años, fueron analizadas en los mataderos. Los servicios veterinarios de la Xunta han intervenido los canales de ambas reses y han inmovilizado las vacas de las explotaciones afectadas para su sacrificio. El bovino de Viana do Bolo era de raza pardo-alpina cruzada con vianesa (raza autóctona) y pertenecía a una explotación de Quintana de Edrosa, en la que viven 24 bovinos. La vaca había nacido el 30 de marzo de 1995 y fue sacrificada a finales del pasado mes de enero en el matadero de O Barco de Valdeorras (Orense). La res de Sarria, de cinco años, era de raza frisona y pertenecía a una explotación láctea con cien reses. El veterinario y alcalde de Sarria, Claudio Garrido, indicó que la transmisión de la enfermedad podría haberse producido por piensos con harinas cárnicas.

SESOS Y MÉDULA POR MAR

Por otra parte, el Laboratorio de Referencia de Zaragoza confirmó los dos casos de Navarra, que en enero habían dado positivo en el test. Los dos animales eran de raza pirenaica y pertenecen a explotaciones del norte de la Comunidad foral. Fueron detectadas en el matadero de Orcoyen.

En cuanto a la vaca de Menorca que la pasada semana dio positivo en el test, ayer se supo que nació en una explotación «Hort de Llucatx», de Es Mercadal, informa Miquel Segura. Su madre había sido importada de Alemania en 1985. La vaca sospechosa fue vendida en 1994 a la explotación Santa Eulalia, según su primer dueño, que cerró en 1995 su granja donde tenía 160 vacas lecheras. Ayer reconoció que el animal posiblemente se alimentó con harinas animales.

En sus nueve años de vida, el animal afectado tuvo seis crías. Cuatro han sido inmovilizadas, pero las otras dos han entrado presumiblemente en la cadena alimenticia. Ayer por la tarde salió del puerto de Palma un cargamento de catorce toneladas de materiales específicos de riesgo, procedentes de vacas mallorquinas sacrificadas. Los sesos, médula espinal y otros materiales bovinos serán incinerados en Barcelona, ya que en las islas no hay instalaciones.